Fernando Simón, los malentendidos y los polémicos cambios de opinión en el Gobierno sobre la pandemia

M. J. Arias
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El nivel de datos e información diaria que llega a la población es tal que a veces no es extraño que la ciudadanía no sepa muy bien a qué atenerse ni qué creer. Un bombardeo y saturación que, sumado a medidas poco claras a veces y diferentes según en la comunidad autónoma en la que se resida, provoca cierta confusión a la que no ayuda el cambio de criterio o de opinión poco o mal explicado de los distintos gobiernos, tanto regionales como central. El último en producirse, aunque con matices, tiene que ver con la posible incidencia de la cepa británica en España.

Las declaraciones sobre la cepa británica de Fernando Simón hace dos semanas y ahora están dando mucho de qué hablar. (Foto: J. Hellín. POOL/ Europa Press via Getty Images)
Las declaraciones sobre la cepa británica de Fernando Simón hace dos semanas y ahora están dando mucho de qué hablar. (Foto: J. Hellín. POOL/ Europa Press via Getty Images)

Hace algo menos de dos semanas, el pasado 11 de enero, en su comparecencia para analizar la evolución de la pandemia en España, el director del Centro de Alertas y Emergencias (CCAES), Fernando Simón, aseguró que “el impacto de la variante, en caso de tener algún impacto, será marginal en nuestro país”. Este jueves, sin embargo, decía que podría ser “una cepa dominante a mediados de marzo”, como recogía la Cadena Ser.

¿Qué ha pasado para que cambie de opinión en tan pocos días? La explicación está en que, como rectificó después RTVE y aclaró Maldita, lo dicho por Simón entonces se refería al incremento de los contagios en aquel momento concreto (dos semanas atrás) que achacó a las reuniones navideñas y no a una proyección sobre la implicación de la cepa británica en el previsible incremento de contagios en las próximas semanas.

Ahora, lo que ha dicho es que según los datos de Inglaterra e Irlanda “esperamos que sea una cepa dominante que puede llegar al 40-50% de ocupación de espacio aproximadamente a mediados del mes de marzo” precisando también que esas estimaciones no son muy precisas aún, por lo que podrían variar. Ha pasado de usar el término ‘marginal’ a ‘dominante’ es solo unos días y eso es con lo que se queda la población en general, que ve un cambio de criterio radical aumentando la confusión sin llegar a los matices ni entrar a investigar si se trata de declaraciones fuera de contexto.

Sobre todo cuando la gestión de la pandemia ha estado salpicada de cambios de criterio y de opinión por parte del Gobierno y quiene se encargan de la gestión. Algunos debidos a que el COVID-19 es una enfermedad nueva con un comportamiento que aún los científicos tratan de descifrar y que afecta de formas diferentes a cada persona, aunque haya síntomas compartidos. Ese retransmitir la investigación científica y la medicina casi al minuto provoca que se sucedan las informaciones contradictorias.

Otro de los posibles cambios de criterio que salió de la rueda de prensa de este jueves y que recoge El Español, es la posibilidad de que se imponga el uso de la mascarilla FFP2 por encima de las quirúrgicas, higiénicas y de tela homologadas autorizadas a día de hoy. En países como Austria, Francia y Alemania han dado un paso al frente en este sentido obligando a que en algunos espacios concretos y en el transporte público la mascarilla obligatoria sea la tipo FFP2. La que, como siempre se ha dicho, protege tanto a quien la lleva como al resto.

Preguntado sobre si esto podría ocurrir en España, Simón adelantó que el Ministerio de Sanidad no descarta “hacer obligatorio el uso de mascarillas FFP2 en algunas circunstancias concretas”. Argumentó su respuesta con que esta medida "puede ser razonable". En otros países europeos se ha impuesto a raíz de la propagación de las nuevas cepas. De llegar a producirse, sería un nuevo cambio de criterio en cuanto a las mascarillas. Esta vez para adaptarse a la evolución de la pandemia. Cuando hace meses se pasó de no obligar al uso de ninguna mascarilla al ‘ahora sí es obligatorio’ tuvo más que ver con razones de stock que médicas. No se podía obligar a llevarla cuando no se podían comprar.

Pero, más allá de estos cambios de opinión y criterio que pueden ser más o menos atribuibles a la evolución de la pandemia o a los avances y evidencias científicas, hay casos que entran en otro terreno. El sistema para contar los contagiados y fallecidos durante la pandemia ha cambiado varias veces complicando no solo la labor de los periodistas, sino la comprensión de la población del estado real de la situación con la ‘desaparición’ de infectados y fallecidos de los datos de un día para otro.

Aunque el cambio más claro y llamativo tiene que ver con el IVA de las mascarillas y Vicente Vallés hizo un resumen muy claro y conciso de lo ocurrido hace unas semanas que le valió multitud de elogios. El precio ha sido objeto de debate y crítica en muchas ocasiones. Gravadas con un IVA del 21%, se le pidió al Gobierno de Pedro Sánchez que lo bajara. Este durante semanas respondió que no se podía porque se necesitaba autorización de la UE. Sin embargo, en otros países ya habían aplicado esta rebaja.

Entonces llego mediados de noviembre y mientras que la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, y el ministro José Luis Ábalos, insistían en esa razón en sendas entrevistas, “un poco después, la ministra de Hacienda comunicaba en el Congreso que ya había preguntado a las instancias europeas y que desde ayer por la tarde contaba con la autorización necesaria para aplicar la rebaja del IVA”, resumió Vallés durante el Telediario de aquel día.

Esto fue el 11 de noviembre. En su análisis y exposición, el periodista de Antena 3 añadió que “En efecto, el Gobierno español recibió ayer una carta desde Bruselas... pero no es una autorización nueva. La Comisión Europea se limita a recordar que sí se puede bajar el IVA de las mascarillas porque está permitido desde hace meses”.

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