Así se convirtió Twitch, -propiedad de Amazon- en el salvavidas financiero los extremistas de derecha

Kellen Browning
·8  min de lectura
La plataforma Twitch anunció el miércoles que prohibirá a personas que hayan cometido delitos o tenido comprotamientos abusivos tanto dentro como fuera de su popular servicio de transmisión de videos en vivo
La plataforma Twitch anunció el miércoles que prohibirá a personas que hayan cometido delitos o tenido comprotamientos abusivos tanto dentro como fuera de su popular servicio de transmisión de videos en vivo

Hace poco tiempo, en una transmisión en vivo, Terpsichore Maras-Lindeman, una podcastera que luchó por anular las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020, despotricó frente a sus 4000 seguidores en contra de las órdenes que hacen obligatorio el uso de mascarillas y los incitó a entrar sin ellas a las tiendas. Otro día, se conmovió mientras les agradecía por enviarle 84.000 dólares.

Millie Weaver, otrora corresponsal del sitio web de teorías conspirativas Infowars, especuló en su canal que las vacunas contra la COVID-19 se podrían usar para vigilar a la gente. Después, promocionó su tienda, donde vende camisetas que dicen “Drena el pantano” por 30 dólares y gorras que promueven conspiraciones.

Y un podcastero, que se hace llamar Zak Paine o Redpill78 y promociona la teoría conspirativa sin fundamentos de QAnon, instó a su audiencia a donar para la campaña al Congreso de un hombre de Ohio que ha reconocido su participación en el mitin de “Alto al robo” ocurrido el 6 de enero en Washington.

Bono

Los tres difunden sus mensajes en Twitch, un sitio de emisiones de video en vivo propiedad de Amazon que se ha vuelto una nueva y popular base de operaciones para muchos influentes de la extrema derecha. Las personas como ellos han recurrido a ese sitio desde que Facebook, YouTube y otras plataformas de redes sociales restringieron la desinformación y el discurso de odio antes de las elecciones de 2020.

Twitch tiene un bono: el servicio facilita que los transmisores ganen dinero, un salvavidas financiero justo cuando se ha reducido el acceso que tienen a las plataformas más grandes en línea. Este sitio es una de las vías, junto con aplicaciones como Google Podcasts, donde se han desperdigado los influentes de la extrema derecha conforme se han mermado sus opciones para divulgar falsedades.

Negocio multimillonario

Twitch se volvió un negocio multimillonario gracias a los videojugadores que transmiten sus partidas en juegos como “Fortnite” y “Call of Duty”. Los seguidores, muchos de los cuales son hombres jóvenes, les pagan a los videojugadores por medio de una suscripción a sus canales o donación de dinero. Los transmisores ganan todavía más cuando mandan a sus seguidores a sitios externos, ya sea a comprar mercancía o a donar dinero.

Ahora, Twitch también se ha vuelto un lugar donde las personalidades de la extrema derecha divulgan teorías conspirativas sobre las elecciones y las vacunas, a menudo sin jugar ningún videojuego. Es parte de un giro en la plataforma, en la que en años recientes los transmisores han expandido sus horizontes, de los juegos a otros estilos de vida como la preparación física, la cocina y la pesca.

Sin embargo, a diferencia de los sitios marginales de emisiones en vivo como Dlive o Trovo, los cuales también les han ofrecido oportunidades de ganar dinero a las personalidades de la extrema derecha, Twitch atrae audiencias mucho más grandes. En promedio, 30 millones de personas visitan el sitio a diario, según la plataforma.

Twitch “monetiza la propaganda, esto es algo excepcional”, comentó Megan Squire, una profesora de Informática en la Universidad Elon que monitorea a los extremistas en línea. Squire mencionó que era como si los escuchas del conductor conservador de radio Rush Limbaugh, quien murió en febrero, donaran en tiempo real y poco a poco juntaran grandes sumas cuando Limbaugh compartía ideas más controvertidas.

“Puedes incrementar o disminuir la polémica y aumentar o reducir el flujo de dinero al decir ciertas cosas en tus emisiones”, señaló Squire.

Desde el otoño, al menos 20 canales asociados con los movimientos de la extrema derecha han comenzado a transmitir en Twitch, según datos que compiló Genevieve Oh, analista de las emisiones en vivo. Decenas más han estado en el sitio un mayor tiempo. Algunos están asociados con QAnon, la falsa teoría en torno a que el expresidente Donald Trump está luchando contra una camarilla de pedófilos demócratas.

Los canales varían, desde transmisores intermitentes con varios cientos de vistas a los que aparecen en vivo casi diario y atraen a miles de espectadores.

En un comunicado, Sara Clemens, directora de operaciones de Twitch, comentó que los usuarios de QAnon solo eran un “puñado pequeño” de los 7 millones de personas que emitían en el sitio cada mes.

WASHINGTON, DC - JANUARY 05: A Q-Anon sign is seen as President Donald Trump supporters hold a rally on January 5, 2021 in Washington, DC. Today's rally kicks off two days of pro-Trump events fueled by President Trump's continued claims of election fraud and a last-ditch effort to overturn the results before Congress finalizes them on January 6.  (Photo by Robert Nickelsberg/Getty Images)
Los usuarios de QAnon solo eran un “puñado pequeño” de los 7 millones de personas que emitían en el sitio cada mes. (Photo by Robert Nickelsberg/Getty Images)

“Tomaremos medidas en contra de los usuarios que violen nuestras políticas comunitarias relacionadas con el contenido perjudicial que fomenta o incita conductas autodestructivas y acoso, o que representa intentos o amenazas de causar daño físico a otras personas, incluso por medio de la desinformación”, señaló.

