Expresidente hondureño rechaza acusaciones de narcotraficante preso en EE.UU.

Agencia EFE
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Tegucigalpa, 11 mar (EFE).- El expresidente de Honduras Manuel Zelaya, derrocado el 28 de junio de 2009, rechazó este jueves las acusaciones de un narcotraficante hondureño, preso en Estados Unidos, que lo señala de haber recibido sobornos para que nombrara jefe de Seguridad a un primo suyo.

El exlíder del cártel hondureño de Los Cachiros, Devis Leonel Rivera Maradiaga, testigo en un juicio abierto contra el supuesto narcotraficante Geovanny Fuentes Ramírez, dijo este jueves que en 2006 le entregó a Zelaya 500.000 dólares para que nombrara jefe de Seguridad a un primo de Rivera, algo que el exgobernante no llegó a hacer, siempre según sus palabras.

"Prueba irrefutable que nunca recibí un soborno es que jamás nombré un ministro, ni del crimen organizado, ni por presiones de la embajada americana", aseguró Zelaya en Twitter.

El exgobernante indicó que "EE.UU impuso a Joh (Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras) como dictador, a sabiendas que es golpista, y vinculado a saqueo y redes de narcotráfico, sin importar el dolor del pueblo".

El mensaje añade: "Con la Coronel Heidi Fulton (ex encargada de negocios de Estados Unidos en Honduras) avalaron falsificar 5 mil actas. Lo financia con BM, BID, FMI y bonos soberanos. Es su engendro".

"Yo niego totalmente y rotundamente (las acusaciones)", dijo Zelaya en declaraciones a la radio HRN, que transmite desde Tegucigalpa, la capital hondureña.

"En 2006 yo no estaba en campaña política, cómo podía recibir un soborno en campaña política, si en el 2006 era presidente de la República, hay una contradicción", explicó.

PRESIONES DE LA EMBAJADA DE EE.UU.

Zelaya destacó que en noviembre de 2005, cuando fue elegido presidente de Honduras para un período de cuatro años, bajo la bandera del Partido Liberal, "la Embajada (de EE.UU.) me mando una lista de nueve cargos, puso tres opcionales para cada cargo, me recomendó 27 personas para que yo escogiera los nueve ministros".

"Tuve presiones de diferentes diputados, alcaldes, líderes en ese momento del Partido Liberal para nombrarles personajes, no solo del (departamento caribeño) de Colón, sino de todos los departamento, y me negué a nombrarles a toda persona que tuvieran vinculaciones con el narcotráfico", subrayó.

Agregó que los "mismos que están declarando en Nueva York lo están confirmando, que no les nombré absolutamente a nadie implicado en esas situaciones. Están hablando de soborno, no es conmigo".

"Lo niego rotundamente, ni tuve tratos directos ni personales, ni me entregaron dinero de ninguna naturaleza", indicó Zelaya, quien fue derrocado el 28 de junio de 2009 cuando promovía reformas constitucionales que la ley no le permitía.

El exgobernante, quien ahora es coordinador general del Partido Libertad y Refundación (Libre, primera fuerza de oposición), afirmó que con los exlíderes de Los Cachiros no tuvo "ninguna relación".

Señaló que en 2006 "no existía ni siquiera una petición (de extradición), yo estuve tres años en el Gobierno, ellos mismos me sacaron a mí, la planificación (del derrocamiento) la hicieron los mismos gringos, ni existían petición de extraditables, ni petición de un tratado de extradición".

Zelaya aseguró que él "no tiene ningún problema en ir a declarar a Estados Unidos, porque no tengo nada que esconder".

El exlíder de Los Cachiros, quien ha admitido haber matado a 78 personas, aseguró que su organización pagó 250.000 dólares, "aproximadamente en 2012", al ahora presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, para que no lo detuvieran y extraditaran a EE.UU. y poder seguir lavando dinero del narcotráfico, lo que el mandatario ha negado en reiteradas ocasiones.

"¿Los Cachiros sobornaron a Juan Orlando Hernández con dinero del narcotráfico?", preguntó el ayudante del fiscal, a lo que Rivera contestó escuetamente: "Sí, señor".

Rivera, cuyo testimonio en Nueva York no fue acompañado de ninguna prueba material, explicó que ese dinero se entregó en efectivo a Hilda Hernández, hermana presidente hondureño, con el objetivo de que ni él, ni su hermano Javier Rivera, fueran detenidos por la Policía Militar, ni la Policía Preventiva.

Además, implicó al vicepresidente, Ricardo Álvarez Arias, y al expresidente hondureño y Porfirio Lobo (2010-2014).

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