“Fortalecer al Presidente”: la nueva consigna del jefe de los servicios de inteligencia

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La sede de la AFI en la calle 25 de Mayo 11
La sede de la AFI en la calle 25 de Mayo 11

Tras dos años y medio de la gestión de Alberto Fernández y en plena interna oficialista, los servicios de inteligencia locales cambiaron de manos con la salida de la fiscal Cristina Caamaño y la llegada de Agustín Rossi, quien blanqueó la necesidad de “fortalecer al Presidente”.

Cerca del flamante titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) confirmaron a la nacion el desembarco de dos personas de su confianza. Una de ellas es Ana Clara Alberdi, quien se desempeñó como su jefa de gabinete en el Ministerio de Defensa. Alberdi es licenciada en Ciencias Políticas y podría estar abocada dentro de la AFI al sector de análisis de información. También fue confirmado a este medio que será parte de la gestión Roberto Román, otra persona de confianza de Rossi, que en la cartera de Defensa estuvo a cargo de la Dirección de Inteligencia Estratégica Militar.

En la planta de personal de la AFI hay 200 personas menos que cuando asumió Caamaño. Todavía quedan decenas de lugares vacantes para cubrir, tanto dentro de la órbita nacional de la AFI como en otros países, donde Rossi planea acreditar delegados.

Rossi al llegar a casa de Gobierno
Agustín Rossi - Créditos: @Silvana Colombo


Agustín Rossi (Silvana Colombo/)

Esas sillas son entendidas como estratégicas para las distintas facciones que conviven en el Frente de Todos, que durante los dos años y medio de gestión atravesaron fuertes disputas de poder. Un ejemplo de estas contiendas fue la salida del entonces funcionario Roberto López de la AFI durante la gestión de Caamaño, revelada por LA NACION a mediados de 2020.

López era un cuadro de La Cámpora dentro del organismo. La agrupación conducida por Máximo Kirchner no tuvo la mejor relación con Caamaño, que nunca logró que su pliego fuera aprobado en el Senado. Rossi tampoco guarda con el Instituto Patria y La Cámpora el mejor de los vínculos, y es posible que el funcionario afín a Alberto Fernández tenga que administrar estas disputas. Ya descartó la versión de que César Milani y sus asesores podían ganar lugar en la AFI, y dio como lineamiento que se le debe dar continuidad a la impronta que le dio Caamaño.

Según reconstruyó LA NACION, la continuidad significará que la agencia seguirá subastando los automóviles que dejó la gestión de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani. Hay unos cien vehículos, además de “La Bestia”, una camioneta comprada por Arribas, traída especialmente desde Estados Unidos y blindada en Argentina. “La AFI tiene que ser como un ministerio con la salvedad de que produce información estratégica, pero no tiene por qué seguir gastando dinero sin rendir cuentas ni siendo una dependencia opaca”, dijeron desde el entorno de Rossi.

Alberto Fernández recibió esta mañana a Cristina Caamaño y a Agustín Rossi
Alberto Fernández recibió esta mañana a Cristina Caamaño y a Agustín Rossi


Alberto Fernández recibió esta mañana a Cristina Caamaño y a Agustín Rossi

Pero más allá de continuar con las tareas promovidas por Caamaño en temas logísticos y administrativos, y si bien la ley de inteligencia obliga a guardar secreto sobre las operaciones, todavía no se dieron precisiones acerca de qué se considera en este contexto información estratégica. La función central de la AFI estipulada por ley es la obtención, reunión, sistematización y análisis de la información específica referida a los hechos, amenazas, riesgos y conflictos que afecten la seguridad exterior e interior de la Nación. “Hay que producir inteligencia estratégica y tener información calificada para quien toma las decisiones”, dijo Rossi en una entrevista con la nacion. Aunque ahora ostenta este cargo, participó ayer de un acto peronista junto al gobernador de Entre Ríos Gustavo Bordet. Desde allí defendió la gestión del Frente de Todos con un mensaje que no guarda estricta relación con sus funciones: “Vamos a bajar la inflación para valorizar el salario de cada uno de los argentinos y su poder adquisitivo”.

A la par de estos movimientos, el caso del avión venezolano de origen iraní secuestrado en el aeropuerto de Ezeiza por irregularidades en el manifiesto de vuelo no despertó especial interés en la AFI. “No se disparó ninguna alerta y nosotros no tuvimos una actuación primaria en el asunto porque el mayor caudal de informaciones lo tiene Migraciones y el Ministerio de Seguridad”, respondieron cerca de Rossi ante la consulta de este medio. “Lo inscribo más bien en una operación para evadir las sanciones comerciales de Estados Unidos que en algo vinculado al terrorismo. Se puede esperar represalia económica o diplomática, pero no judicial”, dijo a LA NACION una fuente con larga trayectoria en el mundo de la inteligencia.

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