Un drama que ni la pandemia logró aplacar: los tiroteos masivos aumentaron en EE.UU.

Rafael Mathus Ruiz
·4  min de lectura
Un hombre de 21 años fue imputado de asesinato por el tiroteo el lunes en un supermercado en Boulder, en Colorado, en el que murieron 10 personas, incluido un policía
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WASHINGTON.- Otra vez, una matanza conmocionó a Estados Unidos. La noticia pareció de otra época. Luego de un año con la atención puesta en la pandemia del coronavirus, las alertas de los teléfonos y los titulares de los diarios y de los canales de televisión regresaron a una realidad que es tan frecuente como trágica: anoche, 10 personas murieron acribilladas en un supermercado en Boulder, una pequeña ciudad estudiantil de Colorado, ubicada al pie de las Rocosas, al lado de Denver.

La epidemia de violencia armada en Estados Unidos pareció retornar a la vida diaria en las últimas semanas tras haber dado un respiro durante la pandemia. Pero se trata tan solo de una ilusión. Durante meses, la atención estuvo puesta en las muertes que dejó el coronavirus, pero los tiroteos en realidad nunca frenaron. Es más: aumentaron. En 2020, Estados Unidos registró 611 tiroteos masivos, según el recuento de Gun Violence Archive, por arriba de los 417 del año anterior y los 336 de 2018.

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La matanza de Boulder fue el décimo tiroteo masivo de los últimos siete días, según el seguimiento de esa organización. La lista incluye la masacre que ocurrió días atrás en varios spas de Atlanta, que dejó ocho muertos, entre ellos seis mujeres asiáticas, un ataque que desató una ola de repudio y puso la atención del país y el arco político de Washington en la ola de violencia que han sufrido durante la pandemia las personas de origen asiático.

La atención sobre la ola de violencia contra asiáticos ganó envergadura tras un sangriento tiroteo en tres spas de Atlanta, en el que murieron ocho personas
ELIJAH NOUVELAGE


La atención sobre la ola de violencia contra asiáticos ganó envergadura tras un sangriento tiroteo en tres spas de Atlanta, en el que murieron ocho personas (ELIJAH NOUVELAGE/)

Desde la Casa Blanca, el presidente Joe Biden marcó un nuevo giro respecto del gobierno de Donald Trump y le pidió al Congreso que actuara para frenar la epidemia de violencia armada con nueva legislación que ampliara los controles a las armas de fuego. Biden pidió una medida concreta: prohibir los rifles de asalto y los cargadores de alta capacidad, un viejo anhelo de los activistas que quieren desterrar las armas.

“Podemos prohibir las armas de asalto y los cargadores de alta capacidad en este país una vez más. Lo hice cuando era senador. Pasó. Fue ley durante mucho tiempo y reudjo estos asesinatos en masa. Deberíamos hacerlo de nuevo”, abogó el mandatario. “Salvará vidas, vidas americanas, y tenemos que actuar”, dijo Biden.

Pedido de controles

El tiroteo de Boulder renovó un hábito que había quedado olvidado durante los meses de confinamiento forzado por el coronavirus, que provocó la peor crisis de salud en el país en el último siglo. Los demócratas pidieron controles; los republicanos ofrecieron condolencias. La policía dio una conferencia de prensa. El gobernador de Colorado, Jared Polis, emitió un comunicado en el que dijo que todos “habían visto el rostro del demonio” y que estaba de luto junto con el resto de Colorado. Los activistas que quieren desterrar las armas de fuego volvieron a pedir más controles, y que se prohiban los rifles de asalto. Y la Asociación Nacional del Rifle (NRA, según sus siglas en inglés) y los defensores de las armas salieron rápidamente a defender el derecho amparado en la constitución a portarlas. Una reacción habitual que Estados Unidos repite luego de cada tiroteo que copa los titulares.

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“No pierdan la compasión. Vamos a superar esto, y vamos a salir más fuertes”, dijo la jefa de la policía de Boulder, Maris Herold, en la última conferencia de prensa en la que leyó los nombres de las víctimas, incluido un policía que era padre de cinco hijos de entre 18 y cinco años.

El principal sospechoso, un joven de 21 años que fue herido en una pierna por las fuerzas de seguridad, fue acusado con diez cargos de asesinato. La policía lo identificó como Ahmad Alyssa. Un video mostró una imagen del sospechoso con el torso descubierto cuando era retirado de la escena del crimen, esposado, custodiado por dos policías con una pierna ensangrentada.

Boulder terminó además de arraigar una tendencia: más tiroteos masivos, pese a la pandemia.

“Este es el tema. Todos volvemos a hablar de la violencia con armas de fuego porque parecía que nos habíamos dado un respiro, pero eso en realidad nunca sucedió. El año pasado, 41.000 personas, un récord en la historia moderna de Estados Unidos, murieron en tiroteos”, dijo en Twitter John Woodrow Cox, autor del libro Children Under Fire, o “Chicos bajo fuego”.

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