Un experto rumano denuncia el "desinterés suicida" de la OTAN en el Mar Negro

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Bucarest, 8 may (EFE).- Desde mucho antes de que el presidente ruso, Vladímir Putin, comenzara a preparar la invasión de Ucrania, el kremlinólogo rumano Armand Gosu venía advirtiendo de lo poco que se ha preocupado la OTAN por proteger su flanco suroriental.

Mientras otros analistas en Rumanía tildaban de "exagerado" e "innecesario" el gasto del Gobierno de Bucarest en reforzar sus capacidades defensivas en el Mar Negro, Gosu reclamaba más tropas de la Alianza en la zona para contrarrestar el músculo militar ruso en la cercana península de Crimea, anexionada por Rusia en 2014.

La realidad sobre el terreno le está dando la razón a este experto en geopolítica y profesor de Historia Política Rusa en la Universidad de Bucarest, doctorado en los años 1990 en Moscú, desde donde contó para la BBC los comienzos de la convulsa transición postsoviética.

ESCENARIO CLAVE

Lo que ocurra a orillas del Mar Negro será de gran importancia para el desenlace de la guerra entre Rusia y Ucrania, y la debilidad de la OTAN en la zona juega en favor de Moscú, advierte Gosu.

"Desde el punto de vista militar, existe un desequilibrio mayúsculo en el Mar Negro, donde Rusia domina de forma categórica", asegura Gosu en una entrevista con Efe en Bucarest, en la que explica las dramáticas consecuencias que la inferioridad de la OTAN ya está teniendo para Ucrania en la guerra.

"Los barcos rusos patrullan las aguas internacionales del Mar Negro sin ninguna restricción, lo que ha permitido a los rusos bloquear una salida al Mar Negro desde Odesa que habría sido crucial para defender la ciudad con garantías del previsible asedio de la ciudad por parte de Rusia", afirma el experto.

UN FLANCO DESPROTEGIDO

Mientras Rusia desplegaba en Crimea decenas de miles de soldados y una flota que suma ahora una veintena de barcos de guerra y submarinos, la OTAN descuidaba el Mar Negro, donde la presencia naval occidental es esporádica y el número de tropas de países aliados -en Rumanía y Bulgaria- apenas llega a los 4.200 soldados.

En el flanco nororiental de Europa, del que las tropas rusas que han invadido Ucrania están mucho más lejos, la Alianza Atlántica suma 18.200 efectivos, distribuidos entre Polonia y los tres países bálticos, Estonia, Lituania y Letonia.

Según explica Gosu, uno de los principales motivos de esta descompensación tiene que ver con la idiosincrasia de los países que se sitúan en el norte y en el sur de la frontera oriental de la OTAN.

En el norte, Polonia y los países bálticos han sido víctimas a lo largo de su historia de la voracidad del imperialismo ruso, y llevan décadas mostrando una voluntad inequívoca de poner coto a las ambiciones expansionistas del Kremlin.

En el sur, en cambio, Bulgaria tiene estrechos vínculos culturales e históricos con Rusia que explican la frialdad de los sucesivos Gobiernos de Sofía hacia cualquier iniciativa que pudiera molestar a Moscú.

Otro país de la OTAN ribereño, Turquía, controla, en virtud de la Convención de Montreaux, los estrechos del Mar Negro, y es la "potencia clave" de la OTAN en la región.

Pero Turquía tiene una relación ambivalente y compleja con Occidente, y la cercanía que en los últimos años ha tenido con Rusia ha contribuido a la inacción de la Alianza en la zona.

En estas circunstancias, solo Rumanía ha tenido verdadero interés en hacer frente a la agresividad creciente de Rusia en las aguas del Mar Negro.

UN MOMENTO PROPICIO

"Rumanía quiso impulsar la creación de una flota de la OTAN en el Mar Negro en 2015 y 2016, pero no tuvo el apoyo de Bulgaria y Turquía", recuerda Gosu.

Las cosas, sin embargo, pueden cambiar a corto plazo, señala. Tras negarse Sofía a pagar en rublos por el gas ruso, como le exigía Putin, Gazprom ha anunciado que deja de suministrar gas a Bulgaria, que ha reaccionado con mayor vehemencia de lo acostumbrado.

"Por primera vez, un Gobierno búlgaro adopta medidas para reducir la influencia rusa en el país, y Turquía parece que se despierta de su romance con Putin", dice el experto, que considera "vital" que los tres países ribereños de la OTAN cooperen con ejercicios navales y otras iniciativas para reforzar a la Alianza y apoyar a Ucrania.

"Ha de ser un proyecto de futuro, a largo plazo", remacha Gosu, que subraya la urgencia de que empiece a perfilarse en la cumbre que la OTAN celebrará el 29 y 30 de junio en Madrid.

Marcel Gascón

(c) Agencia EFE

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