La explicación al aumento de casos de sarna, no eran los probadores ni el Covid

·5  min de lectura
La sarna es una parasitosis que se transmite por contacto directo, piel con piel, pero también se puede transmitir el ácaro que provoca esta enfermedad a través de restos que puedan quedar, por ejemplo, en las costuras de un sofá, o en la cubierta de una cama o de un sillón. (Foto: Getty)
La sarna es una parasitosis que se transmite por contacto directo, piel con piel, pero también se puede transmitir el ácaro que provoca esta enfermedad a través de restos que puedan quedar, por ejemplo, en las costuras de un sofá, o en la cubierta de una cama o de un sillón. (Foto: Getty)

La sarna, también conocida como escabiosis, es una enfermedad de la piel causada por el ácaro Sarcoptes scabiei. Este ácaro microscópico se mete en la piel y deposita huevos, lo que acaba desencadenando una respuesta inmunitaria del huésped que origina un prurito intenso y erupción cutánea de color rosáceo (exantema).

Es muy contagiosa y constituye una dermatosis frecuente y de fácil tratamiento, por lo que -en principio- la sarna no se asocia a complicaciones graves.

Quizás por eso, la sarna “nunca ha sido objeto de especial interés para la investigación”, por considerarse una enfermedad inofensiva, explica la doctora la Cristina Galván, dermatóloga del Hospital Universitario de Móstoles en Madrid. La sarna está producida por un ácaro que “no invade más allá de la epidermis, no es un germen invasor, y tampoco compromete órganos internos”. Por eso entra dentro de las denominadas 'ectoparasitosis', términino que se usa para refetirse a los patógenos que generalmente infectan solo las capas superficiales de la piel.

Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la infestación por sarna puede complicarse con una infección bacteriana, lo que da lugar a la aparición de llagas en la piel que, a su vez, pueden ocasionar consecuencias más graves, como septicemia, cardiopatías e insuficiencia renal crónica.

La sarna “produce una gran morbilidad con grave alteración de la calidad de vida”, puesto que impide el sueño, asegura la experta, y su “rascado mantenido causa efracciones en la piel, que pueden sufrir sobre-infección bacteriana”.

“En los últimos dos años, los dermatólogos estamos asistiendo a un aumento importante de casos de escabiosis”, reconoce la Dra. Galván. Pese a no contar aún con datos oficiales sobre la incidencia de esta enfermedad, son varios los expertos que han alertado de esta realidad a partir de la pandemia de Covid-19.

Además, el hecho de que se asocia a pobres hábitos de higiene ha contribuido a crear falsos mitos y estigmas ligados a esta enfermedad, ya que “las duchas o baños habituales no previenen el contagio”, explica el coordinador del Grupo de Epidemiología y Promoción de la Salud de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), quien anima a desterrar estos falsos mitos.

“El lavado habitual de la ropa de personas con sarna tampoco elimina el parásito”, añade, ya que habría que hacerlo al menos a 60 grados.

Por otro lado, pese a haber sido uno de los espacios en los que se puso el foco cuando se informó sobre el aumento de los casos, “los probadores de ropa no se consideran una vía de transmisión de la sarna”.

Para explicar este aumento de casos de sarna durante el comienzo de la pandemia de Covid-19, los expertos aludieron primero al confinamiento, por el que “hemos pasado más tiempo en casa, manteniendo un mayor contacto diario entre convivientes; lo que puede haber favorecido el contagio de la sarna en aquellas unidades familiares en las que hubiese un miembro afectado por el parásito”, explica el doctor Eliseo Martínez, coordinador del Grupo de Epidemiología y Promoción de la Salud de la AEDV.

“Estamos viendo más casos de sarna que antes de la pandemia. Desde la salida del confinamiento ha sido un auge continuo, dejamos de ver piojos, pero empezamos a ver muchos casos de sarna”, comentaba entonces Pablo Ortiz Romero, catedrático de Dermatología y jefe de Servicio de Dermatología en el Hospital 12 de Octubre.

Inicialmente, el aumento de casos de sarna se debía principalmente al boom del contacto físico tras su ausencia durante el aislamiento domiciliario. “Una sensación que hemos tenido todos es que mucha gente tuvo necesidad de contacto físico, la sarna se contagia piel a piel y gran parte de los contagios vino por eso”, añadía Ortiz.

