Fórmula 1: Alex Albon, el piloto que escaló hasta cumplir su sueño mientras su madre cumplía una condena de seis años en la cárcel

Alberto Cantore
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Las estadísticas comparativas con su compañero Max Verstappen lo avasallaron, un ritual que el neerlandés cumplió en temporadas anteriores cuando Daniel Ricciardo y Pierre Gasly fueron pilotos de Red Bull Racing (RBR). Se mantuvo en la segunda butaca durante 2020 porque el mercado de pases se agitó antes de tiempo, a causa de la pandemia mundial de Covid-19, y la escuadra de Milton Keynes tuvo dos opciones de jerarquía con las que negociar: Nico Hülkenberg y el mexicano Sergio Checo Pérez, que finalmente firmó contrato por un año. Alex Albon es otro piloto triturado por la maquinaria RBR, la que dirige Christian Horner y tiene el sello de la mano de hierro del consejero Helmut Marko, aunque el británico podría regresar a la Fórmula 1 en un futuro cercano. Nominado piloto de reserva y desarrollo para 2021, la preparación en la factoría y el manejo en el simulador le permitirá tomar una ventaja, respecto a los pilotos titulares, con miras a las modificaciones técnicas que sufrirán los autos en 2022. Para no entumecerse competirá con una Ferrari 488 GT3 en el DTM, campeonato de Turismo alemán, con los colores de Alpha Tauri, la subsidiaria de RBR.

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La resiliencia psicológica es una virtud de Albon, que fue despedido en 2012 de Red Bull Junior Team y por falta de apoyo económico estuvo cerca de dejar de competir. El sueño de ser parte del Gran Circo se derrumbaba: "No tenía el presupuesto necesario", reconoció cuando en agosto de 2019 subió a RBR, que relegaba a Gasly a Alpha Tauri. Mayor entre cinco hermanos, se trepó a los siete años a un karting que le compró su padre Nigel, piloto del campeonato de Turismo Británico y que hacía de chofer y de mecánico en los inicios de la carrera deportiva de Alex. La escalera ascendente se quedó sin peldaños ante los flojos resultados en la Fórmula Renault Eurocup 2012, donde se midió con Gasly, Esteban Ocon y Daniil Kvyat. "Fue un año complicado por diferentes razones, no solo por los resultados", comentó en 2018, sin profundizar en los motivos que lo perjudicaron.

Dos podios, dos terceros puestos, en 36 carreras, las estadísticas de Alex Albon; británico, corrió con licencia tailandesa en la Fórmula 1
Fuente: Archivo

La razón tenía nombre y apellido: la tailandesa Kankamol Ansushina, su madre. Entre la ausencia de enfoque en aquel 2012 y la reaparición sorpresiva de Albon en RBR, en 2018, transcurrieron seis años, los que coinciden con el tiempo que ella estuvo presa, cumpliendo una condena por una estafa cercana a los 10 millones de libras. En el medio, interrogantes que el piloto guarda celosamente y que también la escudería protegió desde que lo repescó.

Las investigaciones por defraudación y estafa comenzaron en 2008. Desde entonces, bajo fianza y con autorizaciones particulares, Kankamol viajó con su hijo a las carreras fuera de Gran Bretaña: lo acompañó hasta octubre de 2012, fecha en la que ingresó a prisión. No tenerla a su lado desmoronó a Alex, que el fin de semana siguiente a que su madre empezara a cumplir la condena tuvo el peor desempeño en la Fórmula Renault Eurocup, al finalizar en el último puesto. Poco antes, la familia -Alex tiene cuatro hermanos, tres mujeres y un varón- modificó costumbres al mudarse a las cercanías de Milton Keynes, donde tiene la base operativa RBR. Ya no había dinero para solventar los gastos de la mansión en Smallbridge Hall, de diez habitaciones y rodeada por un foso -como si se tratara de un castillo de siglo XIV- y cuyo valor era de 4 millones de libras, y tampoco para afrontar las 10 mil libras anuales para pagar educación privada.

A los 16 años, la carrera de Albon quedaba a la deriva y la ausencia de su padre Nigel -estaba separado de su madre y sin rastros desde que abandonó la empresa NA Carriage Co.- hizo que debiera tomar, de alguna forma, el control. Mientras en la prensa británica se publicaban detalles de las operaciones de Kankamol -retirar 580 mil libras de la compañía dedicada a comerciar autos de lujo (Ferrari, Rolls Royce, Bugatti, Maserati), pero que operaba con enormes pérdidas; estafar a inversionistas por 7.500.000 libras y evadir impuestos por £ 1.900.000.-, Alex hizo nuevos intentos por relanzarse en el automovilismo. Sin el apoyo de Red Bull, que lo quitó del programa de jóvenes talentos, reunir el presupuesto era una carrera angustiante y contrarreloj.

Los resultados acompañaron los desempeños -repitió por dos temporadas en la FR Eurocup: 16to en 2013 y 3ro al año siguiente-, aunque las noticias judiciales no eran alentadoras: expropiaron la mansión de Smallbridge Hall; salió a la venta un BMW de su madre, a la que le vaciaron las cuentas bancarias; fueron a remate alrededor de 400 objetos de lujos -carteras de reconocidas marcas como Louis Vuitton, Chanel, Christian Dior y bolsos Mulberry- y aunque los pronósticos de recaudación estimaban un monto de 200 mil libras, la subasta solo superó un tercio de esa cifra.

Nadie revela cómo afrontó los gastos Alex para consolidarse en el automovilismo y también para elevar la vara. Desde la reaparición desde las sombras de su padre Nigel a la opción de que Kankamol resguardó dinero antes de ser detenida, pasando por la participación de RBR para costear la campaña de Alex con el objetivo de que la investigación no involucrara al equipo, las conjeturas que se tejieron en el paddock, pero de las que nadie tiene certezas.

Lejos del ruido externo, en 2015 Albon midió su potencial en la Fórmula 3 bajo la estructura francesa Signature Team: se clasificó séptimo en el campeonato que ganó el sueco Felix Rosenqvist y del que participaron Antonio Giovinazzi, Charles Leclerc, Lance Stroll, George Russell. Un años después se unió al GP3 Series con el poderoso equipo ART Grand Prix, donde compartió techo con Leclerc, que resultó campeón; Albon ganó una carrera más que el monarca -4 a 3- y terminó segundo; el monegasco ya sobresalía entre los rookie.

El mecanismo de la escalera se reactivaba de modo ascendente y la Fórmula 2, el último paso para los jóvenes talentos que sueñan con la F.1, le abría la puerta en 2017, acompañando a ART Grand Prix. Décimo en el campeonato que ganó Leclerc, marcó podio en el austríaco trazado Red Bull Ring. Repitió la experiencia al año siguiente, aunque con el equipo DAMS, junto con el canadiense Nicholas Latifi -actualmente en Williams-; terminó 3ro, por detrás del campeón Russell y Lando Norris.

Los seis años de oscuridad le dieron paso al alumbramiento. Casi al mismo tiempo que Kankamol dejó la cárcel, en octubre de 2018, Albon volvió a ser contratado por Red Bull Racing. El acuerdo se selló 30 días después de que su madre cumpliera la condena y cuatro meses después el piloto debutó en la F.1, en el Gran Premio de Australia, en Toro Rosso; 12 carreras más tarde, saltaría a RBR para reemplazar al degradado Gasly.

Kankamol pagó su condena y volvió a acompañar en algunas citas de la F.1 a Alex, el piloto que en 2021 no tiene butaca, aunque tiene resistencia: ya una vez recuperó la confianza de Red Bull Racing y llegó al Gran Circo.