La Femenil Sub-20 hace el "milagro" y avanza

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CIUDAD DE MÉXICO, agosto 17 (EL UNIVERSAL).- El gol de Alexia Villanueva hizo gritar a toda la banca mexicana, a todas las jóvenes futbolistas, que sacaron la presión contenida por algunos meses.

Alexia apretó los puños y fue corriendo a la banca donde estaban las suplentes; con todas se abrazó, fortaleciendo la comunión, la cual estuvo a punto de romperse por los escándalos que propiciaron un sismo en el equipo, apenas a 20 días de comenzar el Mundial Sub-20 en Costa Rica. Pero contra todos los pronósticos, a pesar de que en los dos primeros juegos no se pudo derrotar a dos rivales inferiores (Nueva Zelanda y Colombia), dominándolos de inicio a fin, vino el triunfo sobre Alemania (1-0), que en el papel, es una potencia en el futbol femenil y en la categoría.

México logró clasificar a los cuartos de final del Mundial Sub-20, por cuarta vez en su historia, como segundo lugar del grupo B, con cinco puntos, quedando detrás de Colombia.

Triunfo merecido y clasificación ganada a pulso, porque se había jugado muy bien, sólo faltaba ese pequeño detalle: el gol.

Vino el minuto 57 de un juego en el que la Selección, al mando de Ana Galindo, le dio toque y velocidad al duelo contra las alemanas, que se cansaron de patear, ante la complacencia arbitral.

Centro al área, el balón fue rechazado, pero quedó en el área, bajando justo al encuentro del pie de Alexia Villanueva, quien de volea lo mandó al fondo de las redes, provocando la locura en la banca.

Pero después de ese gol, vino el sufrimiento. El Tricolor tuvo que recurrir a la defensa heroica para asegurar el resultado.

Muchos centros al área, donde las alemanas trataban de aprovechar su físico para marcar diferencia, pero entre las buenas salidas de Celeste Espino y las buenas coberturas de Samantha López, se mantenía la ventaja.

La Selección Mexicana tuvo para hacer el segundo, pero la mala puntería se hizo presente de nueva cuenta.

Pasaban los minutos y el reloj corría más lento, eso parecía... Con orden, sin orden, con corazón, con garra, las chicas de Ana Galindo alejaban el balón de su portería, y cada vez que podían reclamaban a la silbante dar por terminado el juego.

Todo lo que sufrieron estas chicas en días previos a la competencia quedó atrás, o guardado. Hoy de lo que se habla en el futbol femenil es de triunfos, no de otras cosas.