A FONDO-Respiradores en Rusia: muchos, pero a menudo viejos y a veces rotos

Por Maria Tsvetkova, Polina Nikolskaya y Gleb Stolyarov
Una mujer que lleva una mascarilla facial protectora como medida preventiva contra la enfermedad coronavirus (COVID-19) camina en Krasnogorsk a las afueras de Moscú, Rusia

Por Maria Tsvetkova, Polina Nikolskaya y Gleb Stolyarov

MOSCÚ (Reuters) - Rusia, que está sufriendo una aceleración de los nuevos casos de coronavirus, está en cierta forma bien posicionada para hacer frente a la pandemia.

El país tiene alrededor de 27 aparatos de ventilación mecánica por cada 100.000 ciudadanos, según el Gobierno, un número considerablemente superior a los 18,8 de Estados Unidos, según la Universidad John Hopkins.

Pero esas cifras no muestran la situación en su totalidad.

Muchos respiradores en los hospitales centrales regionales o de distrito, considerados como el núcleo del sistema de salud fuera de las grandes ciudades, se fabricaron en la década de 1990, según datos proporcionados a Reuters por el Headway Group, una empresa de análisis que hace un seguimiento de las licitaciones del Gobierno.

Esos hospitales con frecuencia solo están equipados con cinco o seis respiradores de media, dijo. Esa estimación se basó en los datos que la compañía había recopilado hasta principios de 2019.

Los modelos antiguos carecen de la funcionalidad de los nuevos, incluyendo pantallas que dan una imagen completa del proceso de respiración de un paciente, dijeron dos médicos rusos.

Uno de ellos, un médico de la sala de emergencias que maneja respiradores con frecuencia, se quejó de que estas máquinas no pueden ventilar los pulmones de un paciente durante tanto tiempo como las nuevas.

Según los datos del lunes, hay 145.268 casos de coronavirus confirmados en Rusia, y el país registró un récord diario el domingo y un aumento similar el lunes.

El número total de muertes ascendía a 1.356, una cifra inferior a la de muchos otros países.

Más de la mitad de todas las muertes y casos han sido en Moscú, donde se concentran los mejores recursos médicos.

"En Moscú muchos (hospitales) pueden seguir los mejores estándares occidentales, pero en algunas regiones poco ha cambiado desde los años 90 o los últimos tiempos de la Unión Soviética", escribió en Twitter el 3 de mayo Alexander Baunov, investigador principal del Centro Carnegie de Moscú.

Sin embargo, a medida que se acelera la propagación del virus en el resto del país más grande del mundo por territorio, la calidad y el número de respiradores serán cada vez más importantes para mantener una tasa de mortalidad baja, dicen varios responsables de la Administración.

Cuatro de los ocho gobernadores regionales que participaron en una videoconferencia con el presidente Vladimir Putin el 17 de abril le dijeron que no tenían suficientes aparatos de respiración artificial.

Putin participó personalmente, a diario y a veces cada hora, en el intento de resolver la escasez de ventiladores en las regiones, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, a la televisión estatal en abril.

"Las fábricas están trabajando tres turnos", dijo Peskov. "Pero no están satisfaciendo el número de pedidos".

Putin dijo en la misma reunión de gobernadores regionales que estaba al tanto de las dificultades para conseguir equipos sanitarios, incluyendo respiradores, y dijo que el Gobierno federal les estaba ayudando con fondos por valor de al menos 86.000 millones de rublos (1.150 millones de dólares).

Al menos 17.700 millones de rublos de ese dinero se han destinado a respiradores y otras compras, dijo. 

Once días después, Putin dijo que Rusia había incrementado con éxito la producción de ventiladores. Solo se fabricaban 60-70 al mes a principios de año, según Putin, pero la cifra superaba los 800 en abril y sería de 2.500 en mayo.

Sin embargo, la escasez persistía, añadió el mandatario.

El 30 de marzo, Putin dijo que tanto la calidad como la cantidad de respiradores era vital, y ordenó un inventario nacional que está en marcha.

Tatyana Revva, médico de la región meridional de Volgogrado, publicó un vídeo en internet a finales de marzo en el que se quejaba de la situación de los respiradores en el hospital en el que trabajaba.

"No estamos preparados, no tenemos nada", dijo Revva. "Tenemos dos ventiladores y un tercero que está roto, y los dos que funcionan están siendo utilizados actualmente por pacientes enfermos".

