Flujo vaginal, ¿cuándo no es normal?

Dr. Juan Carlos Fuentes
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Flujo vaginal, ¿cuándo no es normal?
Flujo vaginal, ¿cuándo no es normal?

Las infecciones vaginales son una de las principales causas de consulta ginecológica.

Muchas de las mujeres ante el flujo vaginal, que puede ser normal, deciden automedicarse, ya sea con remedios caseros (duchas vaginales) o con tratamientos médicos que se encuentran disponibles sin recetas médicas, y en muchas ocasiones agravan su condición.

Puede ocurrir también lo contrario: pueden presentar flujo vaginal abundante y anormal y no acudir a su médico hasta que su condición clínica es bastante grave, y hasta requiere manejo intrahospitalario, como la enfermedad pélvica inflamatoria.

Causas de flujo vaginal normal

Por esto es importante que sepas que existen múltiples causas de flujo vaginal, que pueden ser tanto por causas infecciosas como por causas no infecciosas.

El flujo vaginal normal se caracteriza por ser transparente o blanquecino acuoso, inodoro, con un pH ácido, y en el que se encuentra una flora bacteriana normal constituida principalmente por lactobacilos (bacterias en forma de bastón) y que no produce ninguna irritación o molestia; este flujo puede aumentar o disminuir de acuerdo a la influencia hormonal del ciclo menstrual.

Cuando es motivo de consulta médica el flujo vaginal

Entre las causas por las cuales esta flora vaginal se puede convertir en una flora patológica (anormal), se encuentran el uso de duchas vaginales, la diabetes, y algunos factores que reducen las defensas del organismo (inmunodepresión).

Muchas infecciones cervicovaginales se caracterizan por flujo vaginal abundante, que difiere del normal, dependiendo del agente infeccioso que lo provoque, pudiendo ser amarillo-verdoso, grisáceo con olor a aminas (olor a pescado) o blanquecino con grumos, y usualmente se asocian con comezón, irritación, ardor o inflamación en la región genital.

Algunas infecciones virales como el papiloma humano o algunas otras infecciones bacterianas no producen síntomas, por lo que no hay que confiarse y se debe acudir con su médico a revisión de forma periódica.

Alguna otra condición clínica como el ectropión (que es una eversión glandular del cérvix), o la vaginitis atrófica (inflamación de la vagina que está asociada a una falta de estrógenos en la post menopausia) pueden ser causas de molestias ginecológicas que en ocasiones son mal tratadas por confundirlas con infecciones vaginales.

Es por esto que es necesario acudir con su médico para realizarse una revisión ginecológica adecuada, seguida de estudios complementarios, como un exudado cervicovaginal, para así poder identificar la causa específica y dar un tratamiento adecuado.