Flotillas de Florida a Cuba, una buena intención frenada por leyes de EE.UU.

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Miami, 15 jul (EFE).- Angustiados por la suerte de los cubanos en la isla, sus compatriotas en Miami se han embarcado esta semana en varias marinas de la ciudad para llevarles ayuda humanitaria y mostrarles su apoyo, pero enfrentan no solo el mal tiempo en el Estrecho de Florida, sino las prohibiciones de Estados Unidos.

Convocados por las redes sociales, los exiliados han llegado con banderas de Cuba a varios puntos costeros llevando comida, agua y medicinas y se las entregan al bote de turno con muy buena voluntad, pero a sabiendas de los obstáculos para que lleguen a manos de los necesitados.

La Guardia Costera y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) han advertido del peligro de estas travesías por las condiciones meteorológicas cambiantes y también de la ilegalidad que significan tanto en el caso de los que buscan llevar ayuda humanitaria como en el de aquellos que se hacen a la mar para migrar a Estados Unidos.

"Permítanme ser claro: si te lanzas al mar, no vendrás a Estados Unidos", dijo esta semana el secretario del DHS, Alejandro Mayorkas, un inmigrante cubano que huyó de la isla con su familia en la década de los sesenta.

Exiliados como John Jiménez, que llegó hace seis años a Miami, saben que la ayuda puede que no llegue de inmediato, pero consideran que deben estar listos para cuando algo suceda y se abra la posibilidad de ayudar a su pueblo.

Sin embargo, la Guardia Costera ha advertido la peligrosidad del mar por esta época y señala que, aunque solo 90 millas (unos 145 kilómetros) separan a Cuba de los Cayos de Florida, la travesía puede llegar a alargarse hasta las 120 millas (unos 193 kilómetros) si las condiciones meteorológicas son adversas.

EL PROTAGONISTA ES EL PUEBLO

Incluso Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia y un experto en la organización de flotillas, ha advertido de los peligros de viajar de forma irresponsable, no solo por las condiciones del tiempo, sino por los problemas legales que acarrean esas iniciativas.

El activista, que ha organizado 27 flotillas a Cuba para denunciar los atropellos del régimen castrista y enfrentó en 2001 una demanda judicial por entrar en territorio cubano, alertó que no se puede improvisar.

Abundó a Efe que hay que sortear el tiempo, los permisos legales de la Guardia Costera, el recibimiento que pueden tener de las autoridades cubanas e incluso el suministros de combustible.

De igual forma enfatizó que un eventual incidente con alguna embarcación puede quitar el protagonismo a los cubanos que se están movilizando en la isla desde el domingo pasado y desviar la atención internacional que tanto necesitan.

Para Jiménez, la incertidumbre es total. El cubano dice que los espontáneos que buscan viajar al país caribeño quieren llegar a 12 millas (unos 20 kilómetros) de la costa y mostrarles que no están solos.

"Ellos están siendo masacrados, son víctimas de una dictadura que no quiere soltar el poder y está haciendo de todo por mantenerse", manifestó a Efe.

Sánchez aplaude esa energía y pide que la mantengan, pero llama a la sensatez al exilio en el sur de Florida.

"Estoy tratando de hacerles llegar a ellos la experiencia de nosotros, y vamos a encaminar esas energías, las cuales saludamos, en una forma en que no vaya a haber un accidente, que no se violen leyes, para que las noticias no seamos nosotros sino siga siendo la gente que está luchando dentro de Cuba", expresó.

Recordó que al menos tres embarcaciones de sus flotillas fueron confiscados en los 22 años que ha organizado viajes a la isla, y que también algunos de sus integrantes han sido golpeados por el régimen de la isla.

El presidente del Movimiento Democracia señaló que por los menos 100 dueños de embarcaciones se han ofrecido para mostrar su solidaridad con la causa.

Organiza de esta forma una flotilla, pero de protestas en aguas de Miami, para una fecha aún incierta.

"Si convocamos unas protestas y nos cae un aguacero como los de estos días, no hacemos nada", explicó.

La idea, dice, es no sólo mostrar el apoyo a los cubanos de la isla sino evaluar la capacidad que tendrían de llevar ayuda humanitaria vía marítima en la "eventualidad" de que se permita hacerlo y cuando "sea prudente".

PIDEN REFORMA AL DECRETO CONTRA LAS PROTESTAS

En ese sentido, Sánchez hizo un pedido al Gobierno de Joe Biden de modificar el decreto que impide a las embarcaciones entrar en aguas cubanas, promulgado originalmente por el presidente Bill Clinton y renovado con cada Administración.

El activista se ha quejado constantemente que ese decreto, el 6867, impone limitaciones a las protestas pacíficas por el cambio democrático en Cuba.

El cubano recordó que en 2001 entró a Cuba en la embarcación "Mi derecho al retorno" y que tanto él como otros dos activistas, Alberto Pérez y Pablo Rodríguez, fueron enjuiciados.

"Por entrar a nuestras aguas (cubanas) y debido al decreto presidencial, el Gobierno de Estados Unidos nos encausó y nos pedía 15 años de prisión, la confiscación del barco y 150.000 dólares de multa".

Después de una batalla judicial ganaron y ahora esta organización busca un cambio de ese decreto, que considera "injusto porque a los barcos americanos (estadounidenses) si los dejan entrar en aguas cubanas y a nosotros siempre nos niegan el permiso".

(c) Agencia EFE

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