Fernández deja un legado indeleble en la música mexicana

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CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Con su poderosa voz Vicente Fernández inmortalizó canciones como “El rey”, “Volver, volver” y “Lástima que seas ajena” y se posicionó como uno de los máximos representantes de la música ranchera y el mariachi, vendiendo más de 50 millones de discos e inspirando a nuevas generaciones de intérpretes como su hijo Alejandro Fernández Jr.

El astro de la música regional mexicana, también conocido como “Chente”, “El rey” y “El charro de Huentitán”, falleció la madrugada del domingo a los 81 años dejando un legado de clásicos que también incluyen “Mujeres divinas”, “Acá entre nos”, “Estos celos” y “La ley del monte”.

Fue galardonado con tres Grammy y nueve Latin Grammy, el más reciente a mejor álbum de música ranchera/mariachi por “A mis 80’s” el pasado noviembre. En 2002, la Academia Latina de la Grabación lo homenajeó como Persona del Año. Su huella como abanderado de la música popular tradicional es indeleble, mientras que en el cine llegó a actuar en más de 30 películas.

Fernández sufrió en agosto una caída grave por la que requirió ser hospitalizado y posteriormente conectado a un respirador. A partir de ahí, sus dolencias físicas fueron en aumento y no pudo recuperarse.

En sus últimos años tuvo toda una serie de afecciones de salud. En 2021 fue hospitalizado por una infección renal y por una caída en su rancho en la que se lesionó las cervicales. En 2012 fue sometido a una compleja cirugía en la que le extirparon casi la mitad del hígado a causa de un tumor, y un año después tuvo una trombosis pulmonar. En marzo de 2015 le operaron tres hernias formadas durante el proceso de recuperación de la cirugía hepática.

Un año después, se despidió de los escenarios con el concierto “Un azteca en el Azteca”, en un abarrotado Estadio Azteca en la Ciudad de México, ante cerca de 85.000 espectadores que viajaron desde el norte de México así como Estados Unidos, Colombia y otros países de Latinoamérica para esta histórica presentación, muchos de ellos con sombreros, poniéndose de pie para corear “¡Chente, Chente!”. En total, Fernández interpretó en ese concierto más de 50 canciones con una voz envidiable, asegurando que seguiría cantando si recibía lo que más adoraba del público: el aplauso. Con ese espectáculo superó su propia marca de más de 54.000 asistentes impuesta en un concierto de 1984 en la Plaza de Toros México.

“Hay una cosa que no se compra ni con todo el oro del mundo y eso ustedes siempre me lo han regalado sin que tenga que ponerles una pistola en la cabeza”, dijo al comienzo de la presentación. “Su presencia, su cariño, su respeto y sus aplausos”.

El CD/DVD grabado durante el concierto, “Un azteca en el Azteca, Vol. 1 (en vivo)”, le valió su tercer Grammy al mejor álbum de música regional mexicana en 2017. Los primeros dos los obtuvo por “Mano a mano - Tangos a la manera de Vicente Fernández” (2014) y “Necesito de ti” (2009).

Vicente Fernández Gómez nació el 17 de febrero de 1940 en el pueblo de Huentitán El Alto en el estado occidental de Jalisco. Pasó la mayor parte de su niñez en el rancho de su padre, Ramón Fernández, a las afueras de Guadalajara. Solía decir que el sueño de ser artista se realizó gracias al apoyo de su madre, Paula Gómez de Fernández, quien era ama de casa y lo alentó a aprender la música folclórica además de llevarlo mucho al cine para ver películas de la Época de Oro del cine mexicano cuando soñaba ser como Pedro Infante.

A los 14 años ganó un concurso amateur de una televisora en Guadalajara. Desde entonces empezó a presentarse en bares y restaurantes. La fama le llegó en 1966, cuando tras la muerte de Javier Solís, otro grande de la música regional, la empresa CBS México (hoy Sony Music) lo contrató y grabó “Perdóname” y “Palabra del Rey”, sus primeros éxitos.

En la década de 1970 debutó en el cine con la película “Tacos al carbón” y se apuntó un éxito con “La Ley del Monte” de 1976, cuya banda sonora, también interpretada por Fernández, fue igualmente popular, incluyendo la canción homónima que se convirtió en uno de sus temas más característicos.

“Todas las películas que hice las hice de corazón, dos meses antes me sabía los argumentos y me sabía los diálogos míos y de todos mis compañeros”, dijo Fernández durante su concierto de despedida en el Estadio Azteca.

