Exiliados nicaragüenses echan raíces en Costa Rica mientras Ortega se prepara para reelección

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Con Ortega listo para la reelección, los exiliados nicaragüenses siguen arraigados en Costa Rica

Por Daina Beth Solomon

UPALA, Costa Rica, 7 nov (Reuters) - Los nicaragüenses que se vieron obligados a huir hacia Costa Rica expresaron una mezcla de ira, dolor y resignación antes de las elecciones del domingo, donde se espera que el presidente Daniel Ortega extienda su gobierno después de tomar medidas enérgicas contra sus rivales.

Francisca Ramírez y más de 40 de sus familiares pertenecen a una diáspora de decenas de miles de exiliados en Costa Rica y otros países, que podría crecer si Ortega incrementa la represión.

Ella huyó al sur hace tres años con su esposo y seis hijos, temiendo ser encarcelada por protestar contra el gobierno de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo. Desde junio, la policía de Ortega ha arrestado a una treintena de opositores, provocando un éxodo.

Ramírez pensó que la mudanza sería temporal. Pero ella y otras 80 personas viven ahora al sur de la frontera en un improvisado complejo de casas de madera que parece cada vez más permanente.

"Mañana (domingo) no son elecciones. Mañana son votaciones impuestas por la fuerza terrorista", dijo Ramírez, de 45 años. Ella está ayudando a llevar a varios cientos de personas a una protesta contra el Gobierno en la capital costarricense, San José, el domingo.

Ortega, un exguerrillero marxista y antagonista de Estados Unidos durante la Guerra Fría, argumenta que está defendiendo a Nicaragua de adversarios que conspiran con potencias extranjeras para derrocarlo.

Ramírez quiere que la presión internacional haga que Ortega libere a los presos políticos, desmantele las fuerzas paramilitares, deje que los exiliados regresen y que se investiguen los abusos de las autoridades.

Si Estados Unidos y otras potencias mundiales no actúan, dijo, Nicaragua se convertiría en "un fracaso total".

"EL PLAN ES REGRESAR"

En la frontera cerca de la costa del Pacífico costarricense, el exiliado nicaragüense Carlos Cardoza, de 42 años, trabaja como conductor.

"Hay mucho dolor y mucho rencor", confesó Cardoza, refiriéndose a los más de 300 fallecidos durante la represión tras las protestas antigubernamentales de 2018.

El hombre aseguró que cinco de sus seis hermanos también viven en Costa Rica.

Viviendo de la tierra, entre pavos y gallinas, en un camino de tierra cerca de Upala, Ramírez dijo que ella y su familia habían luchado contra un plan para apoderarse de sus tierras para la construcción de un canal interoceánico defendido por Ortega.

El esposo de Ramírez, Migdonio López, llama al grupo de casas de madera con piso de tierra "una Nicaragüita".

Ninguno de ellos estaba destinado a ser permanente.

"Cuando se libere Nicaragua", confesó López, de 55 años, "el plan es regresar".

(Editado por Diego Oré)

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