Facundo Manes: “Lo que logramos en las PASO fue el piso, no el techo”

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Facundo Manes, en Madrid
IRENE MEDINA LORENZO

MADRID.– Los localidades para asistir a la presentación de Facundo Manes en la capital española se agotaron en pocas horas. El auditorio de Fundación Telefónica, en el epicentro de Gran Vía, donde dialogó con John Carlin sobre su nuevo libro, Seres humanos (Planeta), estaba completo. Además de sus compromisos editoriales y del interés que genera el neurólogo argentino en un escenario donde varios bloques de diputados debaten sobre la necesidad de una ley de salud mental, Manes es un buen interlocutor para explicar la compleja política argentina que siempre fascina por sus laberintos a los extranjeros. El científico y candidato bonaerense de Juntos se reunió con empresarios españoles que invierten en la Argentina, con argentinos que residen en España y con políticos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). “Podría haber sido candidato en la ciudad de Buenos Aires, porque tenía más conocimiento del lugar y quizá me hubiese ido mejor. Pero no. Elegí el dolor: la provincia, de donde vengo [nació en Salto], porque ahí está el sufrimiento”. Manes elude una respuesta concreta sobre su deseo de ser Presidente, pero asegura que ha llegado a la política para quedarse.

–¿Qué percepción tenés de la mirada de la Argentina en el exterior?

-Suelo venir tres veces por año a España y la sensación que tengo desde hace tiempo es que la Argentina es un país con buen diagnóstico, está sobrediagnosticado, diría. Nos consideran inteligentes para poder llevar a cabo el tratamiento, pero hay falta de acción colectiva. Coincido. Está todo escrito, todo pensado, pero es un país que no puede encarar el desarrollo.

–¿Por qué? ¿Cuál es el motivo por el cual la Argentina no puede salir adelante?

-Creo que el país necesita ser inspirado hacia la modernidad. No solo liderado. El desafío que tenemos es parecido a lo que fue la reconstrucción democrática. Hay que hacer leyes, y voy a trabajar en ellas, pero vivimos emparchando. Por ejemplo, en temas económicos, desde que soy chico y me sentaba a ver los programas políticos con mi papá, se habla de los mismos temas: inflación, fuga de divisas, el dólar. Si alguien tiene fiebre, hay que bajar la temperatura, pero si este paciente tiene neumonía, además, hay que tratar las causas de la enfermedad y darle medicación.

Facundo Manes conversa con John Carlin, en Madrid
IRENE MEDINA LORENZO


Facundo Manes conversa con John Carlin, en Madrid (IRENE MEDINA LORENZO/)

–¿Cuáles son las causas de los problemas económicos en la Argentina?

-Primero, la falta de confianza –nosotros no creemos en la Argentina– y los de afuera tampoco por la falta de calidad institucional; segundo, la falta de productividad; y, tercero, la falta de un proyecto pendular o políticas de Estado.

–¿Y la corrupción? ¿No es una variable?

También. Lo que necesitamos es no seguir emparchando. Por eso nos involucramos mucho desde la sociedad civil en la última elección. Queremos algo distinto. Las prácticas, las fórmulas y los mismos de siempre nos llevaron a esta decadencia. Y te doy datos. Tenemos casi el mismo ingreso per cápita que en 1974; en 1975 teníamos 5% de pobres y hoy la mitad está en la pobreza. En los sesenta la calidad educativa era pionera en América Latina. Hoy vemos a los vecinos con envidia. Es decir, todo involuciona.

–¿Cómo se puede salir de este escenario?

-Uniendo a los argentinos. La grieta nos embrutece. Hay que generar un nuevo clima de época. Hay que encarar la economía del siglo XXI, el conocimiento, el valor agregado, el campo y la industria exportando valor agregado y estimular las diferentes áreas económicas que pueden generar riqueza en los próximos años.

–Es decir, no sofocar al campo, por ejemplo, ni imponer impuestos a las exportaciones.

-Exacto. Pero necesitás un proyecto de país y tener un pueblo con educación y salud, calidad institucional, geopolítica adecuada, es decir tener como aliado no a Venezuela, sino a Estados Unidos, Europa, Australia. Si tenés un paradigma, una dirección, todo se alinea.

