Exigen renuncia de alcaldesa y presidente electo de Pantelhó, Chiapas

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TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., julio 11 (EL UINIVERSAL).- En el contexto de los hechos violentos, agentes municipales de 69 de las 85 comunidades de Pantelhó, Chiapas, presidentes de cuatro comisariados ejidales, así como representantes de grupos religiosos y tres mil habitantes, exigieron la renuncia de la alcaldesa interina, Delia Yaneth Flores Velasco, y del presidente electo, Raquel Trujillo Morales, ambos del Partido de la Revolución Democrática.

En un documento suscrito luego de una asamblea celebrada el sábado en la comunidad San José Tercero, los inconformes señalaron que el acuerdo fue elegir a sus autoridades mediante usos y costumbres. La determinación implica que no reconocerán al alcalde electo, dijeron los promotores.

Confirmaron el surgimiento de “autodefensas del pueblo de Pantelhó “por la presencia del crimen organizado, la ausencia total del gobierno federal y estatal y por el temor de amenazas y asesinatos”.

El grupo autodenominado Autodefensas del pueblo "El Machete" apareció el pasado miércoles en la cabecera de Pantelhó, argumentando que pretende “expulsar a los sicarios, a los narcotraficantes y al crimen organizados”, porque no quieren más homicidios "para los pobres campesinos" tzeltales y tzotziles.

Al día siguiente, hombres armados atacaron a militares y policías cuando acudían a desbloquear un tramo de la carretera de Pantelhó a San Cristóbal de las Casas. La emboscada dejó 9 uniformados heridos de bala.

El documento no establece en qué fecha elegirían por usos y costumbres a las autoridades de Pantelhó, sin embargo, demandaron a los gobiernos federal y estatal, que a través de la Legislatura local, las reconozcan. El relevo de autoridades del ayuntamiento se realizará a finales de septiembre.

Por su parte, fuentes gubernamentales informaron que este domingo, agentes policíacos catearon dos viviendas en la cabecera municipal, en busca de armas de fuego, pero no hallaron nada.

Brigadas de la Comisión Federal de Electricidad ingresaron a Pantelhó para reinstalar la energía eléctrica suspendida el 7 de julio, supuestamente por los sujetos armados que ingresaron en la cabecera. La falta del servicio incomunica telefónicamente a la población.

La violencia ha desplazado a diferentes sitios a cientos de pobladores de Pantelhó y del vecino Chenalhó. La Organización Sociedad Civil “Las Abejas” indicó que en Acteal se refugian 225 lugareños de Quextic Centro y Quextic Poblado, de Chenalhó, comunidades próximas a la cabecera de Pantelhó. Unos 400 lugareños más, la mayoría de Pantelhó, están en Yabteclum, Chenalhó.

La Secretaría de Protección Civil de Chiapas informó que se entrega ayuda humanitaria a los desplazado. El apoyo ha sido a familias de Acteal Alto, Jobalton, La Esperanza y Quextik, Chenalhó, con despensas, colchonetas, cobertores, agua y productos de higiene.

El presidente de la Organización Sociedad Civil “Las Abejas”, Cristóbal Ruiz Arias, dijo que requieren ayuda humanitaria para 225 refugiados en Acteal. Asimismo, Bulmaro Sánchez informó que 41 personas y él mismo dejaron Pantelhó y se albergan en el templo evangélico Torre Fuerte en San Cristóbal de las Casas.

Los tzotziles recuerdan con miedo y zozobra cómo vivieron los sucesos violentos de esta semana en esa región de los Altos de Chiapas.

Manuel Pérez Pérez, de 83 años y originario de Quextic Poblado, se refugia con su familia en Acteal. El tzotzil y los suyos abandonaron su morada porque viven colindantes con Pantelhó.

El hombre de la tercera edad dijo que estuvo en la matanza de 45 personas, el 22 de diciembre de 1997 en Acteal, donde su hijo Pedro Pérez López, que entonces tenía 7 años de edad, fue herido por impacto de bala.

El pasado miércoles y jueves, narró Manuel, se oían los disparos muy cerca de su vivienda, y el miedo no les permitió dormir."Las balas se escuchaban muy cerca de mi casa; tuvimos mucho miedo y salimos con mi familia; salimos, pero dejé todas mis cosas: pollos, guajolotes y otras cosas", lamentó.

Otra desplazada de Quextic Poblado, Rosa Guzmán Pérez, manifestó que el miedo a las balaceras los empujó a dejar el terruño: "Salimos corriendo por barrancos; pasamos ríos; salimos como pudimos porque teníamos mucho miedo”.

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