Oleg Kumeiko, médico jefe de su hospital, dijo a los periodistas y a la policía que las acusaciones de Revva eran "noticias falsas" y que no había escasez de nada.

Anastasia Vasilyeva, jefa del sindicato de la Alianza de Médicos de Rusia, que está en contacto con Revva, dijo que el ventilador roto al que se refirió fue reparado en abril después de que ella hablara.


COMPRAS EN EL EXTRANJERO

Ante la elevada demanda, las existencias de respiradores de fabricación rusa están escaseando, según informaron a Reuters tres fuentes comerciales y un hospital. La mayoría de las máquinas procede de estos fabricantes nacionales a pesar de que algunos profesionales médicos rusos las consideran inferiores a las extranjeras. 

Los fabricados en el extranjero, por su parte, son también escasos debido a la carrera de los Gobiernos por conseguir grandes cantidades, y los fabricantes dicen que no pueden abastecer a todo el mundo de forma inmediata.

Al menos una organización en Rusia logró comprar respiradores en el extranjero en las últimas semanas, sin embargo, aunque finalmente no los necesitó.

Medtekhnika, una sociedad estatal que suministra equipos médicos a las clínicas del Kremlin que tratan a la élite política del país, incluyendo a Putin, compró en marzo tres ventiladores pulmonares artificiales extranjeros que pueden ser utilizados para ayudar a los pacientes con coronavirus, según documentos vistos por Reuters.

Sergei Savostyanov, un legislador comunista del parlamento de la ciudad de Moscú que forma parte de su comisión de salud, dijo que las compras de ventiladores de la dependencia del Kremlin formaban parte de un sistema de salud de dos niveles muy arraigado que favorecía a la élite.

"Considero que no es correcto que los dirigentes y otros diputados sean tratados en clínicas especializadas separadas del sistema de salud que crearon con sus propias decisiones para la población en general", dijo Savostyanov a Reuters.

El Kremlin no respondió a una solicitud de comentarios.

La compra el 19 de marzo de un equipo de ventilación artificial alemán y dos estadounidenses fue confirmada por el jefe de la sociedad, quien dijo que quería el equipo por si había demanda relacionada con el coronavirus en las clínicas que abastece.

Las adquisiciones consistieron en un Lowenstein Medical VENTIlogic LS alemán por 1,2 millones de rublos (15.700 dólares), y dos modelos de fabricación estadounidense, un Medtronic Puritan Bennett y un NPB-560, que cuestan 950.000 rublos (12.400 dólares) cada uno, según muestra la base de datos de la Administración para compras estatales.

La compra no viola las sanciones internacionales contra Rusia porque estas no afectan los equipos médicos.

Nadezhda Borodina, representante de Lowenstein Medical, con sede en Rheinland Pfalz, Alemania, dijo que las ventas las gestionó un distribuidor exclusivo llamado Terapevt. Haidar Gufranov, el responsable de Terapevt, dijo que su empresa no vendió el ventilador a Medtekhnika.

Reuters no pudo aclarar de manera independiente los detalles de la transacción.

Olga Kalinina, representante de Medtronic, que tiene su sede en Minnesota, no quiso comentar la compra de las máquinas de Estados Unidos, diciendo que la política de la empresa era no hacer comentarios sobre las entregas y pedidos.

Oleg Nesterov, el jefe de Medtekhnika, dijo a Reuters que los tres ventiladores estaban guardados en su oficina. Dijo que los compró a un distribuidor en lugar de a los fabricantes directamente, pero no podía recordar su nombre.

"Los compramos cuando todo (el coronavirus) empezó para nuestras instituciones, pero desafortunadamente no los necesitaban", dijo.

En vista de que los ventiladores no eran requeridos por las clínicas del Kremlin, dijo que se venderían con ganancias y que había "una demanda considerable".

"Los retuvimos para nosotros, para nuestras instituciones en caso de circunstancias de fuerza mayor. Si se hubieran necesitado urgentemente habríamos dado prioridad a nuestras propias clínicas (del Kremlin)".


(Información adicional de Andrew Osborn, Anastasia Lyrchikova, Anton Zverev, Polina Ivanova, Tatiana Voronova, Rinat Sagdiyev, Olesya Astakhova, Katya Golubkova y Polina Devit; escrito por Andrew Osborn; editado por Mike Collett-White; traducido por Tomás Cobos)