Fiscales quieren anular condena de un hombre de Miami que pasó décadas en prisión por asesinato

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Octavio Jones/GQ

Los fiscales pedirán el miércoles a un tribunal que anule la condena de Thomas Raynard James, de Miami, que ha pasado más de tres décadas preso por un asesinato que lleva tiempo insistiendo en que no cometió.

James, que ahora tiene 55 años, está en una cárcel de la Florida desde que fue condenado en 1991 por el robo y la muerte a tiros de Francis McKinnon en un apartamento de Coconut Grove. James estaba cumpliendo una sentencia de cadena perpetua.

Su caso se hizo público el año pasado después que una investigación de la revista GQ concluyó que los detectives confundieron inicialmente a Thomas con otro hombre que compartía el mismo nombre. El Proyecto Justicia de la Fiscalía Estatal de Miami-Dade, que había estado revisando el caso, dedicó casi un año a estudiar documentos, volviendo a entrevistar a docenas de testigos anteriores y nuevos para tratar de aclarar las historias contradictorias, y analizando muestras en busca de posibles coincidencias de ADN.

La decisión de anular la condena se cristalizó después que los investigadores hablaron con la principal testigo, que en 1991 dijo a los jurados que James, quien entonces tenía 23 años, fue el hombre que mató a su padrastro durante el robo. “Nunca olvidaré la cara de ese hombre”, le dijo entonces la mujer, Dorothy Walton, al Miami Herald. “Lo miré a los ojos. Lo sabe”.

Pero en los años transcurridos, Walton ha dicho a los investigadores de la defensa y del estado que tenía algunas dudas sobre si James era el hombre indicado. Luego, finalmente en abril, dijo en una declaración jurada con los fiscales que, a pesar de su testimonio anterior, se equivocó al identificar a Thomas como el agresor.

“Una de las cosas de ser un buen fiscal es que no te centras en la condena, te centras en llegar a la verdad y obtener justicia para todos: la víctima, la comunidad y el acusado”, dijo la fiscal estatal Katherine Fernández Rundle.

El asesinato de McKinnon ocurrió el 17 de enero de 1990.

Un testigo le dijo a la Policía de Miami-Dade que un hombre llamado Thomas James estaba implicado, y los investigadores creyeron que se trataba de Thomas Reynard James, que había sido encarcelado en Miami meses después por un cargo de armas no relacionado. Después de ser condenado y encarcelado, James se enteró que había otro Thomas James que podía estar implicado.

Resulta que el otro James tenía una coartada: estaba entre rejas en el momento del crimen. Pero reconoció a Tristram Korten, de GQ, un veterano periodista y autor del sur de la Florida, que era amigo de la gente que había planeado el robo y que el James encarcelado era inocente.

“Que el otro Thomas James sepa que lo siento por él. Lamento que esto haya sucedido”, le dijo a GQ.

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