Para la familia de víctima, fallo culpabilidad del militante del ISIS no es alivio

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Casi nueve años después que el Estado Islámico compartiera horripilantes videos de periodistas estadounidenses decapitados en el desierto sirio —entre ellos Steven Sotloff, de Pinecrest—, un militante británico fue declarado culpable de participar en una ola de secuestros, torturas y asesinatos.

El jueves, El Shafee Elsheikh se convirtió en el primer miembro de un grupo militante apodado “The Beatles” en ser condenado por un jurado estadounidense, informó The Washington Post. Elsheikh fue declarado culpable de conspirar para asesinar a los periodistas estadounidenses Sotloff y James Foley y a los trabajadores humanitarios Peter Kassig y Kayla Mueller. Se enfrenta a una condena obligatoria de cadena perpetua.

Elsheikh y Alexanda Kotey fueron capturados en 2018 cuando intentaban huir de Siria y enfrentaron un juicio en Estados Unidos. Kotey se declaró culpable en el mismo tribunal de Virginia y espera sentencia. El tercer miembro de los llamados Beatles, el terrorista británico Mohammed Emwazi, el militante enmascarado de ISIS conocido como Jihadi John, murió en un ataque aéreo liderado por Estados Unidos en noviembre de 2015. En un principio se pensó que Aine Davis, encarcelada en Turquía por cargos de terrorismo, era miembro del grupo responsable de las muertes de Sotloff y Foley. Pero un agente especial del FBI en el juicio de Elsheikh testificó que en realidad había tres, no cuatro, “Beatles” en el grupo.

Para los padres de Sotloff, que presenciaron el juicio en Virginia, el veredicto no supone un cierre.

“En realidad no”, dijo Arthur Sotloff, padre de Steven. “Pero me da una razón para seguir viviendo”, dijo desde la casa de Boynton Beach que comparte con su esposa y madre de Steven, Shirley.

Durante la pandemia, la pareja se mudó de la casa de Pinecrest en la que criaron a su hijo y a su hija, Lauren, a un lugar más pequeño en el Condado Palm Beach.

Steven Joel Sotloff nació en el South Miami Hospital el 11 de mayo de 1983. El 2 de septiembre de 2014, el mundo conoció el destino de este joven de 31 años cuando el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS) publicó en internet un video de su decapitación.

Sotloff, nieto de sobrevivientes del Holocausto y redactor independiente para Time y el Christian Science Monitor, fue secuestrado en agosto de 2013 en un falso puesto de control del gobierno cerca de Alepo, la mayor ciudad de Siria. Había cruzado a Siria desde Turquía para cubrir la guerra civil siria. El Estado Islámico había montado el puesto de control.

El periodista Steven Sotloff en la Gran Esfinge, en Egipto. Sotloff fue asesinado por el ISIS en 2014.
El periodista Steven Sotloff en la Gran Esfinge, en Egipto. Sotloff fue asesinado por el ISIS en 2014.

El cierre es difícil de conseguir.

“Encontrar los restos de Steven quizá [nos] dejas esto. No creo que esté vivo”, dijo Art Sotloff.

“Se hizo justicia y se hizo por nuestros hijos”, dijo Sotloff. “Y realmente sentí cuando estuve allí, cuando estuve en la sala durante dos semanas y media, que Steven, y los otros niños o personas que estaban con él, estaban en el cuarto con nosotros. Y eso me dio mucha fuerza para soportar el juicio. Muy, muy, muy duro. Escuchar a todos los cautivos que fueron liberados porque sus países pagaron para sacar a los niños y escuchar las historias de primera mano de todo por lo que pasaron, especialmente Steven, fue realmente desgarrador”.

El veredicto de culpabilidad y la declaración de culpabilidad de Kotey el pasado mes de septiembre no son ningún bálsamo para el dolor que aún persiste.

“Este juicio duró dos años y los millones y millones de dólares que el gobierno gastó para encontrar a estos individuos culpables de matar a nuestros hijos, ese dinero podría haber sido usado para salvar a nuestros hijos y darnos a nosotros, las familias, la oportunidad de traer a nuestros hijos a casa. Pero no fue así”, dijo Sotloff.

“Y sigo considerando responsable a nuestro gobierno. Por alguna razón, nuestros hijos no eran lo suficientemente importantes como para negociar o pagar un rescate, ni siquiera para tener la oportunidad de salvar sus vidas. Y eso es una vergüenza. Y eso es algo que el gobierno de Obama siempre tendrá sobre su cabeza: que sus manos estuvieron en el cuchillo que mató a mi hijo”, dijo Sotloff.

Añade que él y su esposa, Shirley, estuvieron de acuerdo con las otras familias que presionaron para que se renunciara a pedir la pena de muerte y de ese modo asegurar el apoyo de Gran Bretaña para la acusación.

“De lo contrario, no íbamos a tener la oportunidad de traer el juicio aquí y eso nos llevó más de un año. Y la pena de muerte, o ser ejecutado, solo le daría la gloria que busca porque es en lo que creen. Y las 72 vírgenes que no existen. Intenta encontrar una hoy en día”, dijo Sotloff con una suave risa, refiriéndose a la creencia que algunos terroristas yihadistas dicen que se les concede en el paraíso después de la muerte.

“Pensamos que la pena de muerte o ser ejecutado no sería mejor, sobre todo si es declarado culpable, porque pasará 23 horas al día en su celda y quizá una hora mirando al sol y lavándose los dientes”.

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