Expresiones artísticas e iniciativas ciudadanas buscan subsanar las omisiones del Estado frente a la búsqueda de desaparecidos

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Búsqueda de desaparecidos
Búsqueda de desaparecidos

Con una cifra que ya rebasa las 105 mil personas desaparecidas y no localizadas en México, en la víspera del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, este 30 de agosto, familiares y activistas sostienen los esfuerzos de búsqueda con diferentes iniciativas que van de intervenciones artísticas a iniciativas ciudadanas para subsanar los vacíos de la ley.

Sin embargo, es necesario desromantizar la búsqueda, pues esta también es forzada ante la claudicación del Estado, que se refleja en su ausencia, sus omisiones y los mecanismos que siguen pendientes y sin ponerse en marcha, asegura Edgar Chávez, coordinador del Proyecto sobre Desaparición Forzada en México y América Latina, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). 

“Lo que hemos acentuado mucho desde la universidad es desromantizar la búsqueda como una forma de normalizarla; es importantísimo desromantizar también a las madres buscadoras por sí solas, porque se ha puesto en boga enunciarlas, cuando están haciendo una búsqueda de manera forzada. No es que las familias, las madres, no puedan, y tengan el derecho y les asista la razón, de buscar a sus seres queridos hasta donde ellas consideren, porque el Estado ha demostrado esta ausencia y estas omisiones, y ellas tienen que ir a hacerlo por cuenta propia”, explica el académico.

Sin embargo, dotarlas de palas, vehículos o herramientas es también una señal de la claudicación del Estado frente a sus obligaciones y responsabilidades, subraya. La cifra de más de 100 mil personas desaparecidas que se alcanzó en este año “nos dice que no hemos podido llegar al compromiso también de la no repetición; ese sería también uno de los grandes adeudos que tiene el Estado frente a las desapariciones forzadas en el caso mexicano”.

Por ello, en nuestro contexto, es indispensable señalar al Estado en su conjunto de instituciones, de niveles de gobierno, y lo que queda todavía ausente en la interpretación del Sistema Nacional de Búsqueda y sus versiones locales. Hasta ahora, cada estado tiene sus propios sistemas de búsqueda con normas propias que atienden el marco legal nacional, pero que no reflejan la comunicación entre el mismo Estado.

“Eso es lo que no permite interactuar de manera inmediata, y de manera precisa, cuando ocurre una desaparición; es importante hablar de que los mecanismos estatales de coordinación, que deberían estar instalados posterior a la instalación de los sistemas estatales de búsqueda y las comisiones estatales de búsqueda, y los consejos ciudadanos de búsqueda, todavía son una deuda pendiente”, sostiene Chávez.

En su artículo 62, la Ley General en materia de desaparición mandata que las entidades federativas deben crear consejos estatales ciudadanos que funjan como órganos de consulta de las comisiones locales de búsqueda. Sin embargo, apunta el académico, en algunos lugares se han conformado de manera nominal y en otros no, pero en general los resultados dan cuenta de que no están funcionando.

“Todavía no están suficientemente informadas las instituciones y quienes deberían estar atendiendo los casos de desaparición en diferentes niveles: no solamente la cabeza de gobierno estatal, o las secretarías de Gobierno, sino también las de Salud o del Trabajo, por estas desapariciones que tienen que ver con problemas o situaciones legales que también las familias han defendido. Todas las corporaciones que mandata la ley y las que puedan sumarse”, asegura.

El principio de máxima publicidad, que también debería estar presente, sigue siendo un pendiente, pues la sociedad en general debería tener conocimiento sobre a dónde acudir y con quien puede contar, mientras que los consejos ciudadanos deberían existir e interactuar con toda la población.

Por ello, el proyecto de la UAM ha buscado construir un diálogo interinstitucional y entre sectores, así como situar a las familias frente a funcionarios y autoridades en un diálogo de reconocimiento de saberes y experiencias. “No podemos normalizar el conocimiento ampliado, de tipo judicial, de investigación forense, de análisis de contexto, incluso, de las mismas familias ante la ausencia de estos análisis en las propias investigaciones y en las carpetas de investigación”, asegura Chávez.

