Una fosa común expuesta con cuerpos de civiles crece en los límites de ciudades gemelas en guerra

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Un residente en un refugio en la parte inferior de un edificio de apartamento en Lysychansk, Ucrania, el jueves 16 de junio de 2022. (Tyler Hicks/The New York Times)
Un residente en un refugio en la parte inferior de un edificio de apartamento en Lysychansk, Ucrania, el jueves 16 de junio de 2022. (Tyler Hicks/The New York Times)

LYSYCHANSK, Ucrania — Una fosa común en el borde de esta ciudad ucraniana oriental permanece al descubierto. Montículos de tierra y maleza con pétalos amarillos rodean una fosa llena con aproximadamente una docena de bolsas para cadáveres, las cuales apestan a muerte en el cálido viento del verano.

Los muertos son civiles que fueron asesinados por los bombardeos en los últimos meses en las ciudades de Lysychansk y Sievierodonetsk, así como en el poblado cercano de Rubizhne. Están amontonados porque no hay parientes que reclamen y den sepultura a sus cuerpos.

Parado sobre la fosa, Sergiy Veklenko, un soldado de 41 años, explicó por qué los cuerpos todavía estaban expuestos: “Toda la maquinaria que teníamos en el inventario de la ciudad (excavadoras y otra) se entregó al Ejército para que cavara trincheras”.

Conforme la guerra entra a su cuarto mes y las bajas ucranianas y rusas se acumulan para sumar miles de muertes, queda claro que las trincheras también se han convertido en tumbas para muchos militares.

Veklenko, quien antes trabajaba como policía y se unió al Ejército ucraniano cuando la guerra comenzó, estima que los cuerpos de 300 personas están en la fosa común. Veklenko comentó: “Hemos estado enterrando aquí personas que murieron desde abril”.

La fosa está cerca de una serie de colinas que ahora es el hogar de las posiciones de artillería ucranianas que defienden la ciudad. Los obuses dispararon durante gran parte de la mañana del jueves.

Se desconoce el número de civiles que han muerto en Lysychansk y Sievierodonetsk, dos ciudades separadas por el río Siversky Donets. A medida que Rusia solidifica el control en Sievierodonetsk y cambia su objetivo a la vecina Lysychansk, es seguro que las bajas civiles aumentarán, a menos que las fuerzas ucranianas se retiren.

Residentes reciben ayuda de un grupo de policías y militares en Lysychansk, Ucrania, el jueves 16 de junio de 2022. (Tyler Hicks/The New York Times)
Residentes reciben ayuda de un grupo de policías y militares en Lysychansk, Ucrania, el jueves 16 de junio de 2022. (Tyler Hicks/The New York Times)

El jueves, funcionarios locales anunciaron que al menos cuatro personas habían muerto a raíz de un ataque ruso en Lysychansk. El ataque ocurrió en la mañana, pero tomó varias horas para que las noticias se publicaran en canales oficiales de Telegram, lo que subraya la dificultad de comunicar lo que está ocurriendo en la ciudad.

Lysychansk, una ciudad industrial con una población antes de la guerra de 100.000 personas, está en gran medida incomunicada del mundo exterior, ya que no tiene servicio celular ni electricidad. Funcionarios locales estiman que 40.000 personas permanecen en la ciudad, aunque no hay manera de conocer el número exacto.

Sus razones para seguir ahí incluyen la necesidad de cuidar a familiares de edad avanzada y, en algunos casos, no estar dispuestos a decirles adiós a sus mascotas.

“Ninguna persona quiere abandonar su casa”, comentó una mujer que salió de su vivienda para recibir suministros de un grupo de policías y militares el jueves. “¿Y qué pasaría con los gatos y los perros? ¿Y con las personas mayores? Así que aquí nos quedamos”.

“Debes tener mucho dinero para evacuar, para pagar la renta”, indicó la mujer, que solo dio su nombre de pila: Luda. “Además, no aceptan mascotas en los apartamentos rentados. Tengo dos perros y dos gatos. ¿Cómo podría abandonarlos? Esta no es una opción, llorar por ellos después”.

Dos personas en su vecindario murieron debido a los bombardeos hace cerca de una semana, relató. Los sepultaron en una parte del bosque cercano, sus tumbas están marcadas por un conjunto de flores marchitas.

En Sievierodonetsk, alrededor de 500 civiles se han refugiado en una planta química de grandes dimensiones, mientras el combate continúa en partes de la ciudad donde las fuerzas ucranianas todavía tienen el control. Funcionarios estiman que 10.000 civiles permanecen ahí.

Desde la destrucción de tres puentes que conectaban las dos ciudades, las fuerzas ucranianas en Sievierodonetsk no han tenido rutas de escape fáciles. El jueves, hubo informes de que las tropas ucranianas que pudieron cruzar el río comenzaban a retroceder para defender Lysychansk, que está en un área más elevada.

Para los militares y los civiles, una pregunta está en el aire: ¿qué es lo que sigue?

Un grupo de militares ucranianos que se refugia en el sótano de un complejo de apartamentos expresó esperanza de que los sistemas de cohetes avanzados prometidos por Estados Unidos lleguen pronto. El alcance más largo de los cohetes permitiría a los militares ucranianos impactar posiciones de artillería rusa. Sin embargo, los militares afirmaron que, hasta que las armas arriben, la artillería rusa será imparable.

Un militar manifestó: “Una hora se siente como un día entero”.

© 2022 The New York Times Company

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