Facundo Manes: claves para cuidar la mente y no caer en la depresión

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Facundo Manes, neurocientífico
Facundo Manes, neurocientífico

“De esta crisis nadie sale solo”, aconsejó Facundo Manes, para quien en tiempos de cuarentena la mejor forma de superar la adversidad es a través de la inteligencia y la creatividad colectiva, con la empatía como motor. El neurólogo y neurocientífico participó de la cuarta edición de la entrega del Premio a la Pequeña y Mediana Empresas organizado por LA NACION y HSBC y fue entrevistado por el secretario general de Redacción, José Del Rio. Allí contó cuáles son las claves para cuidar la mente y no sucumbir ante la ansiedad y la depresión.

El científico de Arroyo Dulce, La Pampa, y miembro de la fundación sin fines de lucro Ineco, destacó la importancia de invertir en cosas que construyan el bienestar personal, acudir a los líderes honestos que prioricen el interés colectivo sobe el individual y proteger a los grupos más vulnerables en la pandemia.

– ¿Por dónde se empieza a construir una caja de herramientas para superar la crisis de la pandemia?

Hay que saber que esta crisis es la mayor de la historia moderna. No solamente de salud, sino económica, geopolítica, moral, ideológica y educativa. De esta crisis salimos entre todos, nadie sale solo. Es importante estar juntos y construir una inteligencia y creatividad colectiva con la empatía, que es una habilidad humana que nos permite entender al otro, sentir lo que siente y pensarnos como un todo. Esa es la clave.

– ¿Cómo se le escapa al agobio, al encierro y al hartazgo?

Tenemos que cuidarnos y ser parte de un sueño colectivo con un propósito mayor que nosotros para no angustiarnos más. Lo que podemos hacer es invertir en cosas que construyan nuestro bienestar. Por otro lado, necesitamos de líderes y autoridades que comuniquen bien, con cierto horizonte y que hablen honestamente. Que sepan decir que no saben cuando no saben y que piensen en el bien común y no en sus intereses futuros.

Es importante saber que hay cinco grupos vulnerables en este momento. Los chicos están sufriendo mucho porque los agarra modulando sus emociones. Las mujeres, porque aumentó el trabajo inequitativo doméstico y la violencia en los hogares. Los mayores, que ya tenían una epidemia de soledad ahora se agravó. También formamos parte de este grupo los que trabajamos en el sistema de salud y los más pobres.

– ¿Qué hay que hacer para tener una mente sana?

Hay que hacer ejercicio físico de forma regular, una hora por día mejora el ánimo y la angustia, ya que es el mejor antidepresivo y ansiolítico natural. Cuando todo anda mal en la vida hay algo que anda bien. Hay que concentrarse en eso que anda bien. Dormir bien, por lo menos ocho horas, el sueño es salud. También hay que mantener ciertas rutinas. Porque nos dan cierta organización de los sistemas biológicos y sociales y mejora el ánimo. Hay que disfrutar el presente, estamos permanentemente pensando en la próxima tarea o en el pasado, y queriendo lograr objetivos como si hacer cosas permanentemente fuera sinónimo de éxito y no lo es. Disfrutar el presente genera un cerebro más feliz y más productivo.

La salud, según la OMS, es el bienestar físico, mental y social. Acá solo se habla de lo físico, lo que no está mal, pero no es solo eso. Vemos niveles altos de stress crónico, de angustia, de ansiedad y lo que sabemos de otras epidemias es que el impacto mental dura más que la pandemia.

Con estos niveles de respuesta en la vacunación veo que esto va a durar un año más por lo menos, hasta lograr el 70% de inmunidad. El impacto mental va a durar aún más si no invertimos en la salud mental de cada uno de nosotros, de la familia de la sociedad. Es un factor importante también para la recuperación económica porque la gente necesita estar inspirada.

– ¿Qué consejos les darías a las pymes que están pasando un momento duro y necesitan tener una mente distinta para superar la situación?

Ser resilientes, que es la capacidad psicológica que tenemos todos para afrontar la adversidad. Somos seres adaptativos por lo que es muy posible que más allá del dolor, el sufrimiento y la angustia, salgamos más resilientes. Pero no es algo lineal, hay que trabajar para conseguirlo por lo que es necesario la empatía y sentirnos como un todo.

Por más de no estar depresivo o con trastorno de ansiedad clínicos, todos tuvimos una sensación de pérdida por la pandemia. Pero luego muchos empezamos a encontrar un nuevo significado en la vida y nos dimos cuenta de que el bienestar de los demás es más importante que el éxito personal. Hoy se necesita en las pymes, como en cualquier organización, de liderazgos. Ser líder significa tener una visión e ir para adelante con determinación aun en los momentos difíciles y sacar a los que están alrededor de la inercia existencial. No es tan importante la meta sino el propósito y el camino.

Se viene una nueva organización, se viene un desafío que nunca imaginamos y para esto tenemos que innovar y soñar en grande. Entre tanta incertidumbre es una nueva oportunidad de moldear nuestra sociedad y la argentina que queremos. Necesitamos respuestas innovadoras y honestas. Porque muchas fórmulas de argentina hasta acá no funcionaron. No podemos cambiar la crisis decadente crónica de la Argentina con las mismas prácticas de siempre. Necesitamos volver a tener un nuevo paradigma que nos convoque a todos y que no sea parte de una facción. Aunque todo parezca roto, nos sintamos huérfanos y no representados, que sabemos que hay una máquina intangible de impedir, si luchamos y nos ponemos como equipo entre todos hay una posibilidad de salir mejores, más resilientes y más fortalecidos que antes.