Desde su perspectiva, hasta ahora, los avances son mínimos respecto de la crisis de derechos humanos que México vive desde hace varias décadas, de la que también es parte la crisis forense que representan las más de 52 mil personas que permanecen sin identificar en México. Al mismo tiempo, advierte que no es posible centralizar todo en la búsqueda forense, pues tiene que privar el principio de presunción de vida, al igual que la dignificación de las familias y personas desaparecidas. 

“No podemos denostar estos pequeños avances en el equilibrio de la búsqueda en vida y la búsqueda en muerte, lo forense, pero definitivamente hay un interés primordial en acentuarlo en la parte forense porque, de manera generalizada en nuestro país, existen estas búsquedas ciudadanas en todos los estados en una situación por demás inhumana, donde se pone en riesgo la vida de las familias y donde hemos visto además la pérdida de muchas vidas, de familiares, que estuvieron arriesgando su vida por encontrar a sus hijos o a sus seres queridos; es primordial hacer ese equilibrio”, explica.

El académico subraya también la falta de sensibilización por parte de todas las autoridades en el tratamiento a las víctimas y a las familias en general, porque “no son números, no son cifras, no son informes que entregar solamente de manera estadística; debemos también dignificar quiénes son estas personas y dónde están faltando; ese es uno de los grandes adeudos que tiene el Estado y todas las autoridades”.

Aunque hay aún mecanismos pendientes por crear, desde el proyecto de la UAM se subraya la necesidad de fortalecer el trabajo de las instancias que ya existen, particularmente las periciales en la operación de los sistemas médicos forenses, que dan cuenta también de las desapariciones institucionales, “de papel”, es decir, cuando desaparece una persona como consecuencia de la instrumentación de la documentación.

“Eso, por un lado, y la falta de pericia, por otro, para el reconocimiento de las personas, provocan que terminan muchas veces en fosas comunes, y es lamentable, porque es una revictimización constante de las familias, que pasan incluso años buscando a sus seres queridos cuando estaban muy cerca de ellos”.

Por ello, en este Día Internacional, dirigido específicamente a las víctimas de desaparición forzada —relacionada con la presunta comisión de un delito—, es fundamental la exigibilidad de los derechos de las víctimas, de manera general, entendidas como la familia completa.

Cuando se piensa a la víctima a nivel del núcleo familiar, añade Chávez, también se piensa en los impactos y las repercusiones en niñas, niños y jóvenes, para quienes se acentúan las mayores vulnerabilidades: “En su vida cotidiana, en lo que implica la amenaza constante de la desaparición de una persona, no necesariamente una amenaza directa de tipo criminal, pero sí, por supuesto, de esta orfandad en donde están situadas esas familias”.

Esa orfandad, que les lleva a hacerse cargo ellas mismas de las acciones de búsqueda, se expresa en las más diversas iniciativas, que van desde las expresiones artísticas hasta la necesidad de presentar una reforma ciudadana a la ley para obligar al Estado a subsanar sus omisiones.

En BCS, prospera la iniciativa ciudadana de un padre que cambió su vida

El 14 de octubre de 2010, la hija de casi nueve años de Melchor Soto Torres desapareció en La Paz, Baja California Sur. A partir de ese momento, su padre se dio a la tarea de búsqueda. Pasaron semanas, meses y ahora años sin saber nada de ella. Después de un periodo de resiliencia, dice, de alrededor de tres o cuatro años, él decidió dedicarse de lleno al tema.

Para tener los conocimientos necesarios, estudió la carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública. Una vez graduado, ingresó a la licenciatura en Derecho, de la que ahora está por titularse. Al mismo tiempo, se unió a los colectivos de Baja California Sur y comenzó a llamarle la atención el aspecto legal. Junto con otros colectivos, se sumó al impulso para la creación de la ley de desaparición forzada del estado, y más tarde de la ley especial de ausencia de personas desaparecidas. También estuvo en la conformación de la comisión estatal de búsqueda y hoy pertenece al consejo ciudadano estatal.  

