Florida revela porqué algunos textos de Matemáticas son demasiado progresivos

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Desde que el Departamento de Educación de la Florida emitió la semana pasada un mordaz comunicado de prensa en que acusaba a los editores de libros de texto de imponer ideas prohibidas a los jóvenes, Vincent T. Forese y otros editores se preguntaron:

¿Qué pasa con nuestros libros de texto de Matemáticas? ¿Qué los hace “progresivos”? ¿Incluso “peligrosos”?

El jueves se reveló la respuesta, al menos en parte.

En medio de las demandas de documentos de organizaciones noticiosas, de solicitudes de información de otros y un poco de ridículo en Twitter y las noticias por cable, el estado respondió con correos electrónicos de seguimiento a los editores de libros de texto individuales desconcertados en torno a lo objetable en sus productos. Esas editoriales tendrán la oportunidad, durante las próximas dos semanas, de enmendar sus errores si quieren ser incluidas en la lista de libros de texto aprobados por el estado.

Al mismo tiempo que el estado informaba a las editoriales individuales de lo que debían rectificar, la Florida ofrecía un puñado de ejemplos en el sitio web de su Departamento de Educación (DOE).

Un ejemplo: Una gráfica de barras de colores que muestra cómo el nivel de prejuicio racial puede variar según el grupo de edad. Forma parte de un rompecabezas matemático que incluye modelos polinómicos y está en el extremo inferior derecho de la página 56 de un libro de texto en línea de precálculo de más de 1,000 páginas. El libro no está identificado en el porta digital del estado.

Eso no está permitido, indicó el Departamento, añadiendo que la queja sobre la gráfica la originó un miembro del público.

Otros dos ejemplos que se originaron con quejas del público hacen referencia al Aprendizaje Social Emocional (SEL), una metodología en la que los estudiantes tratan de ponerse en contacto con sus emociones y demostrar empatía por los demás.

Una gráfica de barras sobre actitudes raciales, en la página 56 de un libro de texto de más de 1,000 páginas, fue considerado censurable por el Departamento de Educación del Estado.
Una gráfica de barras sobre actitudes raciales, en la página 56 de un libro de texto de más de 1,000 páginas, fue considerado censurable por el Departamento de Educación del Estado.

El Departamento señaló en su comunicado de prensa del viernes pasado que los editores eran muy conscientes de que los libros de texto tenían que estar alineados con la norma BEST de la Florida. Eso significaba que no hubiera ni rastro de la Teoría Crítica de la Raza (CRT), ni inclusiones de Common Core, un concepto defendido por el gobernador republicano Jeb Bush pero rechazado desde entonces por los republicanos después que fue adoptado por el presidente demócrata Barack Obama, y ni una pizca de SEL.

Los correos electrónicos del jueves se publicaron seis días después de que el departamento emitiera el comunicado de prensa titulado: Florida rechaza los intentos de las editoriales de adoctrinar a los estudiantes. El comunicado decía que 41% de los libros de texto presentados fueron rechazados. Desde entonces, las editoriales se apresuraron, porque tenían 21 días para solucionar el problema. Nadie sabía exactamente qué problemas tenían que solucionar porque el comunicado de prensa no citaba capítulos y las notificaciones individuales no proporcionaban más información.

El comunicado de prensa proporcionó una cita mordaz del gobernador Ron DeSantis: “Parece que algunos editores intentaron dar una capa de pintura a una vieja casa construida sobre los cimientos de Common Core, y adoctrinando conceptos como el esencialismo racial, en especial, extrañamente, para los estudiantes de escuela primaria”.

El secretario de Educación, Richard Corcoran, intervino afirmando que la Florida se estaba “centrando en proporcionar ... a los niños una educación de clase mundial sin el temor de adoctrinamiento o la exposición a conceptos peligrosos y divisivos en las aulas”.

En un tuit, Christina Pushaw, la secretaria de Prensa del gobernador, fue más allá cuando se dirigió a los que se oponen a la “prohibición de los libros”:

“Que el estado se niegue a comprar ciertos libros de texto no es prohibirlos. Si usted quiere enseñar a su hijo Matemáticas Progresistas, donde “2+2=4” es supremacía blanca, es libre de comprar el libro de texto de Matemáticas de CRT que quiera. Pero no puede obligar a los contribuyentes de la Florida a subvencionar este adoctrinamiento”.

Tiene razón en que los distritos escolares locales pueden destinar al menos una parte de su presupuesto para la compra de libros a libros de texto que no estén en la lista aprobada por el estado.

Eso no es un gran consuelo para los editores, que querían detalles pero no se les dio ninguno inicialmente.

“No se nos notificó con antelación que se iba a rechazar nada. Nos enteramos de todo esto más o menos al mismo tiempo que todos los demás”, dijo al Herald un representante ante los medios de una de las editoriales, que pidió no ser identificado para no ofender más a los funcionarios de la Florida. “¿Señalaron alguna página o pasaje específico que tuviera material no permitido? No. Nada”.

El comunicado de prensa del departamento dijo que el estado dejó perfectamente claro lo que era y no era aceptable antes de que las editoriales presentaran sus libros.

“Es lamentable que varias editoriales, especialmente en los grados de primaria, hayan ignorado esta clara comunicación y hayan intentado colar en las aulas de la Florida materiales de instrucción con nuevas marcas basados en los Estándares Básicos Comunes, mientras que otras incluyeron conceptos prohibidos y divisivos como los inquilinos (sic) de la CRT u otras estrategias de adoctrinamiento no solicitadas, a pesar de la notificación previa del FDOE”.

Forese, presidente de Link-Systems International, un productor de software educativo, incluyendo libros de texto, se puso en contacto con el Departamento de Educación para obtener más información, al igual que varias de las editoriales con libros de texto rechazados. Entre las que tienen libros en la lista de rechazados se encuentran el gigante de la industria McGraw Hill and Bedford, Freeman and Worth Publishing Group, propietaria de Macmillan Learning.

“Parece que la política está interfiriendo con que los solicitantes reciban una respuesta significativa del DOE, pero una vez que la recibamos responderemos en consecuencia”, dijo Forese al Herald antes de recibir el correo electrónico del jueves del estado.

Tras la llegada del correo electrónico, que incluía información específica sobre sus libros de texto, dijo que quería revisar el material antes de hacer cualquier otro comentario.

El senador estatal Joe Gruters, presidente del Partido Republicano de la Florida, prometió el miércoles dar declaraciones sobre la controversia, pero no respondió a un texto de seguimiento el jueves.

El jefe del Partido Demócrata de la Florida tuvo mucho que decir: “Lo que los políticos de la Florida están tratando de hacer ahora es ignorar el juicio de los profesionales e imponer sus propias opiniones políticas [a puerta cerrada] a todos los padres y niños de la Florida”, dijo Manny Díaz, ex alcalde de Miami. Dijo que así se comportan los “regímenes autoritarios”, mencionando específicamente a Fidel y Raúl Castro, Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

“Mis padres no escaparon del comunismo para que sus hijos vivieran en otro gobierno autoritario, así de simple”, dijo, refiriéndose a su salida de Cuba.

Mientras tanto, un Manny Díaz totalmente diferente, el senador republicano Manny Díaz Jr. de Hialeah, fue anunciado por el gobernador DeSantis como su selección como próximo comisionado de educación de la Florida.

Ben Wieder de la Oficina del Herald en Washington contribuyó a este reportaje.

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