Finaliza tregua de guerrilla colombiana

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BOGOTA, Colombia (AP) — A las 24 horas del domingo concluye una tregua de Navidad y Año Nuevo declarada unilateralmente por la guerrilla de las FARC, cuyo término lo confirmó temprano el domingo desde La Habana el jefe rebelde Iván Márquez, que invitó al gobierno del presidente Juan Manuel Santos a un cese bilateral de las hostilidades o a buscar un tratado que regularice el conflicto interno.

La tregua declarada por la guerrilla durante dos meses sirvió, entre otras cosas, para dejar en evidencia las divisiones que hay en el interior de esa organización ilegal y, en especial, para entender cuáles de los comandantes rebeldes le están apostando al naciente proceso de negociación que actualmente adelanta en Cuba con el gobierno de Santos.

"El gran beneficio de este cese al fuego es que permitió saber quiénes en realidad están negociando" con el gobierno por parte las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, opinó en entrevista con The Associated Press Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC), que estudia en conflicto colombiano. Con la tregua "se destaparon las cartas en la mesa sobre el nivel de control pero también el potencial para ejercer la violencia... Las FARC están con una presión militar que es la que les obliga a negociar".

Aunque las cifras no son claras, lo cierto es que hasta el propio Santos ha reconocido en varias ocasiones que las FARC disminuyeron ostensiblemente sus ataques durante la pausa militar que prometieron para Navidad y Año Nuevo como un gesto de buena voluntad con el naciente proceso de paz.

"Con dolor en el corazón debemos admitir que vuelve la etapa de los partes militares de guerra que nadie quiere en este país", expresó Márquez el domingo en La Habana, minutos antes de entrar a una sesión de diálogo de paz en la capital cubana.

Invitó al gobierno colombiano a "un cese bilateral del fuego", y explicó que en caso de que lo rechace, "le proponemos que busquemos un tratado de regularización de la guerra ateniéndonos pues a las especificidades del conflicto interno de Colombia para evitarle a la población mayores padecimientos".

El jefe guerrillero, cuyo verdadero nombre es Luciano Marín Arango, agregó que el tratado podría contemplar un compromiso del gobierno de Colombia para que "no se instalen más bases ni cuarteles militares en medio de la población porque eso equivale a establecer escudos y hay que recordar que esta situación no está permitida ni tolerada por los derechos internacionales humanitarios".

Márquez destacó "el reconocimiento que el presidente Santos hiciera del cumplimiento por parte de las FARC-EP de la cesación unilateral de sus acciones ofensivas durante 60 días en medio, diríamos nosotros, de una insensata ofensiva militar del Estados contra nuestros campamentos en todo el territorio nacional".

Las FARC, según dijo Márquez a la prensa en La Habana, aspiran a que "la búsqueda de la paz para Colombia se cimente en una política de Estado y no en la aspiración efímera de un gobierno".

Adicionalmente, el grupo guerrillero, en un comunicado fechado el 20 de enero en las Montañas de Colombia, aseguró que en los dos últimos meses "las FARC-EP no realizamos ni un solo ataque a bases o instalaciones fijas de las fuerzas militares, ni a cuarteles o puestos de Policía".

"Los muertos, heridos o lisiados de la fuerza pública que se hayan presentado en este período, tuvieron lugar en combates de tipo defensivo librados por nuestra fuerza, cuando se requirió hacer frente a la inmensa arremetida ordenada de manera pública por el señor Presidente de la República", dijo el comunicado.

En cuanto a las cifras de guerra durante la tregua, las FARC aseguraron que "constatamos que durante el mismo período un año atrás, es decir, entre el 20 de noviembre de 2011 y el 20 de enero de 2012, los 292 enfrentamientos armados presentados entre las FARC-EP y el Estado colombiano produjeron al menos 284 muertos y 278 heridos en los miembros de la fuerza pública". Sin citar una cifra, también reconocieron bajas en sus filas durante los últimos 60 días.

Concluido el cese unilateral de hostilidades por parte de los rebeldes, al país y al gobierno les corresponde ahora esperar si las FARC lanzarán una ofensiva para mostrar que mantienen su poder de fuego, o si seguirán con lo que ha sido hasta ahora y en los últimos años: una guerra de guerrillas de ataques esporádicos de tres o cuatro insurgentes, pero lejos del músculo que exhibieron en los años 90 cuando actuaron como un ordenado ejército que arrasó con puestos y bases de la Policía y de las Fuerzas Militares, indicaron analistas y autoridades consultadas por la AP.

Aunque sí hubo una reducción de las acciones rebeldes, reconocido por el mismo gobierno, el valor material y simbólico del cese al fuego radicó en bajar la intensidad del accionar rebelde en medio de las negociaciones. Algo así como tender una rama de olivo, según dijo en octubre pasado Iván Márquez, uno de los voceros rebeldes al instalarse la mesa de negociaciones en Oslo, Noruega.

Lo que no está claro del todo es si las acciones armadas esporádicas se dieron por desobediencia a una orden expresa del secretariado, o si el secretariado --máxima línea de mando de las FARC-- se hizo el de la vista gorda, con su hermetismo tradicional, toda vez que no comenta caso por caso y asegura que no tiene secuestrados en su poder ni trafica con drogas, que son parte de los señalamientos oficiales.

En septiembre del año pasado, Santos anunció a Colombia y al mundo que su gobierno había firmado un preacuerdo con las FARC para iniciar un proceso de paz que eventualmente ponga fin a casi 50 años de confrontaciones armada.

