El fin del todopoderoso AMLO tras el fracaso de su reforma eléctrica

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en una de sus conferencias matutinas en el Palacio Nacional. | FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en una de sus conferencias matutinas en el Palacio Nacional. | FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO.COM

En el sexenio de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) parece que el fin de su poder está entrando en la recta que lo llevara a la meta de manera anticipada. Los resultados de las elecciones federales de 2021, en los que su partido perdió el control del Poder Legislativo, aunque avanzó al ganar algunas gubernaturas, ya está afectando los proyectos de transformación que desea realizar y deben pasar por reformas constitucionales que demandan el voto de las dos terceras partes de los legisladores en la Cámara de Diputados.

La confrontación legislativa que atestiguamos el pasado domingo terminó con la derrota a la propuesta de reforma eléctrica presentada por López Obrador. El partido Morena y sus aliados ganaron la votación, pero no alcanzaron los 333 votos legislativos para que procediera la reforma constitucional. Los partidos PAN, PRI PRD y MC votaron en bloque y perdieron, pero no concedieron los votos que el presidente y su partido Morena necesitaban para imponer su visión sobre la industria eléctrica mexicana y al perder, ganaron.

No fue sorpresa, porque desde antes el presidente y los suyos sabían que no alcanzarían los votos que necesitaban y por ello iniciaron su estrategia de insultos hacia los legisladores de oposición que, por primera ocasión en el sexenio de la 4T, no los acompañó, lo que fue suficiente para calificarlos, desde el púlpito de Palacio Nacional, como vendepatrias, traidores, ladrones, mercenarios y demás.

Destaca la advertencia que el dirigente del PRI, Alejandro Moreno, lanzó a Morena y sus aliados pero que en realidad, fue dirigida a López Obrador. Les dijo que “si continúan con esa actitud soberbia” irían en contra de las reformas constitucionales referentes a la Reforma Electoral y sobre la Guardia Nacional.

En los tres años y medio de López Obrador en el poder, la actitud de los partidos de oposición en la vida pública y en el Poder Legislativo fue pasiva.

Los resultados de ayer estarían indicando que los partidos de oposición al régimen están de regreso y que su retorno es también el anuncio anticipado de la disputa por el poder que terminará por sepultar al todopoderoso López Obrador que, con su centralización de las determinaciones económicas, sociales y políticas abrió frentes que no podrá atender sin priorizar y la experiencia indica que su prioridad es el tema político, en particular la creación de las condiciones favorables para la sucesión presidencial.

El presidente López Obrador con anticipación supo que no lograría que avanzara su reforma eléctrica y por eso planteó una reforma a la Ley Minera, que no requiere mayoría calificada, sino simple (y eso si la tiene), y tiene el objetivo de que el litio quede como propiedad de la Nación, aunque eso ya está previsto en el artículo 27 de la Constitución.

Reservar la explotación del litio para favorecer al Estado como plantea López Obrador, tiene que ver más con un propósito propagandístico, para llevar a un segundo plano de atención en los medios su fracaso de reforma eléctrica. Este es un intento de minimizar la pérdida de control del presidente, que lo llevará al final de su poder, conforme se acerque la sucesión presidencial que él adelantó y lo conducirá a una creciente erosión política que en unos meses lo convertirá en el hombre solitario que odia ser.

El Domingo de Resurrección de la Semana Santa fue útil para el retorno de los partidos de oposición que, al votar en bloque, demostraron que están dispuestos a continuar con la estrategia de mantenerse unidos como lo hicieron en las elecciones intermedias de 2021.

Aparentemente el eslabón más débil era el PRI y en Palacio Nacional no lograron doblegarlo. Lo que viene es un futuro de disputa política que podría significar para López Obrador acumular derrotas, como la electoral, que para los partidos de oposición significa continuar en el juego político, por lo que cualquier intento por terminar con los legisladores de representación proporcional, disminuir el presupuesto a los partidos y modificar la estructura del INE parecen objetivos destinados a la derrota.

Es previsible la crisis al interior de Morena debido a la sucesión presidencial adelantada. Difícilmente va alcanzar su influencia a López Obrador para mantener unidas a las neotribus que ya perfilan sus intereses hacia alguno de los aspirantes.

El falso debate del domingo en la Cámara de Diputados nos informó que estamos viendo cómo se acerca el final del todopoderoso López Obrador. Y contando.

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