Falta de acceso para discapacitados y otras fallas plagaron la cumbre climática de Glasgow

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Fue la gota que derramó un vaso lleno de problemas logísticos y de condiciones inadecuadas. La ministra de energía de Israel, Karine Elharrar, estuvo a punto de abandonar de tajo la Conferencia sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (COP26) en Glasgow, Escocia, simplemente porque el pasado lunes no pudo llegar hasta el lugar donde se llevaba a cabo. 

Karine Elharrar, ministra de Energía de Israel, tuvo problemas para acceder a la cumbre climática de la ONU (COP26) en Glasgow, Escocia, porque allí no se ofreció acceso adecuado a personas en silla de ruedas. (Getty Images)
Karine Elharrar, ministra de Energía de Israel, tuvo problemas para acceder a la cumbre climática de la ONU (COP26) en Glasgow, Escocia, porque allí no se ofreció acceso adecuado a personas en silla de ruedas. (Getty Images)

Elharrar usa una silla de ruedas y cuando se dirigía a ese encuentro la policía no le permitió utilizar su vehículo especialmente adaptado. Y como el transporte que le ofrecieron no era accesible para personas en silla de ruedas, ella estuvo al borde de dejar de plano ese evento.

El propio primer ministro israelí, Naftali Bennett, criticó severamente a la COP26 por lo que le sucedió a Elharrar e incluso dijo que podría cancelar su participación en la conferencia prevista para el pasado martes.

El asunto pudo resolverse de modo armonioso, pero lo que le sucedió a Elharrar fue una suerte de colmo de la gran cantidad de complicaciones, problemas logísticos e insuficiencias de espacio y recursos que se padecieron en algunos momentos de la COP26, evento de enorme significado al que se dieron cita decenas de miles de personas.

Manifestantes protestan en Glasgow durante la realización allí de la cumbre de cambio climático de Naciones Unidas COP26. (Reuters)
Manifestantes protestan en Glasgow durante la realización allí de la cumbre de cambio climático de Naciones Unidas COP26. (Reuters)

Problemas y limitaciones de la cumbre

El caso de Elharrar es uno de muchos de los que se han emitido quejas por lo inadecuado de varias circunstancias en la COP26. En Yahoo! News, Ben Adler hizo un singular recuento de todo ello.

Primero que nada, fue notorio que muchas organizaciones y personas que esperaban tener acceso a la Cumbre no lo tuvieron o este fue muy limitado. Por ejemplo, la entidad US Climate Action envió una carta en la que lamentaba la falta de “transparencia y acceso” e imploró a los “funcionarios estadounidenses… para que impulsen que haya más acceso a observadores a las varias sesiones de negociación y juntas”.

Hubo también quejas, dice Adler, de muchos activistas que dijeron que las reuniones oficiales no estaban abiertas para las organizaciones no gubernamentales y que tampoco se ofreció transmisión en línea de esas reuniones.

Delegados en la cumbre de cambio climático COP26 de Glasgow ocupan mesas y sillas en el centro donde se realizó esa reunión. (Reuters)
Delegados en la cumbre de cambio climático COP26 de Glasgow ocupan mesas y sillas en el centro donde se realizó esa reunión. (Reuters)

En Glasgow, en general, la llegada de decenas de miles de personas saturó hoteles y restaurantes e incluso en el centro donde se realizó la COP26 hubo escasez de mesas y sillas, la comida que allí se servía se agotó rápidamente e incluso no había modo de beber agua pues hacían falta vasos para servirse de garrafones y no había agua embotellada.

Y las mismas líneas de espera para pasar por los controles de seguridad fueron tan largas que incluso integrantes de las delegaciones de Rusia, Maldivas y Nepal se perdieron sesiones.

Ciertamente, organizar eventos masivos es un reto considerable que requiere multitud de elementos de coordinación, logística, personal, infraestructura y demás. Pero, al parecer, la COP26 se quedó corta en algunos de esos elementos.

El primer ministro británico Boris Johnson (der) con Karine Elharrar, ministra de Energía de Israel (izq), y el primer ministrio israelí Naftali Bennett en la COP26 eh Glasgow. (Getty Images)
El primer ministro británico Boris Johnson (der) con Karine Elharrar, ministra de Energía de Israel (izq), y el primer ministrio israelí Naftali Bennett en la COP26 eh Glasgow. (Getty Images)

Disculpas y organización verde

Según reportó CNN, luego de que se registró la citada situación con Elharrar, el primer ministro británico Boris Johnson le pidió a ella una disculpa y propuso que la ministra entrara al complejo donde se desarrolló la conferencia en la caravana de vehículos de Bennett.

Así sucedió y Elharrar finalmente accedió al recinto de la COP26. Ella aceptó las disculpas de Johnson aunque aclaró que ella no esperaba disculpas y señaló que “solo quiere que la próxima vez nada de esto suceda”.

Y Elharrar comentó, de acuerdo con CNN, que “en lugar de tratar sobre energía verde, con colaboraciones entre países para combatir el cambio climático, yo promoví la accesibilidad”.

Así, quizá muchos podrían decir que la organización de la COP26 en Glasgow se mostró muy verde, aunque no necesariamente en el sentido deseado.

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