En esta familia hubo varios enfermos de COVID-19, pero uno de ellos todavía lidia con las secuelas

Efrén Cruz, de 32 años, pasa sus días en cama, con menos peso corporal y un sinfín de secuelas. Ya no está enfermo, pero su vida no es la de antes. La falta de oxígeno en el cerebro le causó daños irreversibles: perdió el habla y no puede caminar.