Fallas, posibilidades y retóricas de las armas rusas "invencibles” que presume Vladimir Putin

¿Qué pasa cuando misiles de alcance “ilimitado” en realidad solo pueden volar unas cuantas millas? Esa interrogante, y la carga retórica implícita, han surgido a la luz tras revelaciones de las supuestas fallas de un programa armamentista publicitado con punzante pompa por Rusia.

Más allá de la tensión y el escándalo en Estados Unidos por la injerencia electoral que agentes de Rusia realizaron durante las pasadas elecciones presidenciales –y la posible implicación de ellos con figuras de la campaña de Donald Trump–, las relaciones entre Washington y Moscú no se encuentran en un momento auspicioso.

Ciertamente ambos países son adversarios históricos y el mandatario ruso Vladimir Putin ha emprendido en años recientes una política de engrandecimiento e intervención que ha agitado el entorno internacional. La anexión de Crimea, la tensión en Ucrania y la intervención en Siria en apoyo del régimen de Bashar al-Assad (al que ha defendido incluso pese a los bárbaros ataques con armas químicas que, se denuncia, lanzó contra su propia población) son ejemplos de esa escalada en la política exterior de Moscú.

El presidente ruso Vladimir Putin aludió hace unos meses a las armas “invencibles” que él afirma Rusia posee. (Mikhail Klimentyev, Sputnik, Kremlin Pool Photo via AP)

En ese contexto, y con el calentamiento de otras tensiones como las que Estados Unidos tiene con Irán y Corea del Norte, Putin hizo hace unos meses un anuncio que a algunos resultó ominoso y a otros meramente propagandístico: clamó que sus fuerzas armadas cuentan ya con un misil nuclear de alcance “ilimitado”, capaz de alcanzar cualquier lugar del mundo y que no puede ser rastreado por sistemas antimisiles.

Algo que ningún otro país posee y un ejemplo más de las armas “invencibles” del arsenal ruso, se dijo.

Putin es afín a los grandes anuncios y a los desplantes mediáticos y la noción de que Rusia contaría con tal misil nuclear implicaba una reconfiguración de varios de los supuestos en el balance geopolítico, pues colocaría a Moscú con una capacidad inigualada en materia militar y sugiere una nueva andanada en la carrera armamentística y en las posibilidades de influencia que ello le da en el entorno internacional.

Aunque muchos dudaron entonces de que tal misil exista o tuviera las capacidades descritas, al parecer sí hay un arma así en proyecto o etapa de pruebas.

Pero, según indicó la televisora CNBC, ese misil sería todavía una mera idea aún por venir pues reportes de inteligencia estadounidense afirman que en las pruebas que Rusia ha realizado con ese misil, lo más lejos que ha podido volar son 22 millas antes de estrellarse. En otra prueba el vuelo fue de tan solo cinco millas.

Se ha indicado que uno de los componentes clave de ese misil de alcance “ilimitado” es que cuenta con un motor nuclear que permite abastecerlo de impulso de manera continua, pero justo habría sido esa pieza clave la que habría fallado en las pruebas, que se habrían realizado, se dice, por presión política y con la objeción de los propios ingenieros a cargo, que considerarían que el proyecto se encuentra aún en una fase inicial.

Eso no quiere decir que Rusia podrá o no en el futuro perfeccionar tal misil, pues todo proyecto armamentista pasa por procesos de prueba y error que pueden en muchos casos resultar estrepitosos aunque después logren resultados. Pero sí implicaría que el anuncio de Putin al presumirlo fue, al menos, demasiado optimista y, posiblemente, una fuerte hipérbole para apuntalar su discurso político interno y lanzar un mensaje de poder al exterior, sobre todo hacia Trump y Estados Unidos.

Y tampoco está claro qué tanto requiere aún ese proyecto para ser viable, si es que llega a serlo.

Con todo, Rusia ha negado que su misil se haya estrellado a poco de su despegue, como señaló The Telegraph y un vocero del Kremlin pidió “escuchar al presidente de Rusia Vladimir Putin y creerle”.

Otras poderosas armas que prepara Moscú

Y, en realidad, Rusia ciertamente tendría ya nuevos y poderosos arsenales en puerta. CNBC también reportó que reportes de inteligencia estadounidenses indican que Rusia posee una nave “hipersónica” con capacidad de portar ojivas nucleares que estaría lista para entrar en operación en 2020 tras ser probada exitosamente en 2016 (aunque con una falla posterior en 2017). Tal vehículo no podría ser interceptado por las fuerzas de Estados Unidos.

Al respecto, el general John Hyten, comandante del Comando Estratégico de Estados Unidos, reconoció en marzo pasado ante senadores que actualmente las fuerzas estadounidenses no tienen capacidad de interceptar esas armas “hipersónicas” y que se sabe que tanto Rusia como China tienen proyectos al respecto.

Y se ha dicho que aunque el presupuesto para defensa antimisiles estadounidense es actualmente sustantivo (11,500 millones de dólares según CNBC), no sería suficiente para modernizar a plenitud esas protecciones, lo que es también el argumento de quienes proponen un gasto militar aún mayor.

El presidente ruso, Vladimir Putin, calificó el misil hipersónico de “arma ideal” al desvelar una nueva generación de armas a principios de marzo

Un juego de baraja con enormes intereses económicos y geoestratégicos, tanto internos de Estados Unidos como de proyección internacional.

Así, con misiles fallidos o naves hipersónicas posibles, en momentos de realineación y fricción en las relaciones internacionales, con Washington en una postura parcialmente aislacionista y en ciertos asuntos distanciada de sus aliados europeos, con considerable actividad de gobiernos contestatarios como Corea del Norte e Irán y con tensiones candentes en Ucrania y Siria (donde Moscú ha plantado firmemente su garra), resulta plausible que Putin desee mostrar el máximo músculo posible, tanto el que ya ha desarrollado como el que le gustaría lograr, para mostrar una imagen de poder en el contexto las oscilaciones de la política exterior estadounidense. Y ciertamente para reforzar su posición interna, donde domina el aparato político y mediático, y en donde nunca estaría de más añadir ominosas cerezas al pastel.

El Pentágono impulsa también proyectos de vehículos hipersónicos y esquemas de disuasión nuclear que implican el desarrollo de nuevos misiles atómicos de uso táctico, con la idea de que una escalada en el poder nuclear estadounidense neutralizaría el posible afán ruso de usar ese tipo de armas. Justo la noción del pasado de que a mayor poder nuclear entre los grandes rivales menos posibilidades existen de que ese poder sea usado. Con todo, críticos han señalado que esa situación podría actualmente en realidad incrementar los riesgos de confrontación, como se comentó en la radio pública NPR.

Actualmente las tensiones globales no parecen tener la temperatura como para desatar un conflicto directo entre las potencias, pero las carreras armamentísticas, las retóricas agresivas y los desplantes de fuerza no parecen ser lo más propicio para la distensión.

Sea como sea, la aspiración general es realmente por paz y desarme, más allá de los ímpetus de halcón que notoriamente campean en la Casa Blanca y el Kremlin.

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