“Todavía faltan nuestros votos”: por qué las áreas rurales pueden definir la elección en Perú

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Castillo tiene su base de apoyo en las zonas rurales peruanas
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LIMA.- En la ajustada elección realizada en Perú, los candidatos Keiko Fujimori y Pedro Castillo siguen peleando voto a voto, pero se cree que los sufragios que aún no han sido contabilizados provendrán de áreas rurales, más favorables al candidato de izquierda.

El probable final de fotografía podría dar lugar a días de tensión, ya que la votación pone de manifiesto la fuerte división entre la capital, Lima, y el interior del país, que ha impulsado el inesperado ascenso de Castillo.

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Lucía Dammert, académica peruana radicada en Chile, predijo que los próximos días serían febriles, con posibles impugnaciones de los votos y solicitudes de recuento. Dammert pronostica protestas sobre todo si Fujimori gana. ”Lo que está claro es que si Keiko gana va a tener que encerrarse en una fortaleza en Lima y aguantar lo que pase en el resto del país”, dijo.

Simpatizantes de Keiko Fujimori saludan a su candidata en el barrio limeño de San Juan de Lurigancho
Guadalupe Pardo


Simpatizantes de Keiko Fujimori saludan a su candidata en el barrio limeño de San Juan de Lurigancho (Guadalupe Pardo/)

El domingo por la noche, Castillo, de 51 años, hijo de campesinos y quien ha prometido reformar la Constitución y la legislación minera de Perú, convocó a sus partidarios a “defender el voto”, aunque luego llamó a la calma. Fujimori, de 46 años, hija del expresidente Alberto Fujimori, encarcelado por abusos contra los derechos humanos y corrupción, también pidió “prudencia, calma y paz a ambos grupos”.

Festejos en el campo

Desafiando el toque de queda y la ley seca, centenares de campesinos bailaron la madrugada de este lunes en Cajamarca, reducto de Castillo en el norte de Perú, esperanzados de que remonte en el escrutinio del ballottage.

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En el pueblo de Tacabamba, donde Castillo recibió los primeros resultados de la decisiva votación del domingo, se congregaron al anochecer campesinos de varias localidades ante un escenario con telas blanco y rojo, colores de la bandera peruana, al ritmo de una orquesta de música andina.

“Vamos con fe, Pedro presidente”, coreaba Doraliza Herrera, de 25 años.

En el escenario colgaba un gran retrato del candidato izquierdista con la frase “No más pobres en un país rico”, su lema en esta polarizada campaña contra la derechista Fujimori.

Nadie en Tacabamba prestó atención a la recomendación de mantener el distanciamiento por la pandemia, y mujeres y hombres bailaron sin parar, como suelen hacerlo en febrero en los días del carnaval.

Durante la celebración, que se prolongó por varias horas, todos olvidaron que en la región de Cajamarca existe “riesgo extremo” de contagio del Covid-19, según las autoridades sanitarias.

Algunos ni siquiera tenían barbijo, lo que es obligatorio en la vía pública en este país que tiene desde la semana la mayor tasa de mortalidad por Covid-19 en el mundo, tras ajustar las cifras.

Muchos hombres y mujeres bebían cerveza, a pesar de que estaba en vigor temporalmente en el país una ley seca por los comicios.

“La voz del pueblo es la voz de Dios. La población peruana ha elegido bien”, repetía emocionado Jerson Sánchez, de 23 años.

Aunque los resultados dan por ahora un triunfo ajustado para Fujimori, los lugareños mantenían la esperanza de que la tendencia cambie a medida que avance el conteo de votos.

“Ojalá Pedro pueda ser presidente”, dijo Adamiro Rafael afuera del local de Perú Libre, el partido de Castillo, que estaba adornado con un enorme lápiz de color amarillo, su símbolo en esta campaña.

Varios expertos y las propias autoridades electorales peruanas han dicho que los votos del campo, la selva y del exterior -que demoran en ser contabilizados- pueden definir el ballottage presidencial.

“Falta contabilizar nuestros votos”, dijo el propio Castillo tras conocer el primer informe del escrutinio.

En el primer reporte del órgano electoral, casi a la medianoche del domingo, Fujimori superaba por casi seis puntos a Castillo, pero en las primeras horas de este lunes la distancia se ha ido reduciendo.

“Nosotros estamos convencidos que Pedro Castillo es el nuevo presidente del Perú”, dijo Sergio Sánchez, de 60 años, dirigente de las “rondas campesinas”, creadas en la década de 1970 en Cajamarca para combatir a delincuentes y abigeos.

El más prominente “rondero” de Cajamarca es el candidato de izquierda.

Siete millones, de los 33 millones de peruanos, viven en zonas rurales. Durante tres décadas, el campo era feudo electoral del fujimorismo (derecha populista), pero la situación cambió en esta campaña, en que Castillo logró cautivar al “Perú profundo”.

Varios campesinos contaron que apoyaron a Castillo porque los humildes habitantes del campo “siempre” han sido olvidados por los gobernantes de Lima.

“Hay que darle la oportunidad [a Castillo] porque a los demás ya los conocemos muchísimo tiempo”, indicó Augusto Regalado, de 35 años.

Agencias Reuters y AFP

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