Qué pronto hemos olvidado la tragedia de Anthoine Hubert

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F1 dirvers drive behind the safety car during preliminary laps as the race is postponed over rainy weather during the Formula One Belgian Grand Prix at the Spa-Francorchamps circuit in Spa on August 29, 2021. (Photo by JOHN THYS / AFP) (Photo by JOHN THYS/AFP via Getty Images)
El diluvio que cayó en el circuito de Spa-Francorschamps impidió la celebración del GP de Bélgica (Photo by JOHN THYS / AFP) (Photo by JOHN THYS/AFP via Getty Images)

El pasado Gran Premio de Bélgica fue uno de los más complicados en la historia de Fórmula 1 para dirección de carrera. Las condiciones climatológicas obligaron a la FIA a ir aplazando el comienzo de la carrera hasta que, en un momento dado, les pareció una buena idea el dar tres vueltas tras el Safety Car para poder otorgar la mitad de puntos tal y como dice el reglamento. Es bastante obvio que a nadie le convenció esta idea, pero lo que es un sinsentido es que profesionales y aficionados que se enmarcan dentro del Gran Circo criticaran que no se intentase correr a pesar del diluvio, haciendo apología a épocas pasadas incluso.

Desde el pasado domingo, no son pocas las voces (algunas con más reputación que otras) que argumentaban que en otra época se hubiese disputado el evento. Bien, que esto hace 20 años hubiera pasado no significa que estuviera bien y fuera lo ideal. Por suerte, la seguridad ha ganado enteros en los últimos años y es la absoluta prioridad de dirección de carrera por delante de cualquier espectáculo. Como debe ser, por otro lado.

Hace dos años absolutamente todos los fans al automovilismo lloramos el fallecimiento del jovencísimo Anthoine Hubert, precisamente en Spa, en aquel fatídico accidente en el Raidillion. Incluso se estaba debatiendo sobre una posible modificación en esa misma curva para hacerla más lenta y segura. ¿Cómo somos capaces de calificar de héroes a los pilotos después de aquello -o con el accidente de Grosjean en Sakhir- y pedimos dos años más tarde que se dispute la carrera en el mismo trazado sean cuáles sean las circunstancias? Demasiada poca memoria. Los pilotos son los primeros que deben ser escuchados y absolutamente todos dijeron que la pista estaba impracticable. Entonces, ¿por qué se sigue con este debate estéril?

Frases tipo “esto en la época de Senna o Schumacher no se suspendía” o “los pilotos de ahora no son como los de antes” son absolutamente inconcebibles. Los grandes pilotos clásicos tenían peleas con los comisarios carrera tras carrera por pedir que no se disputaran grandes premios en circunstancias tan peligrosas. El gran problema es que antes no se les hacía caso. Un ejemplo perfecto es el caso de Niki Lauda, quien, junto a otros pilotos, no querían disputar el GP de Nürburgring de 1976. Lamentablemente, se les hizo caso omiso. Ese día la leyenda austriaca salió vivo de milagro entre las llamas. De hecho, perdió el título al final de esa temporada al no querer acabar la carrera del GP de Japón con un tifón de por medio. Esto lo hace ahora Lewis Hamilton o Sebastian Vettel y los palos que se llevan no serían pocos.

No nos podemos poner las manos a la cabeza cuando ocurren tragedias y obviarlas cuando se prioriza la salud de los pilotos. Por suerte, tanto pilotos como aficionados cada vez tienen más claro que la seguridad es lo primero y que todos deben remar hacia la misma dirección. El pasado nos traslada a momentos inolvidables e irrepetibles, pero también a situaciones muy duras que se deben recordar para poder evitar verlas de nuevo en el futuro. No hay caer en el absurdo de pensar que por ser pasado, era mejor. Especialmente cuando está claro que no lo era.

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