Extraen muebles y llantas de lago Guadalupe

CUAUTITLÁN IZCALLI, Méx., enero 15 (EL UNIVERSAL).- Llantas, plásticos y hasta muebles han extraído trabajadores de este municipio que cotidianamente trabajan en la limpieza de presa de Guadalupe, cuyo espejo de agua mide 345 hectáreas con un perímetro de 22 kilómetros, donde en el último mes se registró la muerte de casi mil aves migratorias, destacó Alejandro Olvera Cortés, responsable del mantenimiento.

Los municipios de Nicolás Romero y Atizapán de Zaragoza tienen un sistema precario de saneamiento, prácticamente sus habitantes arrojan sus drenajes a los ríos que llegan a esta presa, que la gente conoce como lago de Guadalupe.

El 75% de esta presa está ubicada en territorio de Cuautitlán Izcalli y 25% en el municipio de Nicolás Romero, aunque también llegan los drenajes y afluentes del municipio de Atizapán de Zaragoza, que hasta hoy no se han preocupado por la contaminación que generan a este lago artificial, indicó Olvera Cortes.

Una cuadrilla de trabajadores de Cuautitlán Izcalli revelaron que cada día sacan siete metros cúbicos de basura de Guadalupe, incluso muebles y llantas en su mayoría provienen de Nicolás Romero y en menor proporción de Atizapán de Zaragoza, cuyos habitantes arrojan sus desperdicios a los ríos que llegan al lago.

Tras la mortandad exponencial de aves migratorias, especialmente de patos que vienen del sur de Canadá y del norte de Estados Unidos, el ayuntamiento de Cuautitlán Izcalli, que durante diciembre y hasta la primera semana de enero extrajo e incineró 994 patos, conminó a autoridades de Nicolás Romero y de Atizapán de Zaragoza a que se sumen a la limpieza del agua que llega al lago de Guadalupe.

El sexto regidor Luis Trejo Hernández reiteró que tanto Nicolás Romero como Atizapán de Zaragoza, así como autoridades estatales y federales, deben asumir su responsabilidad para lograr el saneamiento y limpieza de Guadalupe, que es centro de llegada de miles de aves migratorias.