Florida se enfrenta de nuevo a Washington por el COVID. Esta vez son los anticuerpos monoclonales

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Los anticuerpos monoclonales se usan para tratar el COVID-19 leve o moderado dentro de los 10 días siguientes al primer síntoma de la persona, para prevenir la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte.

El Dr. Joseph Ladapo, secretario de Salubridad de la Florida, acusa al gobierno federal de entrometerse en el programa de tratamiento con anticuerpos monoclonales de la Florida.

En una carta enviada el martes a Xavier Becerra, secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos federal (HHS), Ladapo dijo que el gobierno federal está “impidiendo activamente la distribución efectiva de los tratamientos con anticuerpos monoclonales”. Ladapo agregó que el gobierno había suspendido “múltiples tratamientos de terapia de anticuerpos monoclonales de la distribución en la Florida”.

Es la segunda vez en tres meses que funcionarios de la Florida critican públicamente a funcionarios federales por los tratamientos monoclonales. En septiembre, el gobernador Ron DeSantis pronosticó que un cambio en la política federal de monoclonales resultaría en una “enorme interrupción” para los pacientes. Eso nunca se materializó.

Esta última disputa comenzó a finales de noviembre, cuando el gobierno federal detuvo temporalmente los envíos del tratamiento de anticuerpos sotrovimab de GlaxoSmithKline a los estados mientras evaluaba la eficacia del medicamento contra la variante ómicron.

La pausa en los envíos de sotrovimab duró unas tres semanas. Para el 17 de diciembre, el gobierno federal había reanudado los envíos, distribuyendo 1,050 dosis a la Florida, según datos federales. El 27 de diciembre —el día antes que Ladapo enviara la carta— la Florida recibió otras 2,580 dosis.

Los datos federales muestran que los hospitales de la Florida también tienen a mano casi 10,000 dosis del tratamiento de anticuerpos monoclonales de Regeneron, y unas 4,000 dosis del tratamiento de Eli Lilly. Sin embargo, esas terapias no han demostrado ser efectivas contra la variante ómicron, dejando una demanda abrumadora del tratamiento de sotrovimab de GlaxoSmithKline en la Florida y en todo el país.

“La falta de asignación de este tratamiento que salva vidas por parte del gobierno federal sigue causando una escasez inmediata y amenazante de opciones de tratamiento para la Florida a medida que la variante ómicron se extiende por todo el estado”, escribió Ladapo en la carta.

Impulsar los tratamientos contra COVID-19, incluyendo los anticuerpos monoclonales, ha sido la pieza central de la respuesta a la pandemia de DeSantis desde la ola del verano. Él y Ladapo han hecho mucho menos hincapié en la importancia de la vacunación en sus mensajes públicos durante ese tiempo.

En una sesión informativa del 22 de diciembre, el coordinador de la respuesta contra COVID-19 del presidente Joe Biden, Jeff Zients, dijo que otras 300,000 dosis de sotrovimab estarían disponibles para los estados en enero. El gobierno federal también tiene previsto enviar a los estados unos 3.3 millones de dosis combinadas de los antivirales de Merck y Pfizer para finales de ese mes.

“A medida que nos enfrentamos a ómicron, el botiquín nacional de tratamientos nos da más opciones para proteger al pueblo estadounidense”, dijo Zients. “Es una razón más para que este momento sea muy diferente al de marzo de 2020”.

Los primeros estudios sugieren que la nueva variante es más suave que la cepa delta que asoló a la Florida a finales del verano. La capacidad de los hospitales aún no está tan forzada como durante esa oleada.

Sin embargo, no está claro si los esfuerzos federales de tratamiento serán suficientes para satisfacer la demanda, ya que la variante ómicron, de rápida propagación, está causando niveles récord de casos en la Florida. El gobierno federal informó el miércoles de casi 700 hospitalizaciones adicionales confirmadas de COVID-19 en la Florida.

Por su parte, el estado ha reservado unos $634 millones en dinero federal para lugares adicionales de tratamiento con anticuerpos monoclonales en caso que sean necesarios. DeSantis ha renunciado a otras medidas de mitigación del COVID-19, como el uso de mascarillas y vacunas.

La carta de Ladapo, que fue reportada por primera vez por WFLA, es la segunda escaramuza pública entre el gobierno federal y el estado sobre los anticuerpos monoclonales.

En septiembre, el gobierno de Biden cambió la forma en que se envían a los estados millones de dosis de estos tratamientos que son propiedad del gobierno federal. En lugar de que los estados y las entidades privadas, como los hospitales, pidan las dosis a un distribuidor externo, los pedidos se dirigen ahora a través del gobierno federal. Ese cambio, que hizo que la Florida obtuviera acceso a miles de dosis menos de las que solicitó en septiembre, se hizo para garantizar que todos los estados tuvieran el mismo acceso al tratamiento, dijeron entonces funcionarios de la administración Biden.

DeSantis advirtió entonces que la medida provocaría escasez de las terapias monoclonales. Ordenó al estado que gastara $6.3 millones de dinero federal en 2,100 tratamientos con sotrovimab –que aún no se sabía si eran eficaces contra ómicron– en previsión de esa escasez.

Pero la escasez nunca llegó. Los datos federales han demostrado durante meses que los hospitales de la Florida tienen decenas de miles de dosis de anticuerpos monoclonales a la mano.

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