–¿Cómo evaluás los resultados de las PASO y la derrota del oficialismo?

-La gente le dijo “basta” a la diligencia. En medio de una pandemia, la sociedad enfermándose, empobreciéndose, fue a votar. La sociedad civil es más sensata que la dirigencia. La gente quiere trabajo; no quiere planes sociales. Quiere educación, justicia, seguridad y la dirigencia argentina discute proyectos de poder propios, pero no la problemática argentina. La única salida es que haya una inspiración, pero que millones de argentinos se comprometan a encarar la modernidad, y eso requiere sacrificio, porque si no ningún partido ni una coalición podrán llevar a cabo el cambio.

Facundo Manes, tras la charla de presentación de su último libro en Madrid
IRENE MEDINA LORENZO


Facundo Manes, tras la charla de presentación de su último libro en Madrid (IRENE MEDINA LORENZO/)

–¿Y cómo analizás la frase de Daniel Gollán en la que alude a con más “platita” los escándalos como la fiesta de Olivos no serían tan graves?

-Eso es falta de humanidad. Primero hay que destacar que Gollán fue un ministro de Salud que renunció en plena pandemia para ser candidato a diputado. Segundo, el manejo de la pandemia de Gollán fue desastroso en la provincia de Buenos Aires, donde está la mitad de los muertos del país. Segundo, el impacto de estar un año y medio sin clases presenciales es una tragedia que nos va a impactar en décadas en lo educativo, en lo psicológico y en lo económico. Lo de Gollán es insólito.

–¿Cuánto impactó la foto del Presidente en una fiesta en Olivos? ¿De verdad creés que hay un cambio en la sociedad o este escándalo influyó en el resultado?

-Las dos cosas. La foto impactó porque muestra un delito porque en ese momento había un aislamiento preventivo y obligatorio. La foto impactó, pero la sociedad también dijo que quería otro rumbo. Hay una espiral que se vio en nuestro espacio. Miles de personas, como yo, dieron un paso desde la sociedad civil, y le dijeron “basta”.

–¿Te gustaría ser Presidente en 2023?

-Di el paso y voy a estar hasta el final para poner mi granito de arena para salir de esta decadencia crónica y encaminar la Argentina hacia el desarrollo. Quizá yo me muera sin ver que la Argentina es Suiza, pero lo que no quiero es resignarme y dejar de intentarlo.

–¿Serías Ministro de Salud?

-No lo sé, donde sea, yo quiero ser parte de una generación de personas que se comprometen. No importa mi lugar, pero voy a estar en ese proyecto colectivo hasta el final. Y también quiero cuidar lo que hemos logrado en mi espacio en casi dos meses con una campaña muy austera, porque pedí que lo fuera muy austera, y más aún en una pandemia. Logramos el 40% de los votos en la provincia de Buenos Aires, ganamos en la mayoría de los distritos. Esto no para: generamos una espiral. Lo que logramos fue el piso, no el techo. Vinimos a ampliar la coalición y nuestra idea no es solo ganarle al peronismo en noviembre.

–¿Eso sería, tomo tus palabras, un “parche”?

-Exacto. Porque ya se le ganó al kirchnerismo una vez y no cambió nada.

–Cuándo hablás de inspiración, ¿cuál es tu modelo?

-Algo parecido a lo que se hizo en España con el Pacto de la Moncloa. Ganar en 2021 y en 2023, pero no por ganar, sino por darle un proyecto a la Argentina.

–¿Pero cómo podés motivar a la sociedad? ¿Con el ejemplo, con el discurso?

-Con un proyecto colectivo, con un país abierto al mundo, con menos corrupción, una democracia de mercado; tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario, más inversión para la investigación y desarrollo. Creo que esta pandemia, entre todo el dolor, nos plantea un desafío y podemos salir mejor. También podemos salir peor, y si viene una persona con idea extrañas, podemos salir más decadentes. En la Argentina también hay mucha gente que no quiere que nada cambie porque le va bien mientras a todos nos va mal y además cada sector tira para su propio lado.

–Hay líderes antisistema, antipolítica. ¿Qué opinás de ellos?

