El financiamiento colectivo de una guerra: así es como los llamados en línea llevan armas a Ucrania

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Un operador de drones hace una demostración de un dron de carreras modificado en un taller de apoyo al Ejército ucraniano en el oeste de Ucrania, el 19 de abril de 2022. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Un operador de drones hace una demostración de un dron de carreras modificado en un taller de apoyo al Ejército ucraniano en el oeste de Ucrania, el 19 de abril de 2022. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)

En un taller en el oeste de Ucrania, un técnico ajustaba un soporte metálico que se había fijado a un dron de carreras a fin de que pudiera cargar una granada, para así convertir en un arma letal un dispositivo volador que se vende en las tiendas de pasatiempos.

Cerca de él, se encontraban dos emprendedores estadounidenses que habían llegado al taller con una docena de drones; era una pequeña entrega de lo que se ha convertido en un torrente de ayuda militar a Ucrania. Estos envíos no forman parte de las armas que envía el gobierno estadounidense a Ucrania para ayudar al país a luchar contra un Ejército ruso más poderoso en el este.

Más bien, los drones forman parte de una campaña multimillonaria de financiamiento colectivo con la que se están recabando millones de dólares en donativos, así como una gran cantidad de armas más pequeñas y otros equipos militares destinados al Ejército ucraniano. Con el objetivo de impulsar las donaciones, los funcionarios ucranianos y las empresas privadas están haciendo llamados directos en línea a los ciudadanos extranjeros que simpatizan con el país, mientras siguen presionando a los gobiernos para que les proporcionen también armamento más pesado.

Uno de los empresarios estadounidenses, Chad Kapper, dijo que su viaje comenzó con una llamada a un amigo ucraniano que también tiene drones de carreras.

“Le dije: ‘Oye, ¿hay algo que necesiten? Ya sabes, ¿podemos suministrar refacciones o alguna otra cosa?’”, recordó Kapper, fundador de una empresa de drones de carreras. “Y me contestó: ‘Sí, lo que puedas’“.

Para muchos de los donantes involucrados, este conflicto tiene una claridad moral que no es muy usual.

“Nos equivocamos con Irak, igual que nos equivocamos con Vietnam. Nos metimos en lugares donde no deberíamos haber estado”, dijo el otro emprendedor estadounidense que trajo los drones, un hombre de negocios de Tennessee que pidió permanecer en el anonimato por motivos de seguridad. “Esta gente no nos pide que nos presentemos, solo nos pide nuestro apoyo. Lo menos que podemos hacer es apoyarlos”.

Chad Kapper, fundador de una empresa de drones de carreras, visita a un grupo de voluntarios a los que entregó un envío de sus drones donados, en el oeste de Ucrania, el 19 de abril de 2022.  (Finbarr O'Reilly/The New York Times)
Chad Kapper, fundador de una empresa de drones de carreras, visita a un grupo de voluntarios a los que entregó un envío de sus drones donados, en el oeste de Ucrania, el 19 de abril de 2022. (Finbarr O'Reilly/The New York Times)

Aunque Ucrania recibe envíos importantes de armas pesadas de Estados Unidos y otros gobiernos, la campaña en línea se ha valido de la empatía generalizada de Occidente y ha logrado recabar donaciones importantes para el esfuerzo de guerra del país. En las donaciones se incluyen artículos que pueden ser de doble uso, como los drones, equipos militares (gafas de visión nocturna, chalecos antibalas, rifles y municiones) y servicios gratuitos de cabildeo por parte de empresas estadounidenses.

La mayor campaña, una petición de donaciones a través de las redes sociales por parte de la Embajada de Ucrania en Praga, recaudó casi 30 millones de dólares de 100.000 donantes en menos de tres semanas después de su lanzamiento, con donaciones de todo el mundo, según funcionarios checos.

“Hacemos un llamado a todos para que apoyen la recaudación de fondos destinados a la ayuda inmediata en la adquisición de equipos militares para el Ejército ucraniano y las unidades de autodefensa ciudadana”, dijo la embajada en febrero en su página de Facebook.

El gobierno checo, que también se beneficia de la venta de sus armas, dijo que proporcionaría una aprobación rápida para las compras.

Otro sitio ucraniano ofrece una lista de grupos que buscan donaciones, incluso en criptomonedas, para adquirir artículos como dispositivos de imágenes térmicas, drones y teléfonos satelitales.

Como sucede con cualquier campaña de financiamiento colectivo, existe la preocupación de que haya estafadores y antes de la guerra Ucrania ya enfrentaba problemas de corrupción. Pero, hasta ahora, no ha habido informes de irregularidades en los esfuerzos en línea para proveer más armas a ese país.

En el que quizá sea el llamado más audaz, el mes pasado una empresa ucraniana lanzó una convocatoria que el gobierno aprobó en aras de recibir donaciones por medio de fondos colectivos para comprar un avión de combate.

“Cómprame un avión caza. Me ayudará a proteger mi cielo lleno de aviones rusos”, pedía en inglés un canoso piloto ucraniano de combate.

El sitio web explicaba que se podía obtener un avión de combate MiG-29 o Su en varios países por mucho menos de los 20 millones de dólares que cuesta uno nuevo.

“Por esta razón nos dirigimos a las empresas internacionales, a los empresarios y a todos los que puedan unirse a la iniciativa”, decía el sitio web y añadía en tono alegre: “¡Únete! El trabajo en equipo hace que el sueño se cumpla”. Un portavoz de la empresa dijo una semana después de iniciada la campaña que habían recaudado unos 140.000 dólares y reconoció que la convocatoria estaba dirigida a millonarios.

Creo que es difícil de creer que haya podido comprar un avión de combate, que puedan utilizarlo con ese fin y que, imagínate, la gente adecuada reciba el entrenamiento adecuado”, comentó Simon Schlegel, analista de alto nivel en temas de Ucrania para el grupo de expertos Crisis Group. “Me parece que se trata de algo que quizá sea más bien un ardid publicitario”.

Stephen Flanagan, politólogo de alto nivel de RAND Corp. que ha sido director de la política de defensa de la Agencia de Seguridad Nacional, dijo que la participación de la opinión pública estadounidense en la guerra ha presionado al gobierno de Estados Unidos para que haga más por Ucrania y “sin duda ha disipado algunas de las dudas iniciales” de este gobierno para proporcionar armas de guerra al Ejército ucraniano.

Los drones de Kapper, conocidos como First Person View por las imágenes que se transmiten en directo a los visores de un piloto, pertenecen al extremo opuesto de los aviones de combate. Pero parecen llenar un vacío mientras Ucrania espera más suministros de drones de grado militar.

“Recibo llamadas de distintos puntos, de distintos batallones, en las que me dicen: ‘¿Nos pueden enviar más? Se nos acabaron’”, comentó un operador de drones ucraniano que pidió que solo se mencionara su segundo nombre, Oleksandr. Por razones de seguridad, pidió que no se identificara la ubicación del dron.

Oleksandr mencionó que los drones traídos del continente americano se usarían ya fuera para cargar explosivos o para vigilar a las unidades de combatientes rusos en el frente.

El discurso bélico de un país más débil que resiste a un agresor poderoso y el espectro del genocidio en Europa ha calado hondo en los estadounidenses y en otras personas alrededor del mundo.

“Después de enviar dinero, no me pareció que estuviera haciendo lo suficiente”, dijo el emprendedor de Tennessee. “Tengo recursos y tengo contactos en esta parte del mundo. Y sabía que podía marcar la diferencia y poner en marcha algunas cosas para ayudar con el suministro de drones”.

El empresario, quien relató que los militares ucranianos se habían puesto en contacto con él para pedirle ayuda, dijo que estaba creando una organización de beneficencia a la que la gente pudiera hacer donaciones a fin de comprar drones para Ucrania. A pesar de las modificaciones posteriores de los drones, dijo que consideraba que las donaciones de drones tenían “fines humanitarios”.

“No hay nada ilegal”, dijo. “Nos pidieron drones. Lo que hagan con ellos es cosa suya”.

© 2022 The New York Times Company

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