El 'experto en citas' misógino que fue detenido tras el asalto al Capitolio

Sarah Maslin Nir
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Samuel Fisher, también conocido como Brad Holiday, en Washington el día del asalto al Capitolio de Estados Unidos. (vía FBI, vía The New York Times).
Samuel Fisher, también conocido como Brad Holiday, en Washington el día del asalto al Capitolio de Estados Unidos. (vía FBI, vía The New York Times).

Por 150 dólares, los clientes de Brad Holiday podían adquirir y descargar un paquete de consejos y trucos para citas que él llamaba su “acelerador de atracción”. El conjunto de archivos contenía recomendaciones de Holiday, un autodenominado experto en citas de Manhattan, sobre cosas como los mejores sueros faciales y frases para conquistar, y sus opiniones sobre la maldad del sexo opuesto.

Sin embargo, entre videos que denigraban a las mujeres y reseñas de zapatos para aumentar la estatura había otras guías ocultas: cómo derrotar a los comunistas, exponer a las que él denominaba camarillas pedófilas del gobierno y usar una Glock apropiadamente.

El 20 de enero, agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por su sigla en inglés) detuvieron al hombre, cuyo nombre real es Samuel Fisher, afuera de su apartamento en el Upper East Side en relación con su participación en el asalto al Capitolio del 6 de enero. Los investigadores encontraron una escopeta, machetes y más de 1000 rondas de municiones en su camioneta Chevrolet Tahoe, estacionada en la Calle 88 Este, según los registros judiciales.

Al igual que muchas de las casi 175 personas que han sido arrestadas tras los disturbios, Fisher dejó un rastro de publicaciones en redes sociales sobre sus hazañas. “Hubo muertos”, pero fue genial, escribió Fisher en línea tras el asalto, según los registros judiciales. “Ver a los policías literalmente correr… fue lo más grandioso que he visto en mi vida”.

Tras su detención, Fisher fue enviado a prisión sin posibilidad de salir bajo fianza, según Tamara Giwa , la abogada de oficio federal que fue asignada a su caso. Los registros judiciales muestran que será trasladado a Washington para enfrentar acusaciones de alteración del orden público y violación a la propiedad ajena.

Hasta el jueves, no se había declarado culpable o inocente, y Giwa no respondió a las llamadas y los mensajes posteriores para solicitar comentarios sobre el caso.

La composición de la turba que asaltó el Capitolio el mes pasado se ha esclarecido más a medida que aumentan las detenciones relacionadas con el incidente. En Nueva York, entre las personas acusadas hay un contador, un trabajador del Departamento de Sanidad y un bombero jubilado .

Entre ellos, había un puñado de hombres como Fisher, cuya enorme huella en línea sugiere una devoción acérrima a valores hipermasculinos de chovinismo, agravio y misoginia. Sus múltiples videos, tratados y publicaciones, desperdigados en varios sitios web y perfiles de redes sociales, reflejan una cosmovisión que se encona en la periferia de la extrema derecha.

Los adeptos, en su mayoría hombres, a esta ideología —incluidos los miembros del grupo de extrema derecha Proud Boys, que se han convertido en uno de los blancos principales de la investigación del FBI sobre el asalto al Capitolio— parecen haberse unido en parte debido a su apoyo compartido al expresidente Donald Trump.

“Mañana, Trump y Nosotros, el pueblo seremos traicionados de nuevo por todos los supuestos representantes que dijeron que lucharían por nosotros”, escribió Fisher en su sitio web, bradholiday.com, el día de los disturbios.

En una fotografía publicada en una de las páginas de Fisher en Facebook y enviada al FBI por un informante anónimo, Fisher posa sonriente frente a una bandera de Trump, con una pistola en la mano, y un rifle y una escopeta detrás de él.

“No puedo esperar a traerme a un liberal a este palacio de libertad”, decía el pie de foto, aparentemente en referencia a su casa.

Sentado con una bandera de Trump de fondo en uno de sus videos más recientes, publicado alrededor de una semana después del asalto, Fisher pasa bruscamente de despotricar contra la izquierda a atacar a las mujeres.

“¿El satanismo es bueno? ¿Deberíamos conjurar a los demonios para cumplir nuestro cometido como lo hace la izquierda?”, preguntó, con una grosería añadida. “¿Podemos confiar en las mujeres en 2020? Díganme ustedes; yo digo que no”.

Los archivos de Fisher en línea están repletos de prácticas dudosas, entre ellas, tutoriales sobre cómo reingresar a sitios de citas en línea tras ser bloqueado por acoso —algo que dice que le ha pasado— y un sitio web que parece haber creado solamente para publicar capturas de pantalla de intercambios desagradables con mujeres por mensajes de texto.

También ofreció un vistazo a sus dificultades personales. En videos que ya no están en línea, varias personas enteradas dijeron que Fisher describió haber superado la drogodependencia y un periodo en el que estuvo sin techo. A menudo tomaba a hombres titubeantes bajo su protección y les enseñaba “cómo ser un hombre” sin costo alguno, según un excompañero de piso.

Algunos expertos dijeron que los hombres como Fisher se sentían atraídos hacia Trump en particular porque lo ven como el símbolo de un cierto tipo de masculinidad.

“Los hombres que son parte de estos movimientos intentan demostrar ese tipo de masculinidad en sus propias vidas, y como Trump la ostenta se sienten atraídos hacia él”, explicó Ronald Levant , coautor del libro “The Tough Standard: The Hard Truths About Masculinity and Violence”. “Él pone el ejemplo. Él les da permiso de hacer lo mismo”.

Fisher creció en Nueva Jersey y comentaba que se había alejado de su familia. La separación se hizo más profunda, según relató una de sus amistades, cuando Fisher empezó a adentrarse más en las teorías de conspiración en línea, incluida la de QAnon.

Fisher nació en un seno familiar judío, pero en videos afirmó que había encontrado a Cristo. Compartía artículos antisemitas y videos que acusaban a los judíos de canibalismo.

Alrededor de la fecha de las elecciones, Fisher se dirigió a Baldwinsville, Nueva York, al noroeste de Siracusa, donde se quedó en el sofá de un excliente, según relató alguien enterado de la situación. Pero la relación se tensó cuando empezaron a llegar paquetes: primero un chaleco táctico, luego otro. Después dos machetes.

Tras su detención, los agentes redactaron un documento que detallaba los objetos que habían sido confiscados de su Chevy, según los informes; entre los cartuchos de balas había dos chalecos tácticos y dos machetes. De acuerdo con la denuncia penal, Fisher trajo consigo algunos de estos objetos, incluida un arma de fuego, a Washington el 6 de enero.

“Y si se pone rudo”, escribió en Facebook ese día, según los registros judiciales, “tengo un chaleco y mi rifle”.

This article originally appeared in The New York Times.

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