A raíz de la homologación de la Ley General en Baja California Sur, en 2019, y de la instalación de la comisión de búsqueda local, notó que la ley estatal contemplaba cinco objetivos, de los cuales solo se había cumplido uno: la propia instalación de la comisión. Faltaba el mecanismo de coordinación estatal, la garantía de la defensa de los derechos de las víctimas y que los familiares de personas desaparecidas pudieran interactuar.

La instalación del mecanismo de coordinación, dice, había sido una simulación y un engaño, por lo que le pareció fundamental establecer plazos. “Me di a la tarea de leerla nuevamente y ver cuáles eran las grietas por las cuales las autoridades se iban para no hacerlo”, cuenta en entrevista.

En su iniciativa, incluyó varias modificaciones, así como los plazos para los mecanismos pendientes, porque “a estas autoridades hay que decirles exactamente cómo y cuándo hay que hacerlo”. Así, presentó la iniciativa ante el Congreso local en abril pasado y, sorpresivamente, fue aprobada. El 10 de julio se publicó en el boletín oficial del gobierno del estado para entrar en vigor. 

“Para hacer que nuevamente la ley de desaparición de personas en Baja California Sur volviera a tener ese realce o esa inmediatez, se necesitaba una iniciativa ciudadana, con todo y sus riesgos de que la congelaran y ya, pero no, afortunadamente, al final del periodo de sesiones, fue aceptada por el Congreso”, relata Melchor. 

Ahora que ya entró en vigor, considera que sí está haciendo una diferencia, pues a pesar de la burocracia, gracias a la publicación de la iniciativa, el miércoles de la semana pasada fue instalado el mecanismo de coordinación estatal, que reúne a todas las autoridades competentes para dar seguimiento a todas las acciones de búsqueda, y en unos 10 o 12 días tendrá su primera reunión formal para tratar todos los temas; ahí estará el consejo estatal ciudadano, del que Melchor forma parte.

La publicación y el reconocimiento oficial por parte del Poder Ejecutivo del consejo estatal ciudadano también se dio a partir de la publicación de la ley. “Ahora somos parte también del mecanismo de coordinación”, señala Melchor. Aunque la ley de víctimas sigue siendo un tema pendiente, a lo largo de los casi 12 años que han pasado tras la desaparición de su hija se ha dedicado a buscar, estudiar e impulsar los cambios necesarios en la ley. 

En Glorieta de las personas desaparecidas, siguen buscando reconocimiento oficial

El 8 de mayo pasado, colectivos de familiares de personas desaparecidas tomaron la Glorieta de la Palma para colocar fotos, mantas y pancartas y, con ello, renombrarla como la “Glorieta de las y los desaparecidos”. Tres días después, el Gobierno de la Ciudad de México decidió retirarlas, supuestamente con el pretexto de colocar el nuevo árbol que estará ahí.

Después de esas primeras semanas de confrontación con la administración local, los colectivos establecieron un canal de comunicación, mediante el que se acordó que los dos proyectos coexistan: el ahuehuete y el memorial. Desde entonces el compromiso ha sido no retirar las fotografías, pero desde el 5 de junio la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, se comprometió a establecer esa misma semana una fecha para reunirse con los familiares y “seguimos esperando su respuesta”, señala Jorge Verástegui, de las Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (FUNDEM).

“Seguimos a la espera de poder reunirnos con ella para poder acordar, uno, una disculpa pública por el robo de las fotografías que pusimos el 8 de mayo, y por otro lado, el reconocimiento de manera oficial de este espacio”, precisa.

En tanto, los domingos los colectivos y familiares siguen realizando diferentes actividades, en las que han recibido de manera constante el apoyo de transeúntes y ciclistas, y este martes 30 de agosto realizarán una jornada de 12 horas en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. A las 9:00 de la mañana, iniciarán con una concentración en la glorieta de las mujeres que luchan, como muestra de respaldo a ellas, para caminar con dirección a la Glorieta de las y los desaparecidos a las 10:00. 

Ahí iniciará la jornada de actividades culturales, artísticas, políticas, de teatro e incluso religiosas. A las 2:00 de la tarde se develará una placa con la que se marcará el sitio oficialmente como Glorieta de las y los desaparecidos, para lo que invitaron a la jefa de gobierno y al subsecretario de Derechos Humanos del gobierno federal, Alejandro Encinas. A las 4:00 de la tarde iniciará una procesión de la glorieta a la Parroquia de la Sagrada Familia, donde se colocará un altar.