Además, la sarna se contagia especialmente por la noche. “Si saludas a un amigo con la mano por la noche, te la puede pasar. No se transmite exclusivamente por las relaciones sexuales”, explica el especialista, quien detalla que en ese momento del contacto piel con piel el individuo se puede contagiar, pero luego vive un proceso de diseminación de aproximadamente un mes hasta que se manifiestan los picores.

Igualmente, la doctora Galván subraya que la sarna “se contagia de persona a persona, por contacto cercano y mantenido de piel con piel”. Es por eso que, dada a la situación de aislamiento vivida en el confinamiento, “era de esperar” que “este tipo de enfermedades transmisibles, igual que infecciones de transmisión sexual, disminuyeran drásticamente”, comenta la dermatóloga del Hospital Universitario de Móstoles. Pero “sucedió lo contrario”, lo que explica aludiendo a que “no todos hicieron el confinamiento de la misma manera”.

Otro de los factores que explican esta tendencia ha sido, según los dermatólogos de la AEDV, “la demora en el diagnóstico y el tratamiento” de los casos de pacientes infectados, que ha hecho que “la carga parasitaria haya sido mayor y hayan permanecido siendo contagiosos durante más tiempo”.

En cuanto a la identificación de la enfermedad, los expertos aseguran que los pacientes “pueden ser asintomáticos durante semanas” y que al notar picores “tarden en acudir al dermatólogo”. Por eso, aconsejan que “ante la mínima sospecha” se acuda al especialista, ya que “el tratamiento adecuado y precoz constituye el arma más eficaz para curar la enfermedad y evitar su transmisión a otras personas”.

Sin embargo, el auge de casos de sarna o escabiosis que se registró tras finalizar la fase más estricta del confinamiento domiciliario no ha cesado desde entonces y en las consultas de Dermatología de los hospitales españoles siguen registrando una frecuencia de casos mayor a los niveles prepandemia.

Tras este ‘mantenimiento’ de mayor incidencia, según apuntan algunos dermatólogos, se esconde una sospecha de farmacoresistencia a los tratamientos tradicionales observada recientemente y una posible reinfección.

Casi dos años después del final del confinamiento, el aumento de casos permanece: “No hay un registro de casos de sarna para poder decir un dato detallado, pero la sensación que tenemos los dermatólogos de consultas hospitalarias es que vemos más casos”, asegura Ortiz.

Respecto ese tratamiento de la sarna, la Dra. Galván reconoce que están encontrando “fracasos terapéuticos ante tratamientos validados, recomendados en las guías y correctamente cumplimentados”.

Entre esta sensación generalizada también ha crecido una sospecha de ineficacia de los tratamientos. “Estamos viendo casos que son multirresistentes al tratamiento cuando antes no nos daban resistencia alguna. No sabemos si es porque no hacen bien el tratamiento o es que se están reinfectando. Puedes decir que no tienes contacto con nadie, pero tienes contacto físico con algún familiar o amigo que te reinfecta”, aclara Ortiz.

Parecería que los médicos están yendo por “detrás” de la epidemia: “A pesar de poner el tratamiento no eres capaz de controlarlo. Por ejemplo, si el joven de la familia tiene una pareja estable no hay problema, pero si tiene parejas ocasionales es imposible controlarlo. No todos los pacientes se toman en serio la notificación de casos”, añade el dermatólogo.

Un hecho que también comenta el Dr. Martínez, que asegura que “estudios científicos recientes apuntan a que, efectivamente, la permetrina está perdiendo eficacia, lo que coincide con la impresión de muchos dermatólogos en su práctica diaria”.

Debido a esto, los dermatólogos han tenido que intensificar las pautas del tratamiento o combinar distintos fármacos para hacer frente a esta situación.

Es por eso que los expertos han “cambiado el abordaje de la enfermedad, intensificando las pautas del tratamiento o combinando distintos fármacos”. Una tendencia, la del “aumento de incidencia de la sarna y unos fracasos terapéuticos” que, aseguran, “se están constatando también en otros países de Europa”.

Más historias que te pueden interesar:

VIDEO: Esta chica con acné quístico es un verdadero ejemplo en redes

Lavar la ropa nueva antes de estrenarla es realmente necesario, ¿sí o no? Hablan los expertos

La sarna no es cosa del pasado: las señales para detectar la enfermedad ante nuevos brotes

Cuidado si encuentras piel brillante y escamosa en las piernas

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.