Fernando Montes: "La Iglesia chilena es de las menos reconocidas de la región"

LA NACION

ROMA.- El padre jesuita Fernando Montes, exrector de la Universidad Alberto Hurtado y provincial de Chile en la misma época en la que Jorge Bergoglio fue provincial de la Argentina, no tiene dudas: "El pueblo chileno espera más de su Iglesia".

En una entrevista con LA NACION en vísperas del viaje del papa Francisco a Chile -que empezará pasado mañana y que luego seguirá en Perú-, el padre Montes no escondió su mirada crítica hacia la jerarquía eclesiástica de su país, que "hoy es una de las menos reconocidas en América Latina". Además, Montes, una reconocida figura siempre presente en el debate público chileno, admitió que por ello y otros factores la visita del Pontífice a su tierra no será nada fácil.

-¿Cómo ven los chilenos a la Iglesia Católica, que jugó un papel clave en la dictadura de Augusto Pinochet (1974-1990)?

-La Iglesia católica, y en particular su jerarquía, jugó un rol muy importante en la defensa de los derechos humanos durante la dictadura. Al terminar esta, la Iglesia era la institución más respetada en el país, con más de un 80% de aprobación. Hoy es una de las menos reconocidas en América Latina.

-¿Qué ocurrió para que se diera ese cambio?

-Tres factores influyeron mucho en el desprestigio: la introducción acelerada de la modernidad o posmodernidad, que cambia el rol de la religión; el bajo liderazgo de una jerarquía menos social y con una preocupación preferente de los nuevos obispos por los problemas de ética sexual y familiar; y, finalmente, los abusos del clero ampliamente difundidos por la prensa. Aunque hay una fe popular fuerte, las encuestas muestran un muy bajo aprecio por la Iglesia y disminuyeron fuertemente los que se declaran católicos, sobre todo los jóvenes. El pueblo chileno espera más de su Iglesia. Resulta obvio que falta conducción y se echa de menos un diálogo más profundo con la opinión pública interna de la Iglesia. El clero joven es en general más conservador y la Iglesia se hizo más clerical. Se reclama más participación de los laicos, en particular de la mujer.

-La visita del papa Francisco a Chile será compleja. ¿Usted cómo la ve?

-Todas las visitas del Papa son difíciles. En Chile hay muchas críticas a la Iglesia. Para Francisco es particularmente delicado el nombramiento del obispo de Osorno, Juan Barros, que fue formado -al igual que otros cuatro obispos y sacerdotes- por Fernando Karadima, sacerdote que tuvo enorme influencia, condenado por abusos sexuales. Se filmaron dos películas y se escribieron libros sobre este caso. Y el nombramiento de Barros generó una enorme resistencia, gran división en la Iglesia y mucha atención en la prensa. La mayoría del país considera que su nombramiento fue un error. Por otro lado, se criticó, también, el alto costo de la visita.

-En Chile, además, cayó muy mal que Francisco respaldara en 2015 el "justo" anhelo de una salida al mar de Bolivia y ahora se teme que vuelva a tratar el tema.

-Sí, es complejo el tratamiento del problema limítrofe con Bolivia porque está en curso un pleito ante la Corte Internacional de La Haya y es bueno que ella proceda con total independencia.

-¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrenta el Papa en esta nueva gira?

-Hay dos desafíos grandes. Primero, que la misma Iglesia aplique realmente en su seno y tome en serio lo que escuche del papa Francisco. Aparentemente, en estos años oficialmente se aceptó el mensaje papal, pero no se ve una aplicación con fuerza en la Iglesia chilena. Y, en segundo lugar, es un desafío que nos ayude a volver a situar a la Iglesia en el espacio público, enfrentando los principales problemas políticos, sociales, éticos y religiosos del país con una voz clara, valiente, inteligible, abierta y dialogante, que sea creíble.

-¿Cómo explica la cuestión mapuche y cómo cree que puede ayudarlos la visita del Papa a Temuco?

-El pueblo mapuche tuvo siempre algunas singularidades. No formaban un Estado y, sin embargo, se unían en la guerra con un valor increíble, rechazaron al imperio inca y resistieron a los españoles. Una de las epopeyas más importante de la literatura española -la Araucana-está dedicada a ellos. Vencieron en batalla a dos gobernadores españoles y por influjo sobre todo de los jesuitas, la corona española detuvo la conquista en el río Biobío y reconoció su territorio, su soberanía, su lengua y su cultura. Es un hecho inédito en el continente. Solo después de la independencia de Chile, la nueva república invadió el territorio mapuche de manera injusta y avasalladora, arrebatándole a ese pueblo sus tierras y conculcándoles sus derechos. La visión liberal decimonónica fue incapaz de aceptar un país plurinacional donde pueden convivir diferentes culturas. Hoy el pueblo mapuche es en general pacífico, pero ciertos grupos recurren a la violencia. La Iglesia ciertamente debe pedir perdón por su silencio y hoy dar prioridad a restablecer la justicia y defender los derechos y la cultura de ese pueblo. El Papa puede ayudarnos para que haya justicia sin violencia.