Fernando Haddad: “Si Bolsonaro es reelecto, romperá con el Mercosur”

Marcelo Silva de Sousa
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Fernando Haddad, el candidato del PT que más subió en los sondeos tras la salida de Lula de la fórmula, vetado por la Justicia
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Fernando Haddad está convencido de que en 2022 la historia será diferente a 2018. El exalcalde de San Pablo, 58 años, acaba de ser indicado por Lula da Silva, impedido de presentarse como candidato por sus condenas por corrupción, nuevamente como el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) para enfrentar una vez más a Jair Bolsonaro en las urnas. “La derecha va a tener más dificultades para justificar el voto s la extrema derecha en 2022”, dijo Haddad en una entrevista con LA NACION, que calificó al presidente brasileño como un “desequilibrado”. A días de comenzar una recorrida por Brasil para divulgar la propuesta del PT, Haddad criticó el presunto uso político de la operación Lava Jato, aseguró que el PT “no pudo haber hecho más” para combatir la corrupción y dijo que si Bolsonaro es reelecto, el bloque Mercosur puede sufrir una ruptura.

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—Brasil se acerca a los 250 mil muertos por Covid—19, con una campaña de vacunación que comenzó, pero con atrasos. ¿Cómo ve los próximos meses del país?

—El gobierno adoptó la peor estrategia posible para combatir la pandemia, que fue sabotear el aislamiento social. Acabó invirtiendo un volumen considerable de recursos en el Auxilio Emergencial, y cuando acabó el auxilio (el 31 de diciembre) no hubo vacunas. Desde el punto de vista estratégico fue toda una filosofía equivocada que resultó ya en 240 mil muertos, una tragedia como en ningún momento de nuestra historia. Las personas no están cuidándose más, algunas porque no pueden al estar sin trabajo ni renta. Tendremos por lo menos hasta julio o agosto una situación muy difícil.

—El gobierno cambió el tono y pasó a darle mayor importancia a la vacunación. ¿Entendió la gravedad de la crisis o sintió el impacto de la caída de popularidad?

— Bolsonaro siempre va a gobernar con un ojo en las encuestas, partiendo de una posición oscurantista. A partir de esa postura cautiva a un 20% del electorado y flexibiliza el oscurantismo para ganar terreno y llegar hasta un 30%. Eso está plasmado en todo lo que hace: en la defensa a la dictadura, en el decreto que libera armas y también en la vacuna.

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—¿Cómo fue su reciente conversación con Lula? ¿Es usted el candidato del PT para 2022 o espera que el expresidente recupere sus derechos políticos?

—A pesar de las evidencias de parcialidad de [Sergio] Moro [en el proceso del tríplex de Guarujá], Lula está muy escéptico respecto a la determinación del poder judicial de corregir los errores cometidos contra él. Por eso él me llamó y me dijo: ‘Vos tuviste 47 millones de votos, fuiste a la segunda vuelta [en 2018], sos el nombre del PT de mayor visibilidad. Tenemos que conversar con la sociedad brasileña inmediatamente y no esperar a 2022, cuando no sabré si tendré el derecho a participar o no’. Entonces, acordamos eso. Me licencié de la actividad docente y voy a dedicarme a caminar el país. El miércoles viajaré a Minas Gerais y después probablemente al noreste.

—Bolsonaro parece sentirse más cómodo rivalizando con el PT. ¿Coincide con esa lectura?

—En realidad, Bolsonaro confía en la derecha. Cree que va a apoyarlo bajo cualquier circunstancia. Sabe que la izquierda jamás lo apoyaría y cree que la derecha sí porque ese electorado es menos liberal de lo que parece y es más fascista de lo que parece según su opinión.

—¿Por qué esta vez el PT puede vencerlo?

—Las personas están más informadas sobre quién es Bolsonaro. Además, el ciudadano hoy está mejor informado sobre lo que hizo Moro desde el punto de vista jurídico contra Lula y mucha gente más me conoce. La derecha va a tener más dificultades de justificar el voto a la extrema derecha en 2022.

—Al oponerse al Lava Jato, el PT no propuso una alternativa clara sobre cómo combatir la corrupción. ¿Fallaron al no formular una diferenciación entre las posibles irregularidades de los procesos y el combate a los delitos?

—Claro que no somos contrarios a la lucha contra la corrupción. El periodismo jugó un papel horrible en Brasil porque quiso confundir a propósito las críticas constructivas del proceso de combate a la corrupción con apoyo a la corrupción. Querer perfeccionar el proceso de combate a la corrupción no tiene nada que ver con defender corruptos. La prensa no quiso que eso quedara claro porque tenía el objetivo de derrotar a Lula y usaron todos los artificios del mundo para involucrarlo, haciendo la vista gorda con las ilegalidades del Lava Jato.

—Sin embargo, hubo varios escándalos de corrupción durante los gobiernos del PT. ¿No cree que faltó “tolerancia cero” contra la corrupción”?

—No, no.. (interrumpe la pregunta). No hubo ninguna tolerancia. La Policía Federal nunca tuvo tanta autonomía como en los gobiernos del PT. El Ministerio Público elegía su jefe, algo que nunca había sucedido en la historia de Brasil, las auditorías de las estatales funcionaron sin ninguna coacción del gobierno. No se podía hacer más en pro del combate a la corrupción. Todo fue hecho para que no haya corrupción. Esa historia (Lava Jato) podría haber terminado de la manera más correcta: desbaratando el cartel, capturando los directores, castigando los empresarios, preservando a las empresas, depurando el sistema político partidario y dejando a la democracia funcionar.

—Argentina y Brasil pasaron por una etapa de desencuentros, con agresiones personales entre los presidentes. ¿Cómo ve el intento de reconstrucción de la relación?

—Bolsonaro consiguió pelearse con todos los jefes de estado, con excepción de Trump, que perdió la elección. Alberto Fernández necesita tener tranquilidad de que no es un asunto personal. Estamos en manos de un gobierno de una persona absolutamente sin preparación y desequilibrada. No creo que hasta el fin del gobierno Bolsonaro consiga restablecer las relaciones que Brasil mantenía con sus socios tradicionales, es difícil lidiar con una persona tan desequilibrada como él. Estoy con mucho miedo por el Mercosur. Creo que Brasil puede romperlo, y no tengo dudas de que si Bolsonaro es reelecto eso sucederá.