Reglas estictas

En Twitch, la audiencia apoya a los transmisores mediante suscripciones mensuales de 5, 10 o 25 dólares a sus canales o donando “bits”, una moneda de Twitch que se puede cambiar por dinero real. El sitio también pasa anuncios durante las emisiones. La plataforma y los transmisores se dividen los ingresos de los anuncios y las suscripciones.

En general, Twitch tiene reglas más estrictas que otras plataformas de redes sociales para el tipo de opiniones que pueden expresar los usuarios. El verano pasado, suspendió de manera temporal la cuenta de Trump por “conducta de incitación al odio” meses antes de que Facebook y Twitter realizaran acciones similares. Sus lineamientos comunitarios prohíben las conductas de incitación al odio y el acoso. Clemens mencionó que Twitch estaba desarrollando una política para la desinformación.

Este mes, Twitch anunció una política que le permitirá suspender las cuentas de la gente que haya cometido crímenes o delitos graves en la vida real o en otras plataformas de redes sociales, como extremismo violento o que sean miembros de algún grupo que se sepa que incita al odio. Twitch señaló que no consideraba a QAnon un grupo de incitación al odio.

A pesar de todo esto, un canal de Twitch de Enrique Tarrio, líder de Proud Boys, una organización nacionalista blanca, siguió en línea hasta mediados de este mes, después de que The New York Times hizo preguntas al respecto. Y el nacionalista blanco Anthime Joseph Gionet, conocido como Baked Alaska, tuvo un canal de Twitch durante meses, aunque el FBI lo arrestó en enero y lo acusó de irrumpir de manera violenta en el Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero. En un inicio, Twitch mencionó que las actividades de Gionet no habían violado las políticas de la plataforma; luego lo bloqueó este mes por conducta que incita al odio.

Maras-Lindeman y Paine son Partners de Twitch, un estatus codiciado que les otorga una atención al cliente privilegiada y mejores opciones para personalizar sus emisiones. Twitch analiza esos canales para aprobar lo que hacen. El sitio web de la empresa señala que los socios deben “actuar como modelos a seguir para la comunidad”.

Bloqueo

En marzo, Maras-Lindeman, quien está bloqueada en Twitter, promedió unos 3000 espectadores por emisión y sus transmisiones de video en vivo de inmediato se volvieron uno de los 1200 canales más populares de todo Twitch. Sus emisiones a menudo son parecidas a monólogos extendidos sobre los sucesos actuales.

En un correo electrónico, Maras-Lindeman rechazó su caracterización de integrante de la extrema derecha y dijo que no estaba a favor de la violencia.

“No es un crimen hablar sobre ciencia y desafiar las narrativas populares actuales o expresar mis pensamientos y opiniones”, comentó.

En una transmisión reciente, Maras-Lindeman respondió preguntas que le fueron enviadas por correo electrónico para este artículo. Dijo que era una “centrista” que simplemente alentaba a su audiencia a ser más activa en la política.

El canal de Paine tiene más de 14.000 seguidores y está lleno de teorías conspirativas sobre las vacunas y el cáncer. En una emisión, él y su invitado alentaron al público a beber una solución clorada que supuestamente curaba el cáncer, una sustancia que la Administración de Alimentos y Medicamentos declaró peligrosa. La semana pasada, Paine hizo referencia a una teoría de QAnon que asegura que hay gente matando niños para “cosechar” un compuesto químico de ellos; luego habló sobre una “camarilla criminal” que controla al gobierno y aseguró que no se sabe “de qué plano de la existencia proviene”.

Paine, quien fue bloqueado de Twitter y YouTube, también le ha pedido a su audiencia de Twitch que done a la campaña para la Cámara de Representantes de J. R. Majewski, un veterano de la Fuerza Aérea radicado en Toledo, Ohio, que atrajo la atención el año pasado por pintar el césped de su jardín como una pancarta de la campaña de Trump. Majewski ha usado etiquetas de QAnon, pero se distanció del movimiento en una entrevista con su periódico local, The Toledo Blade.

Majewski ha aparecido en emisiones de Paine, en las que vapean, platican sobre los objetivos de la campaña de Majewski y contestan llamadas de los escuchas.

“Es precisamente el tipo de persona que necesitamos en Washington D. C. para remplazar a esos actores criminales de la camarilla malvada y en verdad gobernar nuestro país”, opinó Paine en una transmisión.

Ni Paine ni Majewski respondieron a una solicitud para ofrecer comentarios.

Joan Donovan, una investigadora de la Universidad de Harvard que estudia la desinformación y el extremismo en línea, comentó que los transmisores que dependen de la generosidad de su público para financiarse se sintieron presionados a seguir elevando su nivel.

“El incentivo para mentir, engañar, robar, embaucar y estafar es muy alto cuando es fácil adquirir el dinero”, afirmó.

This article originally appeared in The New York Times.

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