A esto se sumará la presentación de una app, desarrollada en conjunto con Quinto Elemento Lab, con el nombre de Socorro Bot, que es un bot de WhatsApp que asesorará y orientará a personas que quieran denunciar una desaparición. 

Causas compartidas: “Sangre de mi sangre”

Un tejido de rafia roja une a colectivos y activistas de más de 10 estados que entrelazan hilos por las mujeres y las personas desaparecidas.

Para Grecia Vellve, de la organización No es una, somos todas, que impulsa el tejido en Querétaro, es un simbolismo con el mensaje de recuperar, al mismo tiempo, el tejido social ante hechos de violencia como feminicidios y desapariciones. “Es otra forma de manifestarse en silencio, porque parece que ninguna forma hace que las autoridades escuchen”, lamenta.

Hasta ahora, según los datos de la colectiva Hilos, la iniciativa Sangre de mi Sangre ha creado y enriquecido el tejido con la participación de más de 400 personas que lo han replicado en estados como Sonora, Sinaloa, Oaxaca, CDMX, Querétaro, Chihuahua, Jalisco, Nayarit, Puebla, Colima, Guanajuato, Tamaulipas, Veracruz, Baja California, Quintana Roo y Tabasco. 

“A finales de 2019, viendo que la cantidad de feminicidios y de desapariciones era brutal, un nivel de violencia bárbaro, pensamos que teníamos que hablar de eso a través del arte, que era parte de esta vocación y esta necesidad de habernos reunido como colectiva. Tomando en cuenta proyectos anteriores de tejido colectivo, la idea fue retomarlo con el hilo rojo y empezar a hacer un tejido con la comunidad para visibilizar el problema de violencia, en particular de feminicidios y desapariciones”, relata Claudia Rodríguez, de la colectiva Hilos. 

Alameda Central
Alameda Central

Alemeda Central. FOTO: Marcela Nochebuena

Al principio, trabajaron en particular en Jalisco con el colectivo Por amor a ellos. Sabían de la impotencia y de la soledad que sentían los familiares, añade Rodríguez, así como el temor que genera estar en esa situación y el hecho de que algunos no quieren ir a las marchas y manifestaciones por temor a que se lleven a otro de sus hijos o hijas. 

“Nos parecía que la indiferencia de la sociedad era tremenda en este andar ellos y ellas solas en esta búsqueda y manifestarse, cuando en realidad es un problema que a todos nos atañe; genera una impotencia terrible y mucho miedo también. Ante esa impotencia, y la incertidumbre de qué hacer o a dónde acudir, pensamos que este tejido podía funcionar de una manera también de resiliencia, algo más terapeútico de unirse tejiendo por alguien que ya no está o que la mayoría no conocemos; hay gente que está tejiendo simplemente con saber un nombre, teje pensando en ese nombre cada vez”, dice Claudia Rodríguez.

Este domingo 28, con motivo del Día Internacional por las Víctimas de Desapariciones Forzadas, Natalia Sánchez, del colectivo Ah que las hilachas, que coordina la iniciativa en la CDMX, llegó alrededor del mediodía a la parte trasera del Hemiciclo a Juárez para darle continuidad al tejido. Cuenta que ya antes se ha extendido en el contexto de algunas manifestaciones feministas, y que probablemente para este 25 de noviembre, en la capital se vaya a concentrar la mayor cantidad posible del tejido de otros estados.

En ese momento y sin haberlo esperado, Elizabeth y su hija, que vieron la convocatoria en redes sociales, llegaron a sumarse solo por solidaridad. “El tejido combinado con el activismo y el tema de feminismo, y de desapariciones, me llamó mucho la atención. Vengo con mi hija, que es la que me ha enseñado un buen de cosas respecto a sumarte y ser empático con todo esto”, dice, mientras se sienta para sumar sus manos a los hilos de “sangre” que se extienden sobre el piso de la Alameda como lo hacen, al mismo tiempo, en otras plazas del país. 

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