Peugeot y Fiat se unen para hacer frente a un mercado del automóvil en plena revolución

Brigitte HAGEMANN, con Taimaz SZIRNIKS en París
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Los accionistas de Peugeot y Fiat-Chrysler (FCA) validaron este lunes su unión, una boda franco-ítalo-estadounidense concebida para alcanzar una talla crítica en un mercado del automóvil en plena revolución.

La unión de los grupos francés PSA e ítalo-estadounidense FCA creará Stellantis, el cuarto grupo automovilístico mundial en número de vehículos vendidos y tercero en volumen de negocio por detrás del japonés Toyota y el alemán Volkswagen.

Tras la votación de los accionistas de PSA este lunes por la mañana, los accionistas de FCA, reunidos en asamblea general, votaron por la tarde a favor del proyecto de fusión.

La unión se hará efectiva el sábado 16 de enero, precisaron los dos grupos. Stellantis cotizará a partir del lunes 18 en París y en Milán, y en el New York Stock Exchange a partir del martes 19.

La nueva entidad contará con más de 400.000 empleados y albergará 14 marcas emblemáticas como Citroën y Maserati, Fiat y Opel, Peugeot y Alfa Romeo, Chrysler, Dodge o Jeep.

"Nunca tuve tantas ganas de vivir un momento de la historia como hoy", dijo el presidente de la junta de supervisión de PSA, Louis Gallois, que se retira después de esta fusión.

"Tendremos un papel de primer plano en la próxima década en la redefinición de la movilidad como lo hicieron nuestros padres fundadores con mucha energía", dijo el presidente de la FCA John Elkann, refiriéndose a una "fusión histórica".

"Esta fusión era una cuestión de supervivencia tanto para Fiat como para PSA", según Giuliano Noci, profesor de estrategia de la escuela de comercio del Politécnico de Milán.

Las marcas del grupo reducirán en particular sus costes de desarrollo y de fabricación y completarán su oferta en todas las gamas.

"Gracias a su unión con PSA, Fiat-Chrysler podrá reforzar su presencia en Europa", dice Giuseppe Berta, profesor de la universidad Bocconi de Milán y especialista de Fiat. "En cambio, el grupo francés podrá de nuevo poner un pie en Estados Unidos gracias a su aliado italo-estadounidense".

- Una fusión modificada -

El voto de los accionistas sella una unión prevista desde 2018, anunciada a finales de 2019, y cuya preparación se vio frenada por la crisis del coronavirus.

En diciembre, la Comisión Europea dio su luz verde a la unión, con la condición de que los dos grupos preserven la competencia en el sector de los pequeños utilitarios, donde controlan grandes cuotas de mercado.

Los fabricantes habían modificado con anterioridad su contrato para que su unión sea un matrimonio entre iguales, mientras la pandemia golpeaba sus cuentas respectivas.

FCA aceptó reducir el monto de un dividendo excepcional pagado a sus accionistas. Por su parte, PSA decidió ceder el 7% del fabricante de equipos francés Faurecia antes de distribuir el resto a los accionistas de Stellantis. La participación del grupo chino Dongfeng también se reducirá.

Es insuficiente, dice el fondo Phitrust que cuenta con menos del 1% del capital de PSA y critica una falta de "equilibrio entre las partes" que favorece a los italo-estadounidenses.

- ¿Habrá cierres de plantas? -

En los documentos a las autoridades financieras, PSA y Fiat consideran que su acercamiento costará 4.000 millones de euros (4.900 millones de dólares), y que las sinergias permitirán ahorrar con el tiempo hasta 5.000 millones (6.130 millones de dólares) al año.

El presidente del consejo de administración de PSA y futuro director general del nuevo grupo, Carlos Tavares, dijo a finales de 2019 que no estaba previsto ningún cierre de plantas. Los sindicatos, sin embargo, lo dudan.

"Globalmente es un buen seguro para el futuro de nuestro grupo. Los que no tomen esta curva corren el riesgo de quedarse atrás", comenta Franck Don, delegado del sindicato CFTC de PSA.

"Hoy, el grupo FCA es una gran incógnita para nosotros", dice el sindicalista. "¿Qué sinergias habrá? ¿Qué consecuencias potenciales para las plantas situadas en Francia?"

El fondo Phitrust, sin embargo, advierte que Fiat no tiene margen de maniobra en Italia, donde ha obtenido un préstamo garantizado por el Estado de 6.000 millones de euros. "Las fábricas francesas de PSA podrán convertirse en la variable de los ajustes, generando de fuertes pérdidas de empleo", avisa el fondo.

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