Fábricas de dulces en la Franja de Gaza de buscan exportar pese a bloqueo israelí

Guillaume LAVALLÉE
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Empleados en la fábrica de Al Arees en Gaza manipulan galletas de chocolate el 5 de febrero de 2020

Empleados en la fábrica de Al Arees en Gaza manipulan galletas de chocolate el 5 de febrero de 2020 (AFP | Emmanuel DUNAND)

Bajo la sombra de los cohetes y del movimiento islamista Hamas, las fábricas que preparan galletas, chocolates, obleas y otros dulces trabajan sin descanso en la Franja de Gaza e intentan exportar su producción pese al bloqueo israelí.

En una calle de tierra en el centro de Gaza, en el interior de la fábrica, una máquina moldea y prensa obleas finas, auténticas "milhojas" con relleno o recubiertas de chocolate.

Pero ninguna materia prima viene de la Franja de Gaza. El azúcar llega de África, el cacao en polvo y la pasta de avellanas este mes llegaron de un intermediario en Turquía.

Todo lo que entra en Gaza -que no tiene puerto ni aeropuerto- está controlado por Israel, que impone un bloqueo al enclave desde que cayó en 2007 en manos de los islamistas de Hamas, que han librado en estos años tres guerras contra el Estado israelí.

"Tenemos fábricas de galletas, dulces, chocolate. Pero nada de esto puede salir de Gaza", lamenta Maher al Tabbaa, responsable de la Cámara de Comercio local.

Sin embargo, el 31 de diciembre de 2019, por primera vez desde la instauración del bloqueo, Gaza pudo exportar un producto alimenticio sacado de sus fábricas: los famosos Krembo.

Ocho toneladas de esas galletas salieron del enclave, atravesando Israel y Cisjordania -territorio ocupado por los israelíes-, para llegar a Jordania, y finalmente a Bahréin.

"Lo que he exportado es el equivalente a un día de trabajo", matiza Waël al Wadiya, presidente de la compañía Sarayo al Wadiya.

"Por ahora contamos con 150 empleados, pero si podemos exportar el número pasará a 300 o 400", dice.

- Doble aduana -

Ante la falta de puertos en Gaza, los ingredientes llegan a Ashdod, puerto israelí situado 35 km al norte del enclave.

"En Ashdod, se debe pagar al personal para descargar, luego camiones hasta la frontera (israelí) de Kerem Shalom", explica Wael Ai, director de la fábrica azucarera Al Arees.

"Allí hay que sacar la mercancía, llevarla a otro camión que recorrerá unos 500 metros antes de llegar a un punto de control de Hamas, donde la mercancía será inspeccionada de nuevo", prosigue.

"Pago dos veces las aduanas", una vez en Ashdod, donde los israelíes cobran estos gastos a la Autoridad Palestina en Cisjordania, y otra en Gaza, dice el industrial.

Como Gaza carece de electricidad, Ai instaló en el patio tres enormes grupos electrógenos de combustible.

De su fábrica, salen obleas llamadas "chatawi" o "Krembo", galletas revestidas con masmelo y cubiertas de chocolate, una pasta de avellana llamada "Natalia", un logotipo calcado de la marca italiana Nutella, de chocolates negros y de leche.

En Gaza, una caja de 20 Krembo cuesta el equivalente a 1,30 euro (1,4 dólares) y los 400 gramos de "Natalia" un euro (1,1 dólares). Con un desempleo del 47%, según el Banco Mundial, las fábricas de golosinas no pueden aumentar sus precios.

"No podemos llevar los productos a Cisjordania, un mercado limitado y la prohibición de las exportaciones debilitan la economía de Gaza", resumió al Tabbaa.

Los industriales dicen comerse sus beneficios, sobre todo debido a los costos por la imposibilidad de exportar. El bloqueo les autoriza a exportar hortalizas y prendas de vestir, pero no productos alimenticios transformados.

La semana pasada Israel endureció sus criterios de exportación y canceló 500 permisos que permiten a los comerciantes viajar fuera del enclave, luego de un nuevo ataque desde Gaza con cohetes y globos incendiarios.

No obstante, Wadiya sigue siendo optimista: "Si se puede tener éxito en Gaza, se puede tener éxito en todas partes".