Fernán Quirós: “La pandemia tal cual la vimos, ya no la vamos a ver”

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Fernán Quirós, ministro de Salud de la ciudad de Buenos Aires, en su oficina
Ricardo Pristupluk

En medio de una percepción generalizada de que la pandemia ya pasó, la variación de las últimas cifras de Covid anticiparía un ascenso de la curva de casos. El último informe nacional, ahora semanal, incluyó 3000 casos más que la semana previa. En la ciudad, ya monitorean un aumento “leve” de los positivos en estas dos semanas en lo que definen como una transición a convivir con el nuevo coronavirus como un virus respiratorio más.

“Si describiéramos la pandemia como la circulación masiva de este virus que se comporta con un modelo epidemiológico de tres olas (una primera de casos, una segunda de internaciones en terapia intensiva a los siete días y una tercera de fallecidos entre 10 y 15 días después), podríamos decir que ese modelo está terminado en la Argentina y la ciudad”, señala Fernán Quirós, ministro de Salud de la ciudad.

Opina que tendría que surgir una variante del SARS-CoV-2 con ciertas características para que cambie ese escenario. “La pandemia tal cual la vimos, ya no la vamos a ver”, sostiene en diálogo con LA NACION en la nueva sede del Ministerio de Salud porteño. En una de las salas de reuniones del edificio municipal de Bolívar 1, frente a la Plaza de Mayo, explica por qué se anima con esa definición en medio de la incertidumbre que despierta este virus y sus adaptaciones para subsistir.

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“Básicamente —dice Quirós—, el porcentaje de vacunación es tan grande y la vacuna es tan eficaz para evitar la enfermedad grave y mortal que lo que nos queda todavía es un proceso hacia lo que sería la circulación habitual de un virus respiratorio. Este virus vino para quedarse. Estamos entre que dejamos atrás la pandemia de tres olas [de casos, internaciones y muertes] y que aún no llegamos a la circulación viral habitual. Estamos en un terreno de transición.”

Y es ahí donde puede volver a aumentar la curva de contagios. “Pero solo leves a moderados y en una sola ola, la primera, de casos”, aclara, enseguida. La duración, según evalúa, dependería negativamente de la aparición de nuevas variantes y, positivamente, de la disponibilidad de una nueva generación de vacunas.

“La primera generación de vacunas está hecha con la variante original de Wuhan y todas esas vacunas son eficaces para evitar la enfermedad grave y mortal, pero empezaron a perder eficacia desde la aparición de ómicron para disminuir el contagio, la enfermedad clínica y la circulación comunitaria”, resume Quirós.

Considera que cuanto antes aparezcan las nuevas vacunas que se están ensayando, menos sensibles a la variabilidad del virus o que impidan que ingrese a la vía respiratoria, según sea el producto en desarrollo, “más rápido nos sacarán de esta zona de transición porque evitarán la primera ola, que, por ahora, es muy probable que ocurra”.

Con estos fríos, los casos suben y esto es lo que esperamos que vaya a suceder en las próximas semanas. Y es a lo que estamos atentos ahora. Pero no es lo mismo que suban los casos leves, con algo de dolor de garganta, febrícula (37,5°C), mucosidad y cefalea, a que aumenten sin estar vacunados”, agrega.

Refuerzos

Los datos de cobertura que exhibe la Ciudad indican que el 93% de los porteños completó el esquema inicial y que el 70% de esa población recibió el primer refuerzo. La mayoría de este último grupo (90%) tiene más de 60 años, lo que para Quirós significa que la población más vulnerable del distrito “está fuertemente protegida”.

Pero remarca que todavía hay un 23% de los que completaron el esquema inicial sin el primer refuerzo. “La enorme mayoría tiene entre 20 y 40 años, con una cantidad significativa que ya tuvo la enfermedad —detalla—. Lo que pasó hasta el primer refuerzo es que se lo dio la enorme mayoría de las personas de más riesgo y las de menos riesgo optaron por no dársela.”

