Entre fantasmas de fraude y el voto útil: así encara Brasil sus elecciones más polarizadas

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El expresidente 'Lula' Da Silva parte como gran favorito de cara a las elecciones presidenciales de este 2 de octubre y su regreso al poder significaría una viraje a la izquierda para el gigante sudamericano. Frente a la posibilidad de dejar el poder, el ultraderechista Jair Bolsonaro agita denuncias sin pruebas de un supuesto fraude electoral. Y la duda es hasta dónde puede llegar en su afán de mantenerse en la jefatura de Estado.

Un cura fake, una socialite que habla como una tiktoker, el candidato 'Lula' enojado y el presidente Bolsonaro sereno: este podría ser el resumen del último debate electoral, celebrado en la noche del 29 de septiembre en la cadena de televisión Globo. Ha sido el más visto de los últimos 16 años, con una media de 18 millones de telespectadores, aunque por momentos fue seguido por cerca de 60 millones de personas. Considerado decisivo para estimular el voto de los indecisos, estuvo marcado por numerosos ataques entre postulantes, que se acusaron recíprocamente de mentir. De contenidos y propuestas para el futuro de Brasil, en cambio, se habló poco.

Todos los sondeos publicados en las últimas semanas apuntan que el ex presidente Luiz Inácio 'Lula' da Silva tiene cerca del 50% de la intención de voto, frente al 36% de Jair Bolsonaro. La campaña por el voto útil lanzada por el equipo de Lula en la recta final de la campaña parece estar dando resultados. Fue apoyada por prestigiosos economistas, intelectuales, artistas y políticos, que esperan que Lula gane en la primera vuelta para evitar el riesgo de cualquier aventura antidemocrática.

Por su parte, desde hace meses, el mandatario brasileño Jair Bolsonaro se ha dedicado a atacar el sistema de voto electrónico, que permite a Brasil dar a conocer el resultado electoral en pocas horas, a pesar del gigantismo de su territorio. Esta semana, el Partido Liberal, al que pertenece Bolsonaro, divulgó una nota en la que denuncia fallos en el mecanismo de las urnas electrónicas que podrían afectar el resultado de las elecciones. En otras palabras, ha vuelto a agitar el fantasma de un hipotético fraude electoral.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) ha desmentido tajantemente esta información, alegando que intenta "causar tumulto en el proceso electoral" y que atenta contra el Estado democrático de derecho. Es un hecho que este tipo de ataques generan un clima de tensión e incertidumbre en el país más populoso de América Latina. Es por esta razón que el propio TSE ha prohibido a los coleccionistas el transporte de armas y municiones en el fin de semana de las elecciones y al día siguiente, ante el riesgo de una escalada de la violencia.

El temor a un golpe tras una derrota de Bolsonaro sobrevuela las elecciones

Un día antes de las elecciones más reñidas desde el fin de la dictadura militar, en 1985, el país está dividido y polarizado. La pregunta es qué harán Bolsonaro y sus seguidores en caso de derrota. En muchos sectores sociales se teme un golpe o una insurrección liderada por los coleccionadores de armas, que casi han triplicado su arsenal gracias a las medidas aprobadas por el mandatario. En el trasfondo está el ataque al Capitolio de Washington en enero de 2021, llevado a cabo por simpatizantes del expresidente Donald Trump.

El aumento de la violencia electoral es una prueba de la tensión que penetra en la sociedad brasileña. Hasta la fecha, tres izquierdistas han sido asesinados a manos de bolsonaristas en varios puntos del país. También se han registrado numerosas agresiones contra militantes del Partido de los Trabajadores, fundado por Lula en 1980.

En este panorama, portavoces de Estados Unidos han optado por distanciarse públicamente de Bolsonaro. El primer varapalo al actual presidente llegó en julio, cuando la Embajada estadounidense divulgó un comunicado en el que defendía las urnas electrónicas y las tildaba de "ejemplo para el mundo". Aconteció pocos días después de que Bolsonaro convocase a más de 50 embajadores para denunciar un posible fraude electoral, sin aportar pruebas.

Esta semana, el Senado de Estados Unidos ha aprobado por unanimidad una resolución presentada por Bernie Sanders y otros cinco senadores demócratas para defender la democracia en Brasil.

"No nos estamos posicionando sobre las elecciones de Brasil. Lo que estamos haciendo es expresar el consenso del Senado sobre el hecho de que el Gobierno de Estados Unidos debe dejar en claro de manera inequívoca que la continuidad de la relación entre Brasil y EE. UU. depende del compromiso del Gobierno brasileño con la democracia y los derechos humanos", alegó Sanders.

"La administración de Biden debe dejar en claro que Estados Unidos no apoya a ningún Gobierno que llegue al poder en Brasil por medios antidemocráticos y asegurar que la asistencia militar esté condicionada a la democracia y a la transición pacífica del poder", agregó.

No ha sido la única declaración pública que muestra preocupación con la situación de Brasil. "La comunidad internacional debe respaldar a la población brasileña y rechazar de manera inequívoca cualquier intento de perturbar su derecho al voto y de privarla del derecho a elegir a sus representantes libremente”, afirmó esta misma semana Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch.

El rol de los militares frente a una posible derrota de Bolsonaro

Mientras tanto, muchos se preguntan qué harán las Fuerzas Armadas en caso de una insurrección armada: si reprimirán a los seguidores de Bolsonaro, se abstendrán de intervenir o incluso si podrían abrazar un intento de golpe. No hay que olvidar que más de 6.000 militares ocupan cargos en el Gobierno de Bolsonaro y en muchos órganos de la Administración Pública. De momento, los mandos militares permanecen callados y, a diferencia de lo que acontecía hace unos meses, han cesado de hacer declaraciones que respaldan a Bolsonaro.

Para muchos analistas, el peligro puede venir de las Policías Militares de cada Estado federado, que apoyan mayoritariamente a Bolsonaro, y de los coleccionadores de armas. Un informe de los Institutos Igarapé y Sou da Paz señala que en tres años el número de armas registradas por cazadores, coleccionistas y tiradores deportivos ha pasado de 350.600 a 1.006.725, registrando un aumento del 287%.

Sábado, jornada de últimos mitines y encuestas

Este sábado 1 de octubre, en el día a los comicios que en muchos países es conocido como silencio electoral, los principales candidatos siguen celebrando mitines, a pesar de que la campaña electoral oficialmente ya ha concluido. En la recta final está prohibido emitir publicidad electoral en los medios de comunicación y pedir explícitamente el voto. No obstante, la Ley Electoral permite realizar marchas, caravanas y actos con altoparlantes o carros sonoros hasta las 22:00 horas del día de vísperas de las elecciones.

Es una peculiaridad de Brasil, que permite incluso publicar encuestas hasta el día de las elecciones. Por esta razón, el presidente Bolsonaro participa en un desfile de motocicletas en São Paulo y el expresidente 'Lula' también realiza un paseo en el centro de esta ciudad, considerada el mayor colegio electoral del país, con 34,6 millones de votantes.

Queda la duda sobre qué harán los 42 millones de brasileños que en 2018 escogieron no pronunciarse en las urnas. En las últimas elecciones, uno de cada tres electores optó por la abstención o el voto nulo y en blanco. Si este año deciden ir a votar, pueden cambiar el rumbo de Brasil. Es sabido que los sectores más pobres y con menos escolarización del electorado tienden a acudir menos a las urnas. Y es en este segmento donde 'Lula' tiene mayor intención de voto, según muestran las encuestas. Por lo tanto, si 'Lula' consigue seducir a los ciudadanos más apáticos y decepcionados con los políticos, la izquierda resultará beneficiada.