Las familias no olvidan a los desaparecidos en Sri Lanka y piden justicia

Colombo, 27 oct (EFE).- Cientos de familiares de desaparecidos durante la guerra civil en Sri Lanka, entre 1983 y 2009, protestaron este jueves en la isla para pedir justicia, y recordaron que la búsqueda de los suyos continúa, estén vivos o muertos.

A la protesta, localizada frente a la Oficina de Personas Desaparecidas (OMP) en Colombo, asistieron madres, esposas, y padres de las miles de personas de las que se perdió rastro durante la guerra, la mayoría de ellos miembros de la comunidad tamil por sospechas de supuestos vínculos con las guerrillas independentistas.

S. Parwathi, de 69 años, ha vivido décadas de sufrimiento. Su vida cambió el 10 de octubre de 1989, la última vez que vio a sus hermanos Baleshwaran, de 31 años, y Sivaperumal, de 22, después de ser llevados a la fuerza en una camioneta por hombres vestidos de civil que aseguraron ser miembros del Ejército.

"Fue un período aterrador para ser tamil en Colombo. Mi familia vivía feliz y tenía un negocio próspero. Siento que no era un buen momento para ser tamil y tener éxito", contó a EFE Parwathi.

Ni Parwathi ni su familia saben lo que le sucedió a sus hermanos ese día. Más de tres décadas después, sigue buscando respuestas, preguntándose si están muertos y, si los mataron, ¿por qué?

Para Jayanthi Amarasinghe, de 67 años, la agonía comenzó el 11 de diciembre de 1989, cuando su esposo Newton, de entonces 44 años, y su hijo Janaka, de 17 años, fueron sacados de su casa por hombres vestidos de negro. Jayanthi todavía cree que los secuestradores eran policías.

"Fui a la Policía a buscar a mi esposo y mi hijo. Me echaron llamándome loca. Alguien me dijo que fuera al cementerio a buscarlos. Cuando fui al cementerio había pedazos de carne de personas asesinadas allí. El cuidador del cementerio me dijo que escuchó a un chico llorando a su padre antes de que los mataran a tiros", relató a EFE Jayanthi.

Convencida de que esos eran sus seres queridos, Jayanthi recogió los restos humanos esparcidos por el suelo y regresó a casa.

"Todavía no sé si la carne que traje a casa era la de mi esposo y mi hijo. No sé si los mataron", dice aún con la esperanza de que su hijo esté vivo en alguna parte.

Al mismo tiempo, frente al monumento a los Desaparecidos en la ciudad de Seeduwa en la Provincia Occidental, cuando se conmemora hoy 32 años desde que se levantó, otras familias se manifestaron con pancartas y fotografías de sus seres queridos.

Además de los tamiles, miles de cingaleses desaparecieron entre 1989 y 1990 por supuestos vínculos con grupos izquierdistas.

UNIÓN DE LAS MADRES DEL NORTE Y DEL SUR

La organización Familias de Desaparecidos (FOD) trabaja para unir a las madres del sur, como se refieren los activistas a las familias de los desaparecidos de la comunidad cingalesa, y las madres del norte (tamiles), para luchar por la justicia.

"Estamos progresando muy lentamente, pero estamos progresando. Creemos que las madres del sur tienen una voz fuerte y con su ayuda podemos encontrar justicia por lo que pasó en el norte y el sur", dijo a EFE el activista Brito Fernando, miembro de la organización, presente en la manifestación ante el monumento.

Sri Lanka tiene uno de los mayores números registrados de desaparecidos en el mundo, entre 60.000 y 100.000 personas de todos los grupos étnicos y comunidades religiosas desde 1980, según datos del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzadas citados por Human Rights Watch.

El Gobierno de Sri Lanka aumentó este mes el pago que otorga a las familias de los desaparecidos de 100.000 a 200.000 rupias esrilanquesas, o unos 550 dólares, un monto injusto e insuficiente para las víctimas.

"Durante años hemos vivido en una tristeza extrema, también estamos viviendo en la pobreza. Si no vamos a volver a ver a nuestros seres queridos, entonces al menos el gobierno debe darnos una compensación para ayudarnos", dijo a EFE una manifestante que prefirió no revelar su nombre.

Aanya Wipulasena

(c) Agencia EFE