Nueva fase de represión en Venezuela: medios, periodistas y ONG, en la mira chavista

Daniel Lozano
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CARACAS.- El zafarrancho de combate revolucionario contra ocho medios independientes ha confirmado la hoja de ruta de Nicolás Maduro para 2021, que ni siquiera era secreta. La represión contra la oposición y contra la sociedad civil proseguirá con más profundidad, aunque el jefe chavista siempre podrá aducir que quien avisa no es traidor.

"El segundo gran desafío es la batalla comunicacional", adelantó el "hijo de Chávez" antes de que acabara el año pasado en una de sus constantes intervenciones televisivas. "La batalla por la verdad, ganarla en cada barrio, en cada familia, en cada urbanización, en cada comunidad, en las redes, en los medios, en las calles, en las paredes. ¡Medios, redes, calles, paredes, hogares!", ordenó el jefe de la revolución.

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La embestida contra los pocos medios independientes que resisten en Venezuela aprovechó que el mundo miraba atónito a los sucesos de Washington. En el canal televisivo digital VPI TV, que transmite las actividades del Parlamento legítimo y las protestas que se multiplican por el país, los agentes revolucionarios sustrajeron cámaras, equipos de transmisión, computadoras y otros elementos indispensables para continuar su trabajo. "Esto representa un evidente hecho de censura que impide la continuidad de nuestras operaciones y atenta a la libertad de prensa en Venezuela", protestó a través de un comunicado el canal, que lleva varios días sin transmitir desde su país.

Desde su acceso al poder en 2013, Maduro ha robustecido la hegemonía comunicacional iniciada por Hugo Chávez. Y lo ha hecho sin límites en el panorama audiovisual, donde no sólo controla todos los canales del Estado, incluido el internacional Telesur, al servicio las 24 horas de la propaganda revolucionaria. También los privados se han acomodado a las órdenes que llegan desde el Palacio de Miraflores, en especial Globovisión, canal de noticias comprado en 2013 por testaferros del chavismo, hasta entonces de tendencia opositora, y que hoy defiende con fiereza las proclamas bolivarianas. Tanto que incluso acusó a los otros medios de ser financiados "para derrocar al gobierno".

El diario Tal Cual, fundado por el intelectual Teodoro Petkoff, sufrió un ataque digital ("una nueva agresión a la libertad de expresión", lamentó el medio a través de sus redes sociales) , maniobra que se ha convertido en habitual contra los medios independientes y que su suma a los bloqueos que se suceden en YouTube, Facebook y otra plataformas para impedir que sean conocidos los llamados opositores.

En cambio, contra el periódico Panorama, cercano a las tesis gubernamentales, el castigo fue temporal: el cierre durante varios días de su redacción principal en Maracaibo, segunda ciudad del país. En otras ocasiones este diario ha publicado informaciones que no gustaron al chavismo, que exige fidelidad al 100%, entre ellas las entrevistas con Rafael Ramírez, exvicepresidente y antiguo zar del petróleo, exiliado hoy en Italia y crítico severo de la gestión de Maduro.

Contra los medios digitales Efecto Cocuyo, El Pitazo, El Estímulo y Caraota Digital el "origen del ataque fue una información manipulada publicada por el medio inglés Daily Maverick, que en Venezuela fue replicada por medios prooficialistas, dos de ellos vinculados estrechamente pues tienen el mismo dueño, Globovisión y El Universal", explicó a LA NACIÓN César Batiz, director de El Pitazo.

En una campaña de desprestigio coordinada desde el poder, medios chavistas y hasta la Cancillería denunciaron "la grosera injerencia del gobierno del Reino Unido en los procesos internos de Venezuela. Mientras secuestran el oro venezolano necesario para atender el covid, financian medios y organizaciones de oposición. Elevaremos esta denuncia a las Naciones Unidas", pontificó el canciller Jorge Arreaza.

Londres mantiene distintos programas de ayuda a la prensa en países como Venezuela, Brasil y Colombia. La Embajada británica en Caracas explicó a través de un comunicado que "hemos impulsado distintos proyectos de cooperación con varias organizaciones independientes para apoyar la mejora de las capacidades de los periodistas venezolanos. Seguiremos apoyando a la sociedad civil en la promoción de los valores democráticos y los derechos humanos".

La campaña contra estos medios es similar a la puesta en marcha en Cuba contra los medios alternativos, capitaneada por el presidente, Miguel Díaz-Canel. "Medios dependientes del cibernegocio contra Cuba. Medios mercenarios y mentirosos", jaleó junto a un informe del diario Granma, muy similar al realizado en Venezuela por Globovisión. "Con su estrategia anexionista intoxican las redes sociales", concluyó el boletín oficial del Partido Comunista de Cuba.

Opositores, periodistas, ONGs, incluso el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP): todos ellos figuran en el centro de diana del chavismo para mantener a toda cosa su poder. En su defensa se sucedieron la presidencia encargada, la Iglesia Católica y países de la región, como Colombia ("brutal embestida contra la libertad de prensa") y Estados Unidos.

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"Cerrar medios y robarse sus equipos es parte de la guerra no declarada de la dictadura contra los ciudadanos", fustigó Juan Guaidó. "Si se transgrede a los medios de comunicación, se transgrede a la democracia", puntualizó el cardenal Baltazar Porras, arzobispo de Caracas.

"Es la demostración de que el oficialismo y sus aliados no cuentan con mecanismos eficaces para llegar a las audiencias pese a la censura, bloqueo de medios y persecución a los periodistas", sentenció Batiz.