-Mi paso desde la sociedad civil dentro de un espacio político es un símbolo de que yo no creo en la antipolítica. Hay buenos y malos políticos, como en todas las profesiones. Para desmantelar la grieta hay que apoyar a líderes que unan y no que dividan y que no creen miedo.

–En tu libro destacás: “Las evidencias no alteran el pensamiento de las personas”. Puedo brindar información precisa de que alguien es corrupto, informar sobre su autoritarismo, que alguien tiene privilegios, y aún así hay personas que siguen adhiriendo a un partido o corriente ideológica. ¿Cómo se puede desmantelar esa obstinación?

-Con inspiración. La Argentina no solo necesita ser administrada; necesita ser inspirada. La Argentina es un paciente que está depresivo, además de estar empobrecido y sin falta de rumbo.

–Planteemos un escenario hipotético. La oposición logra la mayoría en las cámaras. De todas las urgencias, ¿sobre qué se debería focalizar?

-Trabajo. Hay una ley de emergencia sanitaria, económica, pero no hay una ley de emergencia laboral, pero de trabajo genuino, porque el mundo cambió. Hay que reducir impuestos que frenan la actividad económica en la Argentina. Tenemos un equipo liderado por Eduardo Levy Yeyati para lograr trabajo. El segundo punto son las Pymes y una ley que favorezca la actividad. El tercero, la educación. Tenemos que ir a buscar a los chicos que se fueron de la escuela, 1, 5 millón de chicos, y debatir el contenido de la educación. Y además hay algo que quiero destacar: la salud mental.

Facundo Manes: "Lo de la 'platita' es una falta de humanidad"
IRENE MEDINA LORENZO


Facundo Manes: "Lo de la 'platita' es una falta de humanidad" (IRENE MEDINA LORENZO/)

–En España la salud mental se ha convertido en un tema central en la política desde la pandemia.

-La salud es una sola. No se puede diferenciar la salud física de la mental. Todos tenemos una sensación de pérdida con la pandemia, pero sobre todo los chicos, los pobres, los ancianos. Hay mucha gente con ansiedad, angustia, stress crónico. Y además ningún Estado la ha ubicado como cuestión central, cuando lo debería ser porque ningún país se va a recuperar con una sociedad deprimida.

–Insisto, ¿cómo recuperarías a una sociedad deprimida?

-Usando todos los recursos del Estado para plantear el tema, para hacer un plan masivo de psicoeducación: detectar la depresión ansiedad, el estrés en los niños y en toda la población y ayudarlos.

–Hablás de educación y una de las discusiones en la última elección fue que la existencia de candidatos sin formación, e incluso asesores sin formación. ¿Crees que los políticos deben tener formación o cualquiera puede ser político?

-Te lo respondo con nuestra lista: plural, diversa, del conurbano, progresista… todos comprometidos con la revolución del conocimiento. Más allá de las características de las personas, es la lucha por ideas lo que importa. Hasta ahora se luchó poder y por privilegios.

–Ya se celebraron las PASO, ¿quién es hoy tu interlocutor en la política?

-Hablo con todos. Quiero tender puentes. Estoy en contra de la grieta. La grieta nos embrutece, nos empobrece, y se usa para ganar elecciones, pero más aún en un país sin proyecto de país, es letal.

–¿También hablás con el kirchnerismo?

-Si me llaman, hablo, con algunos hablo… en la Argentina hay que encaminarnos todos para generar riqueza. Vengo a intentar sanar esta grieta que nos hace tanto daño.

–¿Con Bullrich? ¿Con Macri? ¿Con Carrió? ¿Con Vidal? ¿Con Lousteau?

-Hablo con todos ellos. Pero también con los empresarios, los docentes, los sindicatos. Vengo a intentar aportar mi grano para salir por encima del laberinto.

–¿Quién es un buen político argentino?

-Miguel Lifschitz era honesto y murió esperando una vacuna. Un ciudadano que no tuvo privilegio. La política es la mejor herramienta de transformación social. La frescura y el oxígeno deben estar dentro del sistema. Y dentro del sistema, no quiero más grieta, aunque perdamos una elección, unos votos, estoy para sanar a un país que está en terapia intensiva.

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