Felicia Garza cumplió su sueño de ser como es, pero el amor de pareja es la factura que pagó

José Rivero
Contributor

"Ser Felicia es una delicia"... Así lo ha dicho la cantautora que el pasado el 3 de septiembre cumplió 5 años de haberse transformado de Felipe Gil a Felicia Garza, una mujer transgénero que ha dado visibilidad a quienes tienen una identidad de género diferente al cuerpo con el que nacieron.

Felicia Garza. Foto: Pedro Martin Gonzalez Castillo/Getty Images

En septiembre de 2014 fue cuando el compositor del famoso tema 'La Felicidad' decidió hacer público su proceso. Había tenido dos matrimonios, hijas y una carrera exitosa en la música, pero a sus 74 años consideró que sería el momento para finalmente mostrarse al mundo como lo que siempre fue.

"Acabo de cumplir 5 años de Felicia. No sabes el cambio tan grande que ha sido en mi vida. Parece mentira, las puertas que no conocía fueron las que se me abrieron", contó esta semana en un evento ante la prensa.

En septiembre, Felicia también celebra su cumpleaños, por lo que dijo que celebraría con sus hijas y sus nietas. Al principio de su transformación hubo una barrera, pero desde hace casi dos años, su familia lo comprendió y aceptó.

"Llegar a esta edad con ganas de vivir, hay que dar gracias a Dios. Lo voy a festejar porque es un momento de estar agradecida", contó animada, aunque confirmó que durante este tiempo como mujer no ha podido encontrar el amor nuevamente.

"He sido célibe de todo por 5 años ya. ¿Quién se va a fijar en una viejita de 79 años? ¡Ay, no! ¡Qué flojera!", dijo entre bromas sobre su abstinencia.

Y es que ser una mujer transgénero, a quien le atraen las mujeres, implica un reto aún mayor para encontrar el amor de pareja. "Son todavía muchas cosas dentro de nuestra sociedad, es una cuestión cultural, esto no cambia de la noche a la mañana. Yo soy un nuevo referente, pero van a tener que pasar décadas para que gente como yo pueda ser aceptada de otra manera, sin la consideración de lo eres, simplemente porque eres un ser humano, para que no te vean la apariencia, que te vean lo que eres, tu esencia, tu alma", dijo en una alfombra roja.

Para Felicia, el amor no tiene sexo. "No tiene credo ni color, es siempre libre. No importa el sexo, ni la edad".

Felicia ha confesado que aunque estuvo casada con dos mujeres, nunca sintió que se entregó al 100%. "Siempre hubo una reticencia, nunca pude entregarme a un ser, como hasta ahora, porque no me amaba a mí misma, porque no me había encontrado el respeto a mí misma. No lo podía hacer en la forma más integral, más completa".

Y es que tuvo que vivir bajo un personaje masculino debido a la presión social y familiar, aunque desde que tenía 4 años supo que era una mujer.

"Desde que tenía 4 años salí con los tacones de mi mamá, quería parecerme a mi mamá porque era una gran cantante, bellísima, pero mi papá, que era charro, El Charro Gil, con una pistola, decía: ‘si me sale marica, lo mato’. Mi madre sufrió, vi a mi madre llorar y mi padre me rechazó", contó.

En la escuela sufrió bullying por ser diferente, por lo que su mamá le pidió que jurara que se iba a parecer a su padre. "Hice un juramento por parecerme a él, y me volví un escuincle malo. Tenía una parte femenina que dominaba, pero durante toda mi vida quise crear una imagen. Llegué al punto que lo somaticé de tal manera que casi estuve a punto de morirme. Tuve 3 operaciones y pensé que si yo seguía viviendo así, me iba a morir".

"En realidad yo viví con una máscara puesta, con una personalidad. Primero fui un estudiante, entré al ambiente artístico como Fabricio, pero me estaba escondiendo, tenía una máscara", contó en una entrevista donde aceptó que aliviaba su frustración con el deporte, pues sentía miedo del rechazo y la intolerancia.

Además, creció pensando que su condición era una enfermedad mental, por lo que aunque tuvo una búsqueda espiritual amplia, considera que el internet, y la información que encontró ahí sobre las chicas trans, lo salvó, pues comprendió que había más personas como ella.

"Yo viví toda mi vida pensando que estaba loca, pero yo en el fondo no me sentía loca; tuve remordimiento, tuve vergüenza, y esa no es una característica de la locura", recordó sobre su proceso antes de iniciar terapia con una psicóloga canadiense a través de Skype.

"Ella me ayudó a trabajar la vergüenza y la culpa. Pude aceptarme", dijo Felicia sobre el plan de vida que comenzó a gestarse. Bajó 30 kilos con tal de verse femenina y comenzó con una terapia hormonal supervisada por un endocrinólogo.

Una vez que aceptó su identidad de género, decidió salir al mundo, pero se encontró con el rechazo de sus hijas, a quienes dio tiempo para asimilar la noticia.

"Yo nunca traté de obligar a que pudieran cambiar su punto de vista. Si me aceptas, qué privilegio, y me costó 4 años, pero ya esta Navidad la pasé con mis hijas y mis nietas. Los niños son increíbles, Regina, mi nieta que va a cumplir 6 años me vio y se me acercó a preguntarme '¿tú eres mi abuelo o mi abuela?'. Le expliqué que su abuelo, pero me va mejor vestirme como mujer. Cuando tienes esa edad no conoces los prejuicios, el odio, la discriminación, todo eso es aprendido, es la desgracia donde perdemos la virtud de tener empatía con los demás".

Felicia ahora es libre. Pero con la fallida búsqueda del amor ahora enfrenta uno de sus peores miedos: la soledad. "Al ser humano no le gusta el vacío", ha confesado, aunque después de haberse aceptado a sí misma, seguramente no pasará mucho tiempo para encontrar a una persona que la ame tal cual es.