Identifican 29 planetas desde los que los alienígenas podrían vigilarnos

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Recreación artística de un paisaje extraterrestre. (Imagen Creative Commons vista en Wikimedia - crédito Daampjeee).
Recreación artística de un paisaje extraterrestre. (Imagen Creative Commons vista en Wikimedia - crédito Daampjeee).

En este blog he hablado en innumerables ocasiones de exoplanetas, o planetas que orbitan a estrellas diferentes del sol. Como buen aficionado a la astrobiología, he seguido los avances de nuestros astrónomos a la hora de inferir la presencia de otros mundos cercanos, con la esperanza de que alguno fuera capaz de albergar vida tal y como la conocemos.

La edad de oro llegó con el desempeño del observatorio espacial Keppler, que en el breve tiempo en que se mantuvo operativo fue capaz de descubrir miles de exoplanetas. Ahora, todos esperamos que en el Telescopio Espacial James Webb sea por fin lanzado al espacio a finales de este año (si no sufre más demoras) y que su increíble potencial nos ayude a estudiar las atmósferas de algunos mundos prometedores en nuestro vecindario.

Pero hoy vengo hablaros de un ejercicio totalmente contrario a nuestra búsqueda de mundos habitables en la cercanía galáctica. En efecto, una pareja de científicos (la astrónoma Lisa Kaltenegger y el astrofísico Jackie Faherty) han unido esfuerzos para intentar averiguar cuáles de los exoplanetas más cercanos a la Tierra serían una buena atalaya para observarnos mediante el método del tránsito. Es decir ¿Para qué seres vivos podríamos ser nosotros los extraterrestres?

Para no hacer el trabajo demasiado grande y complicado, Kaltenegger y Faherty decidieron acotar la búsqueda de sistemas estelares cercanos a una distancia de 100 parsecs a la redonda. Con la ayuda del catálogo Gaia de la Agencia Espacial Europea (una base de datos muy precisa que almacena las posiciones y movimientos de casi 1.700 millones de estrellas en la Vía Láctea) la pareja de científicos identificó a 1.715 sistemas estelares próximos, desde los cuales cualquier astrónomo alienígena bien equipado podría haber observado a la Tierra transitar sobre la superficie del disco solar, durante los últimos 5.000 años.

Entre todos estos exosistemas destacaron 46, por encontrarse lo bastante cerca de la Tierra como para poder interceptar de forma clara una señal tecnológica de procedencia humana. Cabe recordar que esas señales, en forma de emisiones de radio y televisión, comenzaron a delatar nuestra presencia en el cosmos hace 100 años.

Pero no se detuvieron ahí. La pareja de investigadores siguió filtrando información hasta llegar a un número de mundos cercanos, con potencial para la vida, desde los cuales se podría haber observado el tránsito terrestre y captado nuestras radioemisiones. ¿Resultado? Según su estimación hay un total de 29 mundos dentro de ese círculo de 100 parsecs alrededor de nuestro sistema solar, desde los cuales los supuestos extraterrestres avanzados tecnológicamente podrían habernos observado e inferido nuestra presencia. ¡Todo ello hipotéticamente claro!

Entre esos 29 mundos aspirantes a ser una atalaya de observación alienígena desde el que espiarnos, destaca una enana roja en la constelación Virgo llamada Ross 128, que se encuentra “a tiro de piedra” en la escala galáctica, apenas a 11 años luz. Se sabe que esta estrella tiene un planeta con una masa aproximada de dos tierras. Cualquier astrónomo bien equipado en este mundo, podría haber observado nuestro paso frente al sol durante 2.000 años. Curiosamente, desde hace 900 años nuestro hipotético astrónomo habría perdido su ventana de observación, al variar nuestras posiciones relativas.

Otros mundos a destacar son los dos que orbitan a la estrella Teegarden, otra enana roja que se encuentra a unos 12,5 años luz de distancia, en la constelación de Aries. Pese a que actualmente el tránsito de la Tierra no es visible desde ambos exoplanetas, en apenas 29 años la situación va a cambiar, situando a los hipotéticos astrónomos teegardenianos en una posición de privilegio para espiarnos.

Para finalizar convendría hablar de otra familia de exoplanetas candidatos a ser punto de observación de humanos. Nos referimos a los siete mundos que orbitan a la estrella Trappist-1 (una estrella enana ultra-fría situada a 39,13 años luz en la constelación de Acuario). Sabemos que al menos cuatro de ellos se encuentran dentro de la zona de habitabilidad, aunque según cuentan Kaltenegger y Faherty, los hipotéticos astrónomos alienígenas de estos mundos tendrán que esperar 1.642 años a que nuestras posiciones varíen permitiéndoles observar el tránsito de la Tierra frente al sol.

Reconozco que habrá quien considere estos ejercicios astronómicos un tanto inútiles. Después de todo los diversos proyectos SETI que los científicos han llevado a cabo jamás han descubierto radioemisiones de origen artificial llegando a nosotros desde las estrellas cercanas. Aun así los considero interesantes porque nos dan información útil para futuras misiones de observación, como la que emprenderá en breve el antes mencionado telescopio espacial James Webb.

¿Imagináis lo que sentiríamos observando a otra inteligencia que a su vez nos observa?

El trabajo de Kaltenegger y Faherty se ha publicado en Nature.

Me enteré leyendo The Guardian

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