Festival de Cannes: el orgullo de Sean Penn al caminar la alfombra roja con su hija Dylan

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Sean Penn y su Dylan Penn en la presentación de la película Flag Day en competencia en la 74a edición del Festival de Cine de Cannes
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Por él cambiaron las normas del festival de Cannes. Hace cinco años, Sean Penn entró con el corazón encogido a la sesión de gala de Diré tu nombre, un drama amoroso en el África de las crisis humanitarias, tras leer las críticas de su quinto largometraje como realizador. Nunca había habido una película con una puntuación tan baja en las listas de votaciones de críticos en Cannes en revistas como Le Film Français o Screen Internacional. Desde ese momento, las proyecciones de las películas para la prensa se realizan a la misma hora que sus sesiones de gala (solo unos pocos críticos la ven antes y sus comentarios están embargados como el resto, hasta el final de la proyección oficial). Así que hoy el retorno de Penn a La Croisette provocaba mucho morbo y un puñado de interrogantes: ¿por qué vuelve al lugar del crimen? ¿De verdad vale la pena para él? ¿Cómo será Flag Day?

El resultado es desalentador. El ganador del Oscar dirigió Bajo la misma sangre (1991), Vidas cruzadas (1995) y Código de honor (2001), películas férreas, con aplomo. Sin embargo, si Diré tu nombre se ahogaba en almíbar, Flag Day fallece por inanición del director. Y por una obsesión de Penn: dirigir a su hija Dylan, regalarle un papel que lance su balbuceante carrera (también aparece su hijo Hopper, pero de forma más anecdótica) .

Flag Day se basa en un libro de la periodista Jennifer Vogel, que recoge la tortuosa relación que mantuvo con su padre, un estafador y mentiroso compulsivo que dejó abandonados a sus dos hijos con una madre alcohólica. Tramposo, adulador, excesivo (llegó a cerrar un cine para que su hija viera sola Rocky un día de Navidad), dueño de un pico de oro, John Vogel iba sacando dinero en distintos negocios, todos fuera de la ley. Años después de varias entradas y salidas en su vida, la entonces adolescente Jennifer intentó reconducir la vida de su progenitor, que terminó en la cárcel tras un desastroso asalto a un banco. Vogel ya se ganaba la vida como periodista cuando su padre finalizó su condena, volvió a la calle y a las andadas, y en 1995 intentó colocar billetes falsos: llegó a fabricar a mano hasta 22 millones de dólares. Pero lo atraparon rápidamente.

Padre e hija posan para los fotógrafos en el festival de cine de Cannes
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Padre e hija posan para los fotógrafos en el festival de cine de Cannes (Anadolu Agency/)

En ese enfrentamiento padre-hija Sean Penn arrancó su aproximación al guion. “Me llegó y pensé que había un buen papel para mí y los productores y yo pensamos en un director como Alejandro González Iñárritu. El proyecto se fue retrasando, llegué incluso a enviar el libreto a Matt Damon para que lo protagonizara él, y me dijo que sería estúpido que no lo hiciera yo. Y en ese tiempo me di cuenta de que siempre veía el rostro de mi hija en la actriz que la encarnara; ya me pasó en la primera lectura del libro”, contó Penn hoy en Cannes. Así que, ¿por qué no contratar a su hija?

Sean Penn es hijo del director Leo Penn y de la actriz Ellen Ryan, hay por tanto una tradición cinematográfica familiar. “Dylan dudaba, tenía un miedo lógico, y con el tiempo descubrí que la solución era que la dirigiera yo. Nunca lo tuve claro porque no quería dirigirme a mí mismo; sin embargo, quería sacar adelante el proyecto”. Penn asegura que él ya vio que Dylan (hija de su matrimonio con Robin Wright) sería actriz “antes de que ella lo supiera”, desde que de niña llegaba del colegio y le contaba su día en la escuela escenificando diversos personajes. “También sé que nunca volveré a actuar y dirigir a la vez”.

En la charla con la prensa, Penn aclaró que esta película no tiene nada que ver con su experiencia como padre ni refleja posibles ausencias suyas en la infancia de Dylan. “Cuando mis hijos eran pequeños decidí aceptar trabajos sencillos y rápidos que me permitieran seguir a su lado”, afirmó en la rueda de prensa. Sobre su paso por Cannes, la noche anterior había subrayado que le fascina un certamen “que representa mejor que ninguno la pasión por el cine, por películas nacidas para la gran pantalla, de poderosas reflexiones”.

Falta de empatía

Una charla con Penn nunca deja de lado la actualidad política. En la rueda de prensa, el actor habló del trabajo de su ONG CORE, que fundó en 2010 tras el terremoto de Haití. “La humanidad está pagando un precio enorme por la falta actual de empatía. Y lo hemos visto clarísimo desde hace año y medio. Corremos el riesgo de seguir así”. Y por eso habló de la etapa presidencial de Donald Trump. “Su administración fue obscena e inaceptable. Emitió mucha información falsa, medias verdades, insultos”, aseguró. Durante la pandemia los esfuerzos de CORE se concentraron en realizar test y suministrar vacunas. “Y mientras lo hacíamos oíamos en los medios noticias absolutamente inaceptables. Era como si hubiera alguien que le disparara a la gente con un ametralladora desde desde la Casa Blanca”. Por eso, para el cineasta, con el triunfo de Joe Biden, “tengo la impresión de que sale el sol”.

En una entrevista posterior, un muy feliz Sean Penn, calmado, relajado, incluso algo tímido (sensación que subraya su tartamudeo ocasional), aseguró: “Ayer fue uno de los días más felices de mi vida. Poder pasar por la alfombra roja con Dylan, que ella estuviera allí para recibir los elogios que merece... Como cineasta y como padre no puedo estar más orgulloso. Del resto, ni me preocupo. Son tonterías”.

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