El fiscal del juicio a Marcos tuvo que conectarse desde una estación de servicio

LA NACION

El megajuicio al detenido Marco Estrada Gonzales, conocido como Marcos, y otros 45 procesados por narcotráfico en la villa 1.11.14 se reanudó hoy a través de una plataforma virtual en medio las restricciones por el distanciamiento social por el coronavirus, y contó con la declaración de cuatro testigos que sortearon problemas de conexión y cuestionamientos por parte de las defensas.

El debate que tiene sentado en el banquillo de los acusados al narco peruano como presunto jefe de una asociación ilícita dedicada a la venta de drogas está a cargo del Tribunal Oral en lo Federal 3, y se reanudó esta mañana tras permanecer suspendido desde marzo, cuando se decretó el aislamiento social.

"Me tuve que venir en auto hasta una YPF para tener señal, corriendo", advirtió el fiscal de juicio Diego Velasco en medio de la audiencia, tras haber perdido la conexión por un corte de energía en su vivienda.

El fiscal, según consignó la agencia Télam, se reconectó cuando las defensas cuestionaban la manera de declarar de la última testigo de la jornada, la gendarme Iris Alarcón, a quien tuvo que hacer un paneo con su celular de la oficina en la que se encontraba para verificar que no estuviera leyendo o mirando documentación.

Estas fueron algunas de las escenas de la primera audiencia de juicio oral masivo remoto a cargo de un tribunal con sede en Comodoro Py 2002, hecha a través del "Sistema Integral de Videoaudiencias Judiciales".

En un principio se preveía que al menos uno de los jueces y una secretaria estuviesen en la sede del tribunal, pero el edificio se cerró hoy tras detectarse un caso de Covid-19 positivo, por lo cual todos estuvieron en sus domicilios.

El debate se abrió poco después de las 9.30 luego que una secretaria constató la presencia virtual de todas las partes y tras darse por habilitada la feria judicial extraordinaria por la pandemia.

Cada uno de los jueces desde sus domicilios, secretarios, el fiscal Velasco, los abogados y algunos de los acusados desde los penales se conectaron con una clave provista por el tribunal.

Marco Antonio Estrada Gonzales, alias Marcos, está acusado se ser el líder de uno de los más grandes clanes criminales que operan en la región metropolitana

Los testigos, por su parte, recibieron el código de acceso a medida que llegaba su turno y de manera previa por correo electrónico se les envió la lista de imputados, para tenerla leída a la hora de prestar juramento de verdad e informar sobre eventuales vínculos con los acusados.

"Les pido que respeten la distancia social a las personas que se encuentran en las unidades", tuvo que pedir además el juez Javier Ríos al inicio de la audiencia, cuando vio cómo se sentabanlos detenidos que pidieron presenciar el debate, todos con barbijo, en la cárcel de Devoto y en el penal de Ezeiza.

El debate fue seguido a distancia además por otros dos fiscales ante tribunales orales, Fabiana León y Juan García Elorrio, quienes buscaron determinar si el sistema es viable de implementar en otros juicios.

"Que pase el próximo testigo, que se conecte no que pase, vamos a tener que cambiar la metodología en vez de que pase, que se conecte", bromeó Ríos en un clima distendido junto a sus colegas de Tribunal Andrés Basso y Javier Machado Pelloni.

Por momentos entrecortado o con señal débil, se escuchó el testimonio de tres policías que participaron en allanamientos en el asentamiento de Villa Lugano, contra la banda ahora juzgada.

Ríos presidió la audiencia, dio la palabra a las partes y coordinó la declaración de los testigos, en una interacción que se asemejó a lo que sucede en las salas de audiencias físicas con discusiones y objeciones a preguntas.

Los abogados quedaron habilitados a comunicarse vía telefónica con los acusados en caso de tener que plantear algún tema en privado durante la audiencia, que fue grabada.

También hubo indicaciones técnicas por parte de los jueces: "Que se acerque al router, que baje la calidad de imagen de alta definición a standard", se aconsejó cada vez que se cortó la conexión a algún testigo.

Durante la audiencia se exhibieron las actas de los procedimientos policiales, previamente digitalizadas, para que los testigos reconozcan sus firmas.

La declaración más extensa fue la de la gendarme Alarcón, hecha a través de un teléfono celular desde su lugar de trabajo.

La testigo sostuvo que los vecinos de la villa 1-11-14 viven amenazados por narcotraficantes como Marco Estrada González y "están obligados a defenderlos cuando ingresan fuerzas de seguridad" porque "sino los roban".

"Cuando entra personal uniformado, ellos tienen que defender a los narcos porque están amenazados, los más perjudicados son los comerciantes. Los vecinos contaban que desde la cárcel siguen manteniendo toda la organización", agregó.

Se trató del último testimonio de la jornada y el primero que despertó reparos entre las defensas sobre la nueva modalidad, ya que los testigos -tres policías y la gendarme- declararon desde oficinas en sus dependencias de trabajo luego de conectarse con una clave provista por el Tribunal.

"Entendimos que los testigos iban a su despacho e iban a estar frente a usted, las partes no tenemos acceso a ver el ámbito físico", dijo una de las defensas al juez Ríos.

El magistrado recordó que todas partes prestaron conformidad en una audiencia preparatoria y además remarcó que justamente en la jornada los tribunales de Comodoro Py estuvieron cerrados por desinfección tras confirmarse un caso de Covid.

Tras esos testimonios, el debate pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo viernes a las 9 a través de la plataforma virtual.

En la megacausa, además de Estrada Gonzales, hay otros 45 acusados de integrar una asociación ilícita dedicada a la venta de drogas que tenía como epicentrola villa 1-11-14 del Bajo Flores porteño, entre ellos algunos familiares del capo narco peruano.

También se lo acusa de almacenamiento y uso de armas para "mantener la hegemonía territorial" de la zona, según la acusación fiscal.