En 1976, la canción “Volver, volver” cimentó su posición como astro del género y rompió marcas de ventas a nivel internacional. A lo largo de las siguientes dos décadas Fernández recibió reconocimientos que incluyeron varias llaves de la ciudad en Estados Unidos. También conquistó el otro lado del Atlántico, con exitosas presentaciones en Madrid.

Llegó a compartir el escenario con Plácido Domingo y Vikki Carr, mientras que en 2012 grabó una canción a dúo con Tony Bennett, quien en una entrevista con The Associated Press dijo que Fernández era “su favorito” y que habían compartido extensamente en su rancho en México. “Tenía un estudio de grabación maravilloso y grabamos el tema allá mismo”, dijo Bennett sobre la canción “Return To Me”, incluida en su álbum “Viva Duets”.

En 2015, una supuesta rivalidad entre Fernández y Juan Gabriel llegó a su fin cuando “El Divo de Juárez” incluyó en su álbum “Los dúo” una versión de “La diferencia” con Chente. También tenía una buena relación con Joan Sebastian, “El rey del jaripeo”, quien produjo su álbum “Para siempre” de 2007. Fernández también compuso temas como “Le pese a quien le pese”.

Siempre con traje de charro de gala, era conocido por sus presentaciones en los tradicionales palenques de feria, donde llegaba a extenderse hasta por cuatro horas. Pero en 2012 hizo un sorpresivo anuncio: se retiraba de los escenarios. La decisión la tomó en una rueda de prensa, cuando un periodista le preguntó si había pensado en retirarse. “No lo tenía pensado, alguien me lo preguntó”, dijo a la cadena Televisa. “Así soy... así me retiré del cine”.

“Yo soy de una sola palabra y cuando digo me retiro, me retiro”, aseveró ante los periodistas en su rancho.

Sin embargo, se mantuvo activo en el estudio. Grabó duetos con algunos cantantes, como la mexicana Edith Márquez, y lanzó los álbumes “Mano a mano - Tangos a la manera de Vicente Fernández”, “Los 2 Vicentes” con su hijo Vicente Fernández Jr., y en 2020 “A mis 80’s” para celebrar sus 80 años. También prestó su voz para apoyar a la entonces candidata demócrata Hillary Clinton y animar a los votantes latinos a para que participaran en las elecciones en 2016 con “El corrido de Hillary Clinton”.

Fernández estaba casado con María del Refugio Abarca Villaseñor, con quien procreó a Vicente Jr., Gerardo y Alejandro, además de adoptar a su única hija, Alejandra. Alejandro Fernández se convirtió eventualmente en un astro de la música regional mexicana, un talento que se extendió a sus hijos Alex y Camila Fernández.

“Gracias papá por este gran legado que nos has dejado”, dijo Alejandro Fernández en la despedida en el Estadio Azteca. “Te juro que jamás voy a dejar morir la música mexicana... y la seguiré llevando por todo el mundo”.

En noviembre de 2013, Fernández publicó el libro “Pero sigo siendo el rey”, en el que reunía anécdotas de su trayectoria, así como imágenes inéditas. “Yo siempre lo he dicho, si hago un libro con mi vida, mi mujer se divorcia de mí”, comentó durante su presentación. Las ganancias del libro las donó al Teletón.

No pudo evitar, sin embargo, verse en el ojo del huracán en varias ocasiones. En 1997 Vicente Jr. fue secuestrado y los delincuentes le amputaron un par de dedos. Padre e hijo señalaron en varias ocasiones que habían perdonado al secuestrador. En 2019 fue criticado por decir en una entrevista televisiva que años antes rechazó un trasplante de hígado por no saber si el donante era “homosexual o drogadicto”, lo que desató señalamientos de homofobia.

A comienzos de 2021 Fernández fue acusado de tocar indebidamente a varias mujeres durante sesiones de retratos con fans en su rancho de las que fueron publicadas fotografías y videos que mostraban estos incidentes. Una de ellas, identificada como Lex en TikTok, señaló que no notó cuando la tocaba por el tipo de sostén que llevaba puesto, pero agregó: “No me importa que él sea Vicente Fernández. No debió haber tocado mi cuerpo sin mi permiso”. Ninguna presentó una denuncia penal y Fernández dijo que se trató de un accidente en una entrevista con la periodista Mara Patricia Castañeda.

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