¿Perjudica Fernando Simón al Gobierno y debe dimitir?

Asier Martiarena
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La popularidad de Fernando Simón le ha llevado a ser objeto de graffitis en las calles de Madrid. (AP Photo/Bernat Armangue)
La popularidad de Fernando Simón le ha llevado a ser objeto de graffitis en las calles de Madrid. (AP Photo/Bernat Armangue)

Fernando Simón es, hoy en día, el personaje público más conocido por los españoles. Lo sorprendente de este médico epidemiólogo, y director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, es que hace apenas 8 meses no le conocía nadie. Se trata de uno de los ascensos de famosos más fulgurantes que se recuerdan. Pero, ojo, que su caída en desgracia podría ser igual de rápida.

Al menos eso querría su legión de ‘haters’ notablemente engordada en los últimos días después de su última polémica. La misma por la que, en una entrevista desenfadada por redes sociales contestó a la pregunta sobre si prefería “las enfermedades infecciosas o las enfermeras infecciosas” señalando que no les preguntaba si eran infecciosas o no, “eso se veía unos días después”.

Revisado el vídeo, la charla se realiza en un ambiente distendido en el que no es habitual ver a Simón. Sin embargo, la frase ha adquirido una repercusión tal que el propio Simón ha tenido que pedir disculpas tras las quejas del Consejo General de Enfermería, que ha calificado lo sucedido de “sexista, primitivo y vejatorio”.

A pesar de las disculpas, la polémica no se ha terminado. Porque a Simón le han recriminado lo sucedido des del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, hasta la vicepresidenta primera, Carmen Calvo. Y hablamos de ‘fuego amigo’, porque desde la oposición las críticas son aún mayores hasta el punto de exigirse su dimisión. ¿Pero hay motivos para pedirla? ¿Se está convirtiendo en un lastre para el Gobierno después de su polémica escapada a Portugal a hacer surf o de su entrevista con Calleja para el programa homónimo de Cuatro?

Simón ya ha comentado en varias ocasiones que no piensa hacerlo. “No hay otra opción. No puedo tirar balones fuera. No puedo dejarle este marrón a otro, me parecía muy irresponsable por mucho que yo pueda decir: ’Me voy a quitar de en medio, que estoy cansado o estoy agobiado”, ha reconocido.

Lo cierto es que en el Gobierno no se lo plantean:

  • Primero porque no es un miembro como tal del mismo. Es decir, que si vuelve a suceder algo así porque tanta exposición le hace bajar la guardia, el Ejecutivo tendría muy fácil desmarcarse. Le bastaría recordar que fue el PP quien, en 2003, nombró a Simón director del Centro Nacional de Epidemiología (CNE). Por lo que el médico ha trabajado para José María Aznar y Mariano Rajoy, lo que demuestra que no es un nombramiento del partido.

  • No hay que olvidar, además que Simón es un activo para Moncloa ya que ha defendido en sus ruedas de prensa todas y cada una de las decisiones adoptadas por el Ministerio de Sanidad por lo que se ha erigido como un valor importante para el Ejecutivo.

¿Tendría sentido que el Gobierno se despojara de un activo importante, de prestigio internacional, y que no le compromete en caso de mala praxis?

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