El exmagnate brasileño Eike Batista sale de la cárcel y pasa a arresto domiciliario

El empresario brasileño Eike Batista (2º dcha), escoltado a la salida de la sede de la Policía Federal brasileña en Rio de Janerio, el 8 de febrero de 2017, tras una audiencia (AFP/Archivos | Mauro Pimentel)

El empresario Eike Batista, que llegó a tener un imperio que lo encumbró como el hombre más rico de Brasil, salió este domingo de la cárcel para pasar a un régimen de detención domiciliaria, informaron autoridades de Rio de Janeiro.

"Abandonó la prisión esta mañana, sin incidentes, y sigue para arresto domiciliario", dijo a la AFP una asesora de la Secretaría de Administración Penitenciaria de ese estado.

Acusado de corrupción por una causa derivada del megaescándalo de desvíos y sobornos en la estatal Petrobras, Batista, de 60 años, había recibido luz verde de la corte suprema el viernes para dejar el presidio de Bangu, lo que finalmente se concretó este domingo.

Emblema de los años en que Brasil era el favorito de los mercados, Batista fue arrestado preventivamente el 30 de enero, tras aterrizar en un vuelo procedente de Nueva York, cuatro días después de que la policía allanara su domicilio de Rio.

Tres meses después, el juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Gilmar Mendes consideró que su encarcelamiento era excesivo.

Batista es sospechoso de haber pagado 16,5 millones dólares al entonces gobernador de Rio Sergio Cabral por una operación que en realidad nunca existió de compra y venta de una mina de oro.

"El hecho de que haya sido denunciado por crímenes graves -corrupción y lavado de dinero- por sí solo, no puede servir de fundamento único y exclusivo para mantener su prisión preventiva", afirmó Mendes en su decisión, a la que tuvo acceso la AFP.

Batista -clasificado como la séptima fortuna del mundo por la revista Forbes en 2012, antes de iniciar su frenética caída-, fue detenido después del encarcelamiento en noviembre de Cabral, considerado por la Justicia como cabecilla de una "organización criminal" que desvió decenas de millones de dólares de obras públicas.

Fuera de Brasil cuando la policía intentó detenerle, Batista fue incluido entonces en la lista roja de captura de Interpol hasta ser arrestado al pie de la aeronave en la que volvió de Nueva York.

Una vez pasados los exámenes médicos y con el pelo rapado, quien hiciera fortuna con el petróleo fue ingresado junto a los presos comunes.

Al no poseer un título universitario, no pudo acogerse a los beneficios de reclusión que da la ley brasileña para las personas con mayor nivel de educación, pese a los pedidos de su defensa.