Con la apertura de turnos hace 10 días para que los mayores y las personas con problemas de salud se apliquen el segundo refuerzo para Covid, en los vacunatorios porteños se empezó a ver la semana pasada más movimiento que hace dos semanas. En paralelo, se está vacunando contra la gripe a medida que, como en el resto de los distritos, van llegando las dosis que entrega el Gobierno nacional para los grupos de riesgo.

“El grado de protección inmunológica que adquirió la población porteña —señala el ministro porteño— de alguna manera ya nos sacó de ese modelo de pandemia de tres olas a ese terreno de transición de una ola.”

Sobre qué pasará con la vacunación para Covid, opina: “Es muy probable que el segundo refuerzo ya sea el último del esquema inicial y vayamos a un esquema anual o bianual, pero aún no tenemos todos los datos como para decirlo con absoluta seguridad. Todo aún es incierto, pero se podría decir que es probable que la próxima vacunación después del segundo refuerzo ya sea en otoño del año que viene”.

¿Más casos?

En las dos últimas semanas, los datos porteños indican que se están detectando más casos de Covid que hace tres semanas, cuando se alcanzó el valor promedio más bajo de contagios diarios (entre 200 y 300). Ahora, es de entre 300 y 400. “El aumento no es significativo, pero hay que tener presente que en la sociedad disminuyó la intención de testearse”, define Quirós ante la consulta.

“Tenemos todos los centros abiertos y la demanda diaria de testeos bajó. Por eso, es probable que la cantidad de casos esté subregistrada con respecto de hace dos meses, cuando la población quería testearse —reconoce—. Es probable que la circulación del virus esté siendo mayor que hace dos o tres semanas, pero son cuadros clínicos leves, ya que la ocupación de las camas de terapia intensiva se mantiene baja.”

Hasta ayer a la noche, había en los hospitales porteños nueve pacientes en cuidados intensivos por Covid, comparado con entre 300 y 400 que hubo en el pico de máxima ocupación. “Hay un leve aumento de casos, pero decididamente eso no se está traduciendo en más internados o fallecidos”, insiste el funcionario.

Esta semana, en el país, se empezó a desacelerar la disminución sostenida de los testeos, una vez superada la curva de contagios que disparó ómicron en el verano. Mientras que en las tres últimas semanas hubo en promedio una caída del 21% en las pruebas cada siete días, en lo que va de esta semana lo hizo apenas un 2,5%, de acuerdo con los datos oficiales que monitorea LNData. Sin embargo, y a diferencia de la tendencia reciente, los casos detectados subieron un 25% con respecto de la semana anterior.

Ante este cambio de escenario, la ciudad está reorganizando el dispositivo para la respuesta a la pandemia en su territorio de acuerdo con la demanda de servicios. Las Unidades Febriles de Urgencia (UFU) que estuvieron funcionando en contenedores, en áreas externas de los hospitales porteños, durante la emergencia van a ir desapareciendo. Las UFU pasarán a ser un servicio más dentro de los hospitales, en los pabellones de atención ambulatoria.

“Cuando una persona llegue al hospital, se le indicará que vaya a los consultorios para febriles —anticipa Quirós—. Mantendremos algunos puntos del operativo Detectar y centros de atención masivos con una distribución que garantice la cobertura de todo el territorio y capacidad de ampliación para atender la alta demanda si fuera necesario.”

A la vez, y de acuerdo con un cambio en la vigilancia de los virus respiratorios, que ya incluye al de Covid, el Ministerio de Salud porteño está implementando una red de centros centinela, formada por siete hospitales y sanatorios distribuidos en la ciudad de manera que sean representativos de las características socioeconómicas locales, para monitorear la circulación de virus respiratorios, como gripe y Covid.

En esa búsqueda para la determinación temprana de cepas y variantes, prevén testear de manera activa a las personas asintomáticas que lleguen en los hospitales por otros motivos, a las que consulten por cuadros febriles específicamente y a todos los internados en terapia intensiva.

Con la colaboración de Delfina Arambillet

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