"Figuritas" son alegría en tiempos de crisis

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TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., noviembre 1 (EL UNIVERSAL).- La pandemia de Covid-19 no detiene la celebración del Día de Muertos en Chiapas. No obstante la crisis económica, estas fechas no son de tristeza ni decepción, sino de alegría, encuentro, regocijo y degustación de la cocina y las bebidas tradicionales de la cultura zoque.

En esta entidad, los panes de muerto, conocidos como de "figuritas", son los convidados especiales para la celebración del 1 y 2 de noviembre, y tienen un gran significado porque representan a la persona fallecida.

De acuerdo con la chef Claudia Arlet Pimienta, una entusiasta de la elaboración del pan de muerto, con más de 30 años de experiencia profesional, en la celebración estas piezas gastronómicas son muy importantes, porque en la cosmovisión representan y sintetizan la esencia de la persona querida ya fallecida.

El pan de esta época, revela la experta, es resultado de una mezcla de harina, huevos, levadura y azúcar, también de leche o agua, combinados con ralladuras de naranja y limón, anís, esencia de azahar y rajas de canela.

De figuras antropomorfas y redondas, en estas piezas tradicionales son comunes los adornos de ribetes de flores y colores. También, en algunos casos, se colocan "los huesitos y la cabeza [una calaverita]".

En tiempos de pandemia la panadería tradicional se fortalece como alternativa de productos elaborados artesanalmente y comercializados en línea o de "boca en boca", como mejor estrategia de mercado, afirma la chef.

"En estas fechas es cuando la gente elabora panes normalmente para sus casas; por el Covid-19 muchos se dedican a la venta de boca en boca, es decir, con los vecinos, en las tienditas", apunta.

Sin embargo, el coronavirus y los riesgos de repunte, golpean los pedidos y la venta del pan: "El virus pone la situación un poco difícil en comparación con otros años, cuando la venta era tremenda; este cambio de economía ha modificado muchas cosas", puntualiza.

El poder de la tradición

En Tuxtla, los mercados son testigos de los sabores de este reencuentro simbólico de los vivos con los fieles difuntos. Ahí se encuentra doña Dora Chamé, quien elabora los panes de Día de Muertos en su domicilio en la colonia San Juan Sabinito.

Según cuenta, en estos días de pandemia su ventas en el mercado público Juan Sabines han caído en 50%. Pese a todo, confía superar la crisis, pues no en vano, afirma, la actividad familiar de los panes tiene más de 50 años, y fue iniciada por su abuela y su madre.