"Tengo que reconocer que en su oferta de tregua unilateral, (las FARC) han cumplido en buena medida" con la reducción de ataques, dijo el jefe de Estado el martes pasado durante una entrevista con la emisora local Caracol Radio.

"Sí ha habido, atribuibles a las FARC, acciones que fueron violatorias de esa oferta, pero en términos generales sus cifras coinciden con las nuestras", le dijo Santos, durante la misma entrevista, al analista León Valencia, director de la Corporación Nuevo Arco Iris, que también estudia el conflicto colombiano.

Cuando las FARC anunciaron el 19 de noviembre desde Cuba --a través de Márquez-- la tregua por dos meses, el gobierno nacional le salió al paso a la propuesta y dijo que la fuerza pública continuaría con la ofensiva contra los grupos ilegales.

La razón para negarse a declarar también un cese de hostilidades por parte de las tropas oficiales, según han dicho Santos y su ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, es porque, primero, consideran que los rebeldes han violado esas treguas en el pasado; segundo, porque buscaban evitar que en medio de las negociaciones de paz que sostienen los bandos desde octubre, los insurgentes se fortalecieran militarmente, y tercero, porque la consigna del mandatario ha sido discutir la paz para acabar definitivamente con la guerra y no sólo por unos días.

Durante el tiempo de cese al fuego unilateral, por ejemplo, las Fuerzas Militares dieron muerte en dos bombardeos a no menos de 33 rebeldes. Las FARC, en tanto, respondieron con una seguidilla de ataques, pero "no hubo un golpe espectacular" como los de otros tiempos, observó el analista Jorge Restrepo.

Para Restrepo, los esporádicos ataques guerrilleros dejan en claro que las FARC "sí estaban divididas, pero que la división que existe en las FARC ha sido relativamente menor" por parte de los bloques suroriental y suroccidental, comandados por los jefes rebeldes Joaquín Gómez, Pablo Catatumbo y Fabián Ramírez, en los sureños departamentos de Caquetá, Meta y Cauca.

Las FARC, nacidas en 1964 como una guerrilla campesina, cuentan actualmente con 8.000 combatientes o menos, según cifras del gobierno.

Los datos de León Valencia a los que hizo referencia Santos la noche del martes dan cuenta de que durante la tregua unilateral anunciada por las FARC, entre el 20 de noviembre de 2012 y el 20 de enero de 2013, las acciones de esa guerrilla se redujeron en más de un 80% respecto del mismo período de año anterior.

"Nosotros vimos, comparando el período del 20 de noviembre al 20 de enero del año anterior (2011), que del 20 de noviembre del 2012 al 20 de enero de 2013 se redujo en un 87% por ciento la operatividad de las acciones de las FARC", explicó Valencia en entrevista con la AP.

En los dos meses de cese de hostilidades, según Valencia, en Arco Iris "registramos 41 acciones en las que estuvieron involucradas las FARC; nueve de ellas fueron ofensivas de las FARC, con sabotajes u hostigamientos, y las otras 32 corresponden a eventos fortuitos, o encuentros frente a la fuerza pública o acciones defensivas en que digamos las FARC fueron atacadas".

Consultadas por la AP fuentes del Ministerio de Defensa, de las Fuerzas Militares, del Ejército y la Policía, éstas dijeron tener prohibido entregar cifras sobre lo que fue el accionar de las FARC en los últimos dos meses.

Tal vez la única entidad estatal que hizo públicas sus cifras sobre la tregua de las FARC fue la Defensoría del Pueblo.

El defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, reveló el viernes un informe que dio cuenta de que las FARC, desde el 20 de noviembre de 2012 a la fecha, perpetraron "57 acciones violentas, una diaria en promedio..., contra la población civil y la fuerza pública".

En diálogo con la AP, Otálora calificó como "muy preocupante" el balance de la tregua anunciada por la guerrilla tras los 57 ataques.

Uno de esas acciones ocurrió en los últimos minutos del pasado año cuando, según la Policía, las FARC atacaron el puesto de la institución en el municipio de Guapi, departamento de Cauca y a unos 480 kilómetros al suroeste de Bogotá. El saldo del ataque: cuatro civiles --entre ellos una joven de 15 años-- y dos policías heridos.

A raíz de este tipo de acciones, durante estos dos meses, el ministro Pinzón no paró de criticar la tregua prometida por las FARC. "Desconozco que hubiera una tregua, aquí sólo han ocurrido actos de terrorismo y seguramente habrá más", sostuvo el funcionario en repetidas ocasiones.

Las autoridades tienen claro --o al menos así lo han anunciado-- que las FARC arremeterán a partir del lunes.

Por eso han dicho que la seguridad en el país será redoblada a partir de las cero horas del lunes. Más de 60.000 policías y militares, según el director de la Policía, general José Roberto León, harán parte de un plan de contingencia para evitar cualquier ataque de las FARC una vez finalizada la tregua.

"Si ese fue el nivel de intervenciones (de las FARC) en una tregua --57 acciones violentas, según la institución a su cargo--, ¿cuál va ser el escenario cuando termine este lunes?", se preguntó el defensor del Pueblo.

"Tenemos que decirle al pueblo colombiano que estamos preparados" para hacer frente a las FARC en el momento en que termine el cese de hostilidades, enfatizó Santos el sábado durante un acto oficial

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Anne-Marie Garcia, corresponsal de AP en La Habana, contribuyó con este despacho.

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