Florida, en una batalla diaria contra las pitones birmanas

Agencia EFE

Miami, 5 nov (EFE).- La guerra sin cuartel contra las pitones birmanas que se han adueñado de la mayor reserva natural de Florida, los Everglades, donde están diezmando a la fauna autóctona, ha logrado desde 2017 eliminar a 3.600 ejemplares de una especie invasora cuya proliferación se asocia con el huracán Andrew.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, dio la orden en agosto pasado de lanzar una gran ofensiva contra las pitones mediante la contratación de más cazadores y la asignación de más fondos para los programas que buscan su erradicación.

Tres meses después ha anunciado desde la capital estatal, Tallahassee, que las dos entidades implicadas en la lucha, la Comisión de conservación de la Vida Salvaje de Florida (FWC) y el Distrito de Manejo del Agua del sur de Florida (SFWMD), han logrado hasta ahora causar 3.600 bajas al enemigo.

"Es un hito importante en esta lucha y demuestra que nuestras políticas están funcionando. Juntos vamos a seguir acrecentando este éxito y haciendo todo lo que podamos para conservar y restaurar el medio ambiente", dijo DeSantis, quien ha dado pruebas de tener más sensibilidad hacia los temas medioambientales que su mentor político, el presidente Donald Trump.

Nadie sabe a ciencia cierta cuántas pitones hay en los Everglades, un gigantesco humedal de 1,5 millones de acres (607.500 hectáreas) situado en el centro del extremo meridional de la península de Florida, pero todos los que están en el asunto hablan de decenas de miles.

La lucha contra estas serpientes constrictoras que pueden superar los 6 metros (19,6 pies) de largo y los 100 kilos (220 libras) de peso es titánica. No solo por lo difícil que es dar con ellas en la naturaleza sino porque cada hembra puede poner hasta 100 huevos en su vida.

Hasta ahora la lucha está en manos de cazadores autorizados que recorren en sus camionetas los caminos que discurren en paralelo a los canales a la búsqueda de señales del enemigo para matarlo.

Pero descubrir a una pitón en la naturaleza es más o tan difícil como capturarla, pues su preciosa piel de camuflaje las deja fuera de la vista humana cuando se deslizan silenciosamente entre la intrincada vegetación de los Everglades.

La tecnología puede llegar a equilibrar a ambos bandos. En un centro de investigación cerca de Orlando (centro del estado) ya hay científicos trabajando en una cámara especial que dejará a las pitones sin su camuflaje natural.

Un equipo de la Facultad de Óptica y Fotónica de la Universidad de la Florida Central y la empresa belga Imec han desarrollado una cámara que usa un tipo de tecnología de rayos infrarrojos de una longitud de onda de 850 nanómetros (el ojo humano ve entre 400 y 700 nanómetros).

Esa cámara es capaz de captar la manera en que la luz se refleja en la piel de las pitones, que es diferente a como se refleja en el agua, la tierra y la vegetación, y mostrar a la serpiente de un color blanco brillante y el entorno de color negro, al contrario de lo que ve el ojo humano.

Sus creadores, entre ellos Orges Furxhi, gerente de investigación y desarrollo de Imec Florida, creen que esta herramienta tecnológica puede ser decisiva para ganar la guerra a la pitón birmana.

Las pitones llegaron a los Everglades hace décadas -la primera captura documentada fue en 1979- y estando en lo más alto de la cadena alimenticia y sin más rivales que los gatos monteses y las panteras de Florida, ambas especies en peligro, se han reproducido rápidamente hasta convertirse en una plaga.

Organizaciones medioambientales calculan que más del 90 % de los mamíferos autóctonos de los Everglades han desaparecido en las fauces de estas voraces serpientes.

A partir de los primeros años de la década de los 90 y en coincidencia con el impacto del poderoso huracán Andrew (1992) en Florida las pitones empezaron a proliferar en los Everglades.

Una teoría, no fundamentada en datos concretos, dice que las serpientes escaparon de las tiendas de mascotas que fueron destrozadas por Andrew, que tocó tierra el 24 de agosto de 1992 en el sur del condado de Miami-Dade y pasó como una aplanadora por la ciudad de Homestead.

Otra hipótesis es que personas del sur de Florida que compraron pitones para tenerlas como mascotas en sus casas acabaron arrojándolas a los canales en Miami u otras ciudades del sur de Florida cuando empezaron a crecer de tamaño.

A partir de septiembre, SFWMD ha aumentado de 25 a 50 los cazadores contratados y aumentado a 750.000 dólares su presupuesto anual para el programa de erradicación.

A ellos se suma un equipo de cazadores de FWC, del que forman parte los Swamp Apes (Monos de pantano), un grupo formado por excombatientes que batallan contra las serpientes y a la vez contra el estrés postraumático.

En 2017 FWC llegó a traer de la India a dos cazadores de serpientes de la tribu Irala por su conocimiento para "leer señales" en la selva que nadie más advierte.

Ana Mengotti

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