Expertas denuncian escasez de salud menstrual para mujeres en prisión

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CIUDAD DE MÉXICO, octubre 13 (EL UNIVERSAL).- Como parte del proyecto de "Mujeres en Espiral: Sistema de Justicia, Perspectiva de Género y Pedagogías en Resistencia”, del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG), de la UNAM, una pléyade de expertas expusieron cómo las violencias hacia las mujeres se maximizan en prisión, privándoseles, entre tanto, a la salud física y mental, así como menstruación digna, lo que viola su libertad individual, por lo que recordaron la necesidad de la conservación de derechos intangibles.

Durante la segunda sesión del seminario, "Política penitenciaria con perspectiva de género”, sucedido el pasado viernes 8 de octubre, la maestra en derechos humanos Hilda Téllez reflexionó sobre las condiciones de género experimentadas dentro de los penales que albergan a mujeres privadas de la libertad.

La también directora general del despacho de la Tercera Visitaduría, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), indicó que existe una deuda institucional e histórica hacia las mujeres en prisión, ya que existe una "brecha gigante" de cómo son sus condiciones de vida dentro de prisión, en comparación de los varones en la misma condición.

"Los centros no son diseñados bajo una perspectiva de género, no cuenta con ese enfoque, son lugares que se han ido adaptando para que sean habitados para mujeres", expuso.

Téllez destacó que de la población penitencia femenina, 6.3% (12 mil 577 mujeres) es conformado por mujeres latinoamericanas.

Además, la especialista expuso -basada en datos del Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2020- que esta población está dividida en centros mixtos (6 mil 994 presas) y centros femeniles (4 mil 793 presas). En México sólo hay 19 centros específicamente femeniles: "Si pensamos en todas las entidades federativas, nos damos cuenta que no se cuenta con una prisión para mujeres por región".

Esto ocurre cuando se dicta una sentencia sin perspectiva de género, ya que el sistema penitenciario carece de la separación entre procesadas y procesados. En este contexto, la representante del CNDH señaló que esto provoca que no haya las condiciones necesarias e idóneas para las mujeres en materia de salud, principalmente.

Algunos de los problemas que expuso Téllez fue la insuficiencia de programas para la prevención de adicciones y desintoxicación voluntaria, deficiencia en servicios de salud; materiales e higiene del área médica. De la misma manera que, hacinamiento, falta de atención a personas que viven con VIH/Sida y la carencia de gestión menstrual.

¿Cómo viven las mujeres la gestión menstrual al interior de una prisión?

Hilda Téllez destacó que durante las visitas de supervisión, durante el 2020, a distintas cárceles, se percató que estos centros no cumplen con las condiciones que establece el artículo 18 constitucional, en el que refieren los ejes para la reinserción social, que deben de garantizar el acceso al trabajo, la salud, el deporte, etc. En cambio, observó denuncias constantes en tanto carencia de salud y derechos sexuales, así como reproductivos de las mujeres.

"En la historia de la propia CNDH y las comisiones estatales nunca se trató el tema de la gestión menstrual de las mujeres en prisión".

"Encontramos durante los recorridos testimonios dolosos e indignantes, por los que nos decidimos a hacer una investigación de cómo se vive la gestión menstrual en los sistemas penitenciarios de nuestro país".

La mayoría de los sistemas, aseveró, carecen de un presupuesto específico para atender esta condición de salud de las mujeres. "No es algo que sea esporádico no es algo que ocurra una vez al año, o una vez durante el internamiento, sino algo que sucede mes con mes para las mujeres".

Hacer frente para cubrir estas necesidades que tengas las mujeres en los espacios de prisión, donde además, muchas de ellas no son visitadas, el abandono familiar y social también implica, pues no cuentan con insumos mínimos que se requieren, como toallas femeninas o tampones.

Ante este desabasto, las mujeres se ven orilladas a utilizar papel higiénico o periódico, según los testimonios recabados por la investigadora, algunas otras expresaron que se colocaban esponjas de las colchonetas, ropa o calcetines que fungían como un tampón.

Para la comisión, puntualizó Téllez, visibilizar estas condiciones es sumamente importante, en la búsqueda de asegurar los derechos intangibles: alimentación, acceso a la justicia, seguridad individual, salud, ya que es una obligación del Estado es que las personas privadas de la libertad no pierdan